No fue suficiente. Ahora, legisladores, autoridades deportivas y jueces iraníes piden un "castigo rápido" para estas dos estrellas del club más popular del país, según informa The Washington Post.
El juez Valiollah Hosseini dijo a la agencia oficial FARS, que ese acto podía ser "considerado como una violación a la castidad pública". "Ese crimen se castiga con pena de prisión y hasta 74 latigazos", avisó, precisando además que "es todavía peor cometer tales actos ante los ojos de miles de espectadores y frente a las cámaras".
Hace unos años ya que el régimen está embarcado en una cruzada moral para asegurarse el cumplimiento de las más estrictas normas de conducta: se han hecho campañas de difusión de reglas que van desde el corte de pelo que deben usar los varones hasta la forma en que las mujeres deben usar el pañuelo en la cabeza.
En el esfuerzo por controlar la escena pública, deportistas y actores, por su condición de personajes públicos, están en la mira de los ortodoxos. Recientemente, una actriz fue condenada a recibir 90 latigazos por haber participado en una película coproducida en el extranjero. La condena fue luego anulada.
Según el Washington Post, no todos están de acuerdo con la severidad moral del régimen. Ali Parvin, ex entrenador del Persépolis y figura influyente en el fútbol iraní, se burló de la reacción de los ultrarreligiosos ante lo sucedido: "Vengan a ejecutarlos si eso los alivia", dijo con sarcasmo.
Si de todos modos son condenados, a los deportistas castigados les quedará el consuelo de que Persépolis ganó el encuentro por 3 goles a 2. ¿Será suficiente para mitigar la indignación por ver que les aplican un castigo desproporcionado y la humillación de recibir una sanción inhumana?





