pileta del club San Martín

La agonía de un símbolo

La pileta del club San Martín está en desuso desde hace casi 20 años y en estado obsoleto. Dicen que su final está cerca y podrían romperla en algunos meses. Fue el símbolo de una época dorada para la institución y donde convivió gran parte de la comunidad provincial. Por Fabio Cavaliere.
martes, 17 de enero de 2012 · 09:46

Por Fabio Cavaliere
fcavaliere@tiempodesanjuan.com

Fue el símbolo del esplendor social del club San Martín. Por ahí desfilaron gran parte de familias de la comunidad capitalina y alrededores durante décadas. Fue un orgullo para todo Concepción gozar de semejante tesoro. 
Hoy es un basurero dentro del club, pero ese estado ruinoso no alcanza para borrar las huellas de lo que fue un verdadero centro de atracción.          
La pileta olímpica del Club San Martín está en estado de abandono desde hace casi 20 años. Su estado ya es obsoleto y no se puede recuperar.
Hoy en su agrietado fondo se observan viejos trofeos, ventiladores y otros trastos además de mucha basura.  En sus paredes despintadas queda algún rastro de las medidas de la profundidad en cada sector. El caño que la alimentaba está tapado y chorrea óxido. Los trampolines ya no existen pero la plataforma aún está  y vallada con alambre para evitar que algún chiquillo juguetón, de los que siempre pulularon por el club, acceda a la altura dónde estaba el trampolín.    
Aunque se están haciendo obras en el predio de la entidad, el presidente verdinegro, Jorge Miadowski, dijo a Tiempo de San Juan que todavía no hay nada pensado para la piscina. Sin embargo, otras fuentes del club contaron que a mediados de este año la romperían ya su permanencia es inútil.    
La historia de ese gigante celeste comenzó a principios de la década de 1950 de la mano del Ingeniero  Rinaldo Viviani. El histórico dirigente peronista  fue gobernador de la provincia entre 1952 y 1955 y al mismo tiempo presidente del Atlético San Martín.  Fue por entonces cuando se inauguró la cancha como la conocemos hoy (con esa orientación) y otras instalaciones como la pileta.  Según la memoria del histórico dirigente Oscar López, quién estuvo 20 años en el club y quién aún vive pegado a la cancha, a lo largo del fondo de la pileta estaba inscripta la leyenda “Eva Perón”.  
Es que quizás los fondos con que se hizo provenían del Consejo de Reconstrucción de San Juan creado a partir del Terremoto de 1944. Este estaba destinado a obras públicas de construcción y remodelación y fines sociales como los clubes. Vale recordar que una de las figuras que más aportó a esta causa fue la ex primera dama peronista.
Las fuentes consultadas, desde vecinos del Pueblo Viejo hasta históricos jugadores, coinciden en que era una pileta única en su tipo para la provincia. Es que la piscina tiene las medidas olímpicas de 50 metros por 25, con los respectivos andariveles numerados y una profundidad de casi 4 metros. Para esa época era un hito ya que pasaron décadas para que San Juan tuviera una pileta similar como lo es la de la Universidad  Nacional inaugurada en los ’80.
Se recuerda que ahí se practicaba waterpolo y saltos ornamentales, donde impresionaba el nadador “Elizondo” según la memoria de los consultados.  
La pileta era “abierta” y se pagaba entrada para quién quisiera disfrutarla, es decir no era sólo para los socios del club. A un costado de la piscina estaban los vestuarios para “Damas y Caballeros”, es esa entrada hoy todavía puede verse un viejo cartelito que dice “Escondite”.  Muy cerca se ubicaba la pileta para los más chiquitos, casi al lado donde está la vieja bomba que suministraba el agua. 
En el techo de los vestuarios se tomaba sol y estaba la cantina que se daba “a concesión”. Según Mónica Mallea, vecina de toda la vida de Concepción “siempre había dos bañeros presentes y durante un tiempo se dieron clases de natación”.  
Su padre, el histórico arquero Rogelio Mallea, recuerda que se llenaba de familias enteras que iban desde almorzar hasta cenar.  Otro crack del club, como Alberto “Beto” Naveda (padre) no olvida cuando “salíamos de entrenar y nos tirábamos de cabeza”.
Era la época en que el Verdinegro cumplía una función social ya que además tenía básquet, pelota paleta y se organizaban “bailes”. López, que fue presidente de la Comisión de Fiestas, cuenta que por esos años el club trajo a figuras como “Palito Ortega”, “Sandro y los de Fuego” y los “Wawancó”. 
No está claro cómo fue el principio del fin para ese lujoso espejo de agua. Algunos dicen que nadie se quería hacer cargo de la pileta y otros que se rompió la bomba que la alimentaba y costaba arreglarla. Lo cierto es que desde mediados de los ‘80 entró en decadencia para dejar de funcionar totalmente a principios del decenio siguiente.
Lo único cierto es que hoy es un simple recuerdo y cuando sea destruida se llevara consigo una época dorada, donde se divertían desde chicos hasta grandes y donde convivían diversas clases sociales.

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