“El alma de toda la bicecleteada de la fe a San Antonio de Padua”, así definieron a Sylvia Cabrera. Es licenciada en Comercio Exterior, docente, madre y muchas cosas más, pero el pasado domingo volvió a ejercer una tarea que la sale a la perfección: animar la travesía con la que desde hace 12 años se honra al Patrono de Sarmiento.
Su devoción por San Antonio de Padua la acompañada desde siempre, pero fue con 11 años, al hacer la confirmación, cuando quedó vinculada a la parroquia y la gran mayoría de sus actividades: “Soy mediagüina, nací allí en 1972 y desde chica estoy unida a la parroquia. También he estado en diferentes instituciones como el Apostolado, la Acción Católica la Pastoral de Religiosidad Popular, que es un poco conocer cómo se vive la religiosidad en cada uno de los pueblos”.
“Aun estando embarazada ha seguido vinculado y viviendo las actividades con mucho fervor. Y en esta bicicleteada también soy la voz. Me moviliza el amor a Dios. He pasado muchísimas cosas en mi vida, por ejemplo las muertes de mis padres, y, si no hubiese sido por el amor a Dios tan grande, creo que no hubiese podido superar. Me parece que si no tenemos amor no podemos transformar al mundo. Lo transformamos con el testimonio, con la alegría, con el amor”, agregó Sylvia mientras sigue orquestando todo a las puertas de la Catedral de San Juan, desde donde el domingo pasado partió la columna de ciclistas rumbo a Media Agua.
Me parece que si no tenemos amor no podemos transformar al mundo Me parece que si no tenemos amor no podemos transformar al mundo
Provista de una ejemplar resiliencia, aseguró que proceder con alegría hace que las metas sean más fáciles de alcanzar: “Yo hago todo con la alegría porque me parece que ya demasiadas cosas malas nos pasan como para meterle otra. En la bicicleteada rezamos, pero en algún momento, como conozco a mucha gente, también los cargo y bromeo con ellos. ‘Mirá que vino acá’, ‘mirá que vino allá’. ‘Dale, metele’ y muchas cosas más les digo mientras vamos en la peregrinación. También ponemos temas musicales. O sea, somos un tipo radio. La verdad es que soy medio personaje”.
Su voz es cálida y da pistas sobre un pasado vinculado a los medios de comunicación y un presente más unido a la docencia. Orgullosa, con una amplia sonrisa en su cara, Sylvia lo confirmó: “He trabajado en Radio La Voz. También con Gustavo Toledano, Jorge Olivero y otros más. Conozco a mucha gente en el ambiente del periodismo”.
“Yo soy licenciada en Comercio Internacional, jajaja nada que ver. A su vez, trabajo como docente y he trabajado como docente universitaria e investigadora de la Universidad Católica Ahora me he dedicado nada más a la docencia secundaria”, añadió.
Por último, Sylvia aprovechó la charla para contar una intimidad familiar y una reflexión: “No es que me sobre el tiempo, no es que no tenga problemas, que no tenga enfermedades. En este momento tengo un sobrino con cáncer y estoy aquí con mucha fe, con mucha ganas y quiero transmitir eso. Transmitir el amor a San Antonio de Padua, que es el santo de los milagros grandes”.