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Los pollos del Roly

Goleadores incansables

Andrés González y Gonzalo Narváez son las dos joyitas que se sumaron a Trinidad para ofrecer su más pura producción, el gol. Campeones con San Martín en la Primera local en el 2012, hoy los Leoncitos no paran de embocarla y sus estadísticas lo avalan: cuatro partidos, seis goles. Por Luz Ochoa.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Luz Ochoa

Dos pibes de San Martín la rompían y hacían ganar a su equipo. Artífices del campeonato obtenido con la Primera local, se convirtieron en una dupla de ataque imparable, que no se resignaba ante un buen arquero y que hacía delirar a las tribunas verdinegras. Hoy, los campeones sanjuaninos se mudaron al barrio Los Andes para continuar con su racha goleadora, que esperan, jamás se acabe.
Velocidad, dinámica y gol fueron las cualidades que Trinidad vio en ellos y fue suficiente para quererlos. Y claro, con 25 conquistas en un torneo, ¿quién no los querría? Así, se transformaron en las figuritas más codiciadas del fútbol local que arribaron a tierras rojinegras y, tampoco, les fue mal.

En tan sólo cuatro encuentros que el León disputó en el Argentino B, Andrés González (23) y Gonzalo Narváez (22) marcaron en seis oportunidades, cuatro para el primero y dos para el segundo. Los números ilusionan a las almas leonas y encienden esa luz de esperanza, que nunca se apaga, el ascenso.  

Rodolfo ‘Roly’ Rodríguez, actual entrenador de Trinidad, fue quien los llevó al club de Rawson, cuando asumió a principio de temporada. “Roly intermedió para que me quedara. Lo conozco desde hace muchos años y confié en que, con él, me iba a ir bien”, cuenta Andrés, el dueño de la camiseta número siete. Por su parte, Gonzalo atribuye su llegada, en cierto modo, a la fortuna: “En principio, me quedaba en San Martín, pero Luis Gómez se lesionó y tuve la chance. No es algo lindo, pero la suerte estuvo de mi lado”.

Amigos y compañeros de inferiores verdinegras, los optimistas del gol juegan desde hace cinco años. Además de equipo, compartieron viajes, entrenamientos, asados y vestuarios. Se conocen mucho y, en la cancha, esa química se nota. “Siempre sé qué va a hacer Gonzalo cuando tiene la pelota. Estamos muy acostumbrados a jugar juntos”, confiesa el wing derecho.

Uno lleva la redonda hasta la línea de fondo, el otro espera atento el centro en la puerta del área rival. Sale el envío, conecta y gol. Se abastecen, se relevan. Se disfrazan de albañiles y construyen paredes que ninguna defensa puede romper. Así de simple se desenvuelven en el césped.

Aunque mucho se lo deben a su esfuerzo, los jovencitos que la rompen en el equipo que milita en el Argentino B no se olvidan de sus compañeros y reconocen su gran apoyo. “Nos recibieron de diez. Ninguno es egoísta. Hay un grupo bárbaro, muy unido que nos trató, desde el primer minuto, como si estuviéramos desde siempre”, relata el más chico de los atacantes.

En cuanto a su pasado verdinegro, los jóvenes cuentan que se quedaron con los mejores recuerdos de su paso por el combinado de Concepción, aunque les hubiera gustado subir y mantenerse en el equipo que compite en la máxima categoría del fútbol argentino. “Uno siempre quiere estar donde están los mejores y cumplir su sueño, el de jugar en primera. Para eso se trabaja, pero muchas veces es difícil. En San Martín cuesta destacarse por la cantidad de buenos jugadores que hay, pero nunca pierdo las esperanzas de que me citen para el primer equipo”, desliza Andrés.

A préstamos los dos delanteros, saben que su chance hoy está en Trinidad. “Es la posibilidad de mostrarnos, de que sepan de qué somos capaces. Tal vez así, (Osvaldo) Perrone o quien sea piense en nosotros”, espeta Gonzalo y se suma al pedido de la hinchada del Pueblo Viejo: ¡Poné a los pibes!

Con bastones negros y verdes, con bastones rojos y negros, la camiseta no importa, está demostrado. Ellos se calzan lo que el destino les propone y salen a jugar. Las tribunas están tranquilas, es que el gol es su amigo.  

No hay dos sin tres

Siempre serio a la hora de trabajar, dicen sus dirigidos, Rodolfo Rodríguez-más conocido por el futbolero sanjuanino como Roly- es el técnico que hoy comanda a Trinidad en el Argentino B. Con una racha de cuatro partidos, dos victorias y dos empates, el nuevo entrenador promete un campeonato para el infarto.

Ofensivo, su conjunto ya lleva nueve goles en lo que va de la temporada y promete más. Tras suceder a Juan Pagés en la dirección técnica, Roly, que se consagró campeó con San Martín en el 2012, sabe que el desafío no es fácil. Trinidad hoy se encuentra en la novena posición en su zona. Sin embargo, leones, no desesperéis, tiene las cartas de gol.

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