cruces verbales en independiente

Ramón: "Nunca estoy confundido, por eso gano muchas cosas"

El entrenador del Rojo le contestó a Ricardo Bocchini, luego de que el ídolo se mostrara crítico con el modo de juego del equipo. Dimes y diretes que poco ayudan al fútbol argentino.
martes, 14 de febrero de 2012 · 16:15
Por Luz Ochoa

Esta vez, el conflicto toca la puerta de Independiente y quienes atienden son Ramón Díaz y Ricardo Bochini. Uno, entrenador actual de la institución y otro, ídolo máximo del club. La cuestión tuvo inicio cuando el ex 10 rojo se mostró bastante crítico con el técnico y su modo de juego. 

Luego de la penosa visita por San Juan, tras ser derrotado por San Martín, Bochini se despachó: "Por ahí le da un poco de miedo salir a jugar de otra manera, todavía no está arriesgando lo que se tiene que arriesgar. En el partido del otro día Independiente tendría que haber sido muy superior".

Palabras mayores cayeron como pata al hígado en el sector de la dirección técnica e, inmediatamente, Díaz respondió: "Me puedo equivocar, pero siempre me manejo con seguridad; nunca estoy confundido, por eso gano muchas cosas". 

Picante se puso el riojano tras las declaraciones de Bochini. Sin embargo, calmó las aguas de los hinchas y expresó: "Vamos a intentar reparar al equipo para que funcione, esperemos que de acá en adelante pueda funcionar. Algunas cosas van a cambiar en el planteo".

Últimamente, la crítica desde supuestos sectores de divinidad se ha vuelto una constante. Sanfilippo, Alonso y Bochini se posicionan firmemente con una mirada incisiva y no tienen ningún problema en disparar contra jugadores, técnicos y presidentes. Figuras indiscutidas que hoy se visten de jueces.

Independiente, que no sufre con el promedio, pero que no convence a sus hinchas, River que vive cada partido como una eterna cruzada y San Lorenzo que camina por el abismo del descenso son tres de los clubes grandes que atraviesan catastróficos momentos. 

Sumado a las agónicas situaciones de las instituciones, aparecen los ídolos, pero no para ayudar, sino, criticar. Cada manifestación pareciera un dardo. Show must go on, ¿quién será el siguiente? 

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