A sus 86 años, Julio César Luna volvió a demostrar que la pasión no entiende de edades ni de esfuerzos. El hincha de San Martín llegó al Hilario Sánchez acompañado por su hijo y sus nietos para ver al Verdinegro, el club que lo acompañó durante toda su vida. Con bastón en mano y una pequeña silla para descansar, avanzó lentamente hasta la platea oeste y emocionó a todos los presentes.
El trayecto, que para muchos puede parecer corto, para Julio significó un enorme esfuerzo físico. Como caminar se le dificulta mucho, debió hacerlo en dos tramos desde la puerta del estadio hacia el interior de la cancha. En medio del recorrido se sentó unos minutos en su pequeña silla para recuperar fuerzas antes de continuar acompañado por su familia.
La historia de Julio tiene un vínculo profundo con San Martín. “Tengo la suerte de haber jugado en la reserva de San Martín. He sido siempre socio de San Martín, jugador e hincha, y así vengo. Con mi edad, vengo con mis hijos y nietos. No importa el esfuerzo, lo vale, porque San Martín es un sentimiento”, contó emocionado mientras caminaba rumbo a su lugar en la platea.
Y cerró con una frase que resumió toda una vida de amor por el Verdinegro: “No me interesa caminar y sentarme. No hay nada como venir a ver a San Martín”. Su presencia en el Hilario Sánchez se convirtió en una de las postales más emotivas de la jornada y despertó la admiración de todos los hinchas.