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Columna

La quimera del León y una respuesta al ángulo "bien argenta"

Los números no acompañan a las personas en esta Argentina condenada a la lógica del enemigo. El arte de acompañar(nos) ante el rugido devastador.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Eduardo Camus

No son tiempos de estar solo. Escuché la frase por ahí. No pude evitar pensar en lo que vivimos hace cuatro años. A veces parece que quisiéramos olvidar que la pandemia nos redujo a soledades muy jodidas. Sin la cadena de otredades nadie podría haber sobrevivido a la pérdida. A la pérdida de personas, a la pérdida de laburo, a la pérdida de contacto social, a la pérdida del lazo. La solidaridad nos salvó en el momento más complicado de nuestra historia reciente. Una bisagra para el nadie se salva solo. Un baño de realidad para la filosofía rápida y liberal que nos empuja a alejarnos de los vínculos que nos bancan. Hoy Argentina está sumergida en una profunda crisis económica-social. La difícil coyuntura económica, marcada por una inflación descontrolada y una recesión devastadora, es el resultado directo de líneas de acción fallidas, que condenan a sostener un sistema para los poderosos, sostenido por los débiles. No son tiempos de estar solo. Hay que evitar el desamparo de la dudosa meritocracia de Javier Milei.

En época de anuncios por televisión, en los que el Presidente nos anticipa dos meses aún más catastróficos que este verano que se va, aseguran que habrá una disminución en la inflación en los próximos meses. Aunque así fuera, vale la pregunta: cuál es el costo. Si con este sistema bajan la inflación, no habrá bolsillo con capacidad de reacción. El 57% de los argentinos está hoy está viviendo en la pobreza. El mes es muy largo para el salario de los trabajadores. El gobierno de Milei ha demostrado un desprecio absoluto e incapacidad flagrante para proteger los ingresos de los trabajadores de nuestra patria que vieron su poder adquisitivo gravemente disminuido.

Un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina de la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA) indicó que en enero se registró una pérdida del poder de compra del 20,3%. En un mes, los sueldos de los argentinos fueron achurados de un plumazo.

Lo peor es que el panorama empeora. No hay reacción ni señal para el laburante. Cada vez día que pasa, es más difícil para las familias. La recesión se hace sentir, los bolsillos no dan abasto; las pymes, supermercados marcan que las ventas han disminuido de forma notoria. Durante una recesión, las empresas enfrentan dificultades debido a la disminución de la demanda de bienes, lo que las lleva a recortar costos, incluidos los costos laborales. Esto se manifiesta en despidos masivos. El gobierno no esté tomando las medidas adecuadas para prevenir el deterioro del mercado laboral y garantizar la estabilidad económica. Y la fiesta de la tanto hablaron la está pagando el tipo que se levanta a las 5 para trabajar. Sus políticas erráticas y su falta de diálogo han exacerbado la crisis y han dejado a nuestra nación en una situación aún más precaria.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal elaboró un informe que arroja un dato escalofriante: el recorte de Milei es el más profundo de los últimos 30 años. El reporte sostiene que “los rubros que mayor caída real tuvieron fueron transferencias de capital a provincias (- 98,3%), subsidios a otras funciones (-92,2%), inversión real directa (-81,2%), subsidios a la energía (-77,2%) y transferencias corrientes a provincias (-72%). ¿Las provincias seremos la casta? Las que producimos, las que cedieron a la caja central la facultad de cobrar impuestos para hacer un reparto equitativo.

No podemos permitir que el desempleo continúe aumentando. Necesitamos que nuestros compatriotas tengan trabajo. Como afirmaba Perón, "el trabajo es el motor principal del desarrollo económico de una nación". La producción de bienes y servicios generada por el trabajo contribuye al crecimiento económico y al aumento de la riqueza nacional. Es con más producción y trabajo, no con menos, no es por el camino de la especulación, timba financiera y endeudamiento del recetario económico de Caputo. Debemos unirnos y exigir un gobierno que priorice los intereses de la población, protegiendo los empleos y trabajando incansablemente para construir una Argentina Humana.

Para construir la Patria que soñamos, no podemos repetir lo que se viene haciendo. Me dirán por qué hablo en tiempo presente cuando el León nos prometió hacer algo distinto. No son novedosas para nuestra patria las prácticas de esta política liberal. Desde Martínez de Hoz, pasando por Cavallo, sobrevolando a López Murphy y a Dujovne. Y hoy encarnadas en Caputo y Milei, los dueños de la calculadora macabra, que no se cansa de fabricar pobres.

Ante el extractivismo neoliberal, hay un camino distinto. Ante la incertidumbre y desesperanza neoliberal, unidad de acción y objetivos comunes. No podemos hacer regionalismo, jugar cada uno para su rancho. Construir diametralmente opuesto a lo que viene haciendo la política neoliberal es nuestra obligación. Volviendo a las bases de nuestro sabio Francisco: “El amor se construye como una casa, juntos, no solos”. Nos queda encontrar coraje ante la devastación.

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