Una postal Florencio Molina Campos sería su hábitat natural. Con el agregado que podría ser el protagonista que va a galope, el paisano que se tizna las manos con la pava arrimada al fogón o el narrador de esas historias que los más pequeños contemplan con los ojos lleno de asombro y emoción. Martín Guevara es tradición gaucha por donde se lo quiera abordar.
En el reciente 34º Aniversario de la Agrupación Gaucha La Legua se puso la 10 al frente del micrófono, una tarea que lleva casi dos décadas desempeñando con el mayor de los orgullos. Con el gauchaje convocado apuntando sus ojos al campo de carrera, Guevara se prodiga narrando lo que acontece, con el agregado de andanzas y ‘jolgóricas’ ocurrencias que despiertan sonrisas entre los presentes.
“Es una pasión que nació hace 18 años y hasta he tenido la suerte de estar como representante de la delegación de San Juan en Cosquín. Gracias a esta tarea he recorrido todo el país, sin ir más lejos el fin de semana pasado estuve en Santiago del Estero. Voy recorriendo muchas fiestas gauchas y acá en San Juan también, desde la conducción de la Cabalgata de la Fe a la Difunta Correa, al Médano de Oro y las fiestas en general. Tal vez en el 90% de los festivales me toca estar”, comentó Guevara.
Es una pasión que nació hace 18 años y hasta he tenido la suerte de estar como representante de la delegación de San Juan en Cosquín Es una pasión que nació hace 18 años y hasta he tenido la suerte de estar como representante de la delegación de San Juan en Cosquín
Durante la pausa que se tomó del escenario para charlar con Tiempo de San Juan, Martín también habló de otro vínculo muy fuerte que tiene dentro del mundo de la tradición: los caballos.
“Yo he crecido a caballo. Mi pasión es andar a caballo. He hecho el Cruce de los Andes unas cuantas veces y me conozco la Cordillera. Conozco desde el Tres de Ansilta hasta el Chinguillo. Por primera vez fui a Córdoba a caballo en el 2009, fuimos los primeros sanjuaninos en llegar así a Jesús María. Después me fui el 5 de octubre de 2016 y llegué el 13 de octubre, previo a la santificación de Cura Brochero. Pero esas cabalgatas me dejaban gusto a poco y decidí hacerlas al revés. Había que traer algo a San Juan. Entonces, en el 2021, con mi hija, que siempre me acompaña, nos vinimos a caballo desde Córdoba para acá. Llegamos el 16 de octubre, también para la celebración de la misa y trajimos dos imágenes: una que está en Pompeya, en San Martín, y otra que está en el Agua de las Margaritas, en Iglesia”.
Innovación para el gauchaje de San Juan
Prosiguiendo en la enumeración de los diferentes frentes que disfruta dentro del mundo del gauchaje, el carismático animador indicó: “La organización de estos eventos me atrapa, me atrae. Me encanta innovar. Me acuerdo cuando trajimos la carrera del caballo y la moto que yo había visto para un 25 de Mayo en una fiesta en la que estuve en Córdoba. La trajimos y a su vez le agregamos un divertido plus”.
“Estaban todos expectantes con la carrera del caballo y la moto. Mostramos la moto, que era una 250, y un caballo de los mejores que había. Yo estaba en el escenario, había una gran expectativa, y cuando anuncié que se largaba la prueba salieron un pony y una Daelim 50, a la que la habías tocado para que echara mucho humo. Al final eso tuvo más éxito y fue más divertida que la carrera entre la 250 y el caballo en sí”, recordó con detalles pormenorizados el hoy vecino de Dos Acequias, en San Martín.
Si vas a un asado, te piden que se sentés por ahí y te pongás a recitar versos. Entonces, soy el alma de la fiesta sin tener que hacer el asado Si vas a un asado, te piden que se sentés por ahí y te pongás a recitar versos. Entonces, soy el alma de la fiesta sin tener que hacer el asado
El vendaval de anécdotas podría generar que esta nota se haga interminable, pero no se podría poner un punto y final sin consultarle sus cualidades al frente de una parrilla, otra de las típicas postales que se encuentran en una reunión de gauchos.
“Yo del 1 al 10 me califico con un 2. A mí el asado me sale mal, que lo haga otro. Yo estoy acostumbrado a sentarme a comer el asado y no hacerlo. Yo me bajo un ratito del escenario para comer. No tengo tiempo a hacer el asado. A lo largo de 18 años del relator nunca me tocó hacer el asado. Y si vas a un asado, te piden que se sentés por ahí y te pongás a recitar versos. Entonces, soy el alma de la fiesta sin tener que hacer el asado ”, concluyó entre risas Martín Guevara, o, lo que es lo mismo decir, la tradición echa voz.