Por Fabio Cavaliere
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Llegó a quedar libre por amonestaciones, era el típico molesto de la clase con mala conducta. “Les buscaba lío a los más grandes y terminaba cobrando”, confiesa hoy el chico que por aquellos años y por pedido de la psicopedagoga escolar se volcó a un deporte que lo disciplinara. Así, llegó al kick boxing aconsejado por su primo mayor, Jesús, que practicaba este arte marcial. Fue a los 13 años, entonces, que el incorregible Kevin Gómez, el personaje en cuestión, descubrió el deporte en el que ahora descolla y lo dejó hecho una sedita, con comportamiento ejemplar.
Tanto así, que ahora él es el que imparte disciplina como instructor al frente de unos 120 alumnos, de entre 14 y más de 40 años, en el ex Coloso de Rawson. “Me encanta la docencia y cuando tengo que ser estricto lo soy”, cuenta el luchador que está a punto de cumplir 17 años, aunque por su habilidad a la hora de pelear parece un veterano.
Es que el joven que pertenece a la Asociación Marcial Destrezas Argentinas tiene un récord admirable para su corta carrera con 19 peleas ganadas, un empate y tres perdidas. Más aún, no ostenta ningún título simplemente porque en esta disciplina para disputarlos hay que ser mayor de edad. Incluso, el año pasado, clasificó al Sudamericano de Paraguay aunque no pudo asistir ya que no podía solventar los gastos del viaje. De la misma manera, no pudo concurrir al Panamericano de Brasil, que se disputa ahora mismo, y para el cuál también clasificó tras ganarle al campeón sanjuanino (mayor que él) en un torneo en San Martín, Mendoza.
Una prueba de su talento, la dio el verano pasado en el Estadio Mocoroa, cuando noqueó a su rival en ¡13 segundos!: “Le tiré una patada circular que le dio en el mentón y cayó. Cuando lo vi caído, con los ojos blancos, me asusté”. Entonces el árbitro movió las manos haciendo el conocido “no va más” y la gente empezó a gritar el “Kevin, Kevin”. Es que este chico delgado y de cabello claro ya es conocido en el ambiente de esta disciplina en la que sigue creciendo, guiado por su entrenador Cristian Salinas (campeón Argentino) quién lo incentiva y lo entusiasma, según cuenta. “Me encanta entrenar, voy todos los días. Cuando empecé era bueno aunque no tenía técnica y me costaba esquivar, por eso una vez me comí un puño de mi profe, que me sentó y quedé mareado”, recuerda quién debutó a los meses de iniciarse en una pelea de “light contact” (se golpea despacio y por encima de la cintura). Allí, fue descalificado justamente por exceso de contacto. “Le pegué fuerte”, admite él que, por entonces, le costaba conducirse y al que le dieron una nueva oportunidad en su colegio y lo recibieron al siguiente año de quedar libre.
“Desde ahí, soy re tranqui y tengo excelente conducta. Solo me pusieron un llamado de atención por llevar zapatillas blancas y no las negras”, cuenta el admirador del personaje de película Rocky, a quién quiere emular: “Mi sueño es ser reconocido a nivel mundial y ser un referente, un ejemplo para los demás luchadores. Entrar al gimnasio y que haya una estatua mía”. Así, como el legendario Rocky Balboa y como los próceres del colegio, que no pueden creer que aquel pelenciero de las 24 amonestaciones, ahora es más bueno que Lassie.
IDENTIFÍQUESE
Nombre: Kevin Román Gómez
Fecha de Nacimiento: 16 de diciembre de 1995
Estudios: 3° del Colegio Monseñor Orzali
Escuela: Asociación Marcial Destrezas Argentinas
Categoría: Hasta 60 kg
Cinturón: Verde
Idolo: Wanderlei da Silva (famoso luchador brasilero) y Rocky (el de la película)
Hincha: De River y San Martín
Hobby: “Estar con mis amigos“