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Conociendo San Juan

El increíble mundo antiguo que se esconde en la naturaleza del Médano de Oro

El Museo Parque Colección Suero posee una combinación de historia reflejada en más de 2000 piezas que se encuentran por todo el predio, inmensos olivos que aún producen, vinos artesanales, Casa de té y hasta la posibilidad de hospedarse.

Tiempo de San Juan | Ana Clara Rubio
Por Ana Clara Rubio 15 de enero de 2022 - 15:03

Ubicado en calle Vicente López y Planes y Nacional, en Médano de Oro, Rawson, el sanjuanino Roberto Suero se esfuerza cada día por mantener un increíble mundo de una histórica colección personal y familiar que habita en un predio de casi una hectárea: “el Museo Parque Colección Suero”.

(Captura de Google Maps, con la ubicación del lugar)

Un cartel rústico ubicado en el pequeño ingreso marca el inicio de una recorrida entre un sinfín de antigüedades distribuidas en espacios cerrados como un laberinto y descansando en la misma naturaleza. Cuando uno camina por este lugar, las plantas de muchísimos años, así como los gigantescos  olivos y una fuente que esconde un recuerdo familiar acompañan a los visitantes, junto al canto de las aves y los  grillos en la noche.

Roberto Suero, el hacedor de este gran museo, recibe a Tiempo de San Juan para contarnos la historia de este lugar que comenzó siendo la casa familiar que adquirió Octavio, su padre, en el año 1982 y que actualmente alberga más de 2000 piezas de colección, siendo muchas de ellas fotografías de la centenaria Casa Suero que formó parte su abuelo, padre y él mismo.

Una de sus tantas antigüedades


“Comencé coleccionando desde muy joven porque mi madre, a raíz de su parte artística que lo demostraba en sus pinturas, me hizo ir viendo las cosas de otra manera”, dice Roberto, y explica que “habían muebles y varios elementos antiguos, de la familia y otros comprados por ella también”.

“Cuando era niño juntaba moneditas, estampitas, lo que podía ir juntando… y con el tiempo uno fue adquiriendo más, trabajando, teniendo un poco más de recursos económicos, lo que me permitió ir comprando piezas y agrandando la colección”, relata. 

“El museo lo mantengo yo solo, con mucho esfuerzo y más en esta época de pandemia. Pero hemos puesto toda la capacidad, la iniciativa y el esfuerzo para seguir así”.


“Aplicamos también el ingenio para poder seguir adelante. No es fácil porque estamos en una provincia donde no hay un turismo tan grande como el que tienen otros puntos del país, lo que permite que los museos de esos lugares crezcan una barbaridad por la gran afluencia de público todo el año”, reflexiona Suero. 

 

UNA FAMILIA DEDICADA A LA FOTOGRAFÍA DE SAN JUAN

Severo Eleazar Suero, el abuelo; Octavio Augusto, el padre; y el mismo Roberto dedicaron gran parte de su vida a la fotografía local. Cuando cumplieron 100 años trabajando en la provincia, este coleccionista decidió cerrar la casa comercial "Casa Suero" y usar las piezas para llevarlas a su museo. 

Entre las fotografías destacadas e históricas que tuvieron a su cargo, Roberto recuerda dos en particular: "mi abuelo sacó desde el aire la imagen del escudo de la provincia ubicado en el Parque de Rivadavia, y que se encuentra en el Archivo General de la Provincia; esa cámara que se usó está aquí en el museo. Además como mi abuelo estaba muy conectado con Federico Cantoni cuando fue el voto femenino mi abuelo se encargó de fotografiar a todas las mujeres de San Juan para hacerles el documento y que pudieran votar. Todo eso tiene un valor cultural y familiar, y por eso la colección más importante de este lugar es sobre fotografía".


Entre sus más varias cámaras se encuentra una Spido Gaumond, de dos lentes y con la que se saca una fotografía estereoscópica como la del Escudo de la provincia; o una cámara Minutera que data del año 1920 y se usaba mucho para tomar imágenes a las personas en la Plaza 25 porque en pocos minutos hacía la foto. 

"Ésta es la que teníamos en el estudio, con la que se sacaban postales, cuadros, carnets. Es de fines del Siglo XIX, una cámara Widmayer. Es una cámara placa que originalmente es para 18+24, pero después trabajamos con media placa, 12+16, y eso hacía que fuera un negativo grande. Tiene un lente Voinander de muy buena calidad. Entonces con un negativo grande y un lente de buena calidad, cuando la imagen se imprimía era en excelentes condiciones. 


EL RECUERDO DE SU MADRE, EN UNA EXQUISITA COLECCIÓN DE CUADROS

Las obras de Marina Rodrigo de Suero, una docente que incursionó en el arte desde muy joven, siendo estudiante, decoran y forman parte de este museo.  Son aproximadamente 40 obras distribuidas en la parte interna y externa del predio, siendo en su mayoría de flores ya que “mi madre era una enamorada de la naturaleza”, cuenta Roberto. 


Antes del año 1940 Marina era una estudiante que comenzaba a desarrollar el arte pintar. Para 1944 se casa con  Octavio Suero y el gran terremoto de ese año destruyó su hogar, por lo que fueron a vivir a Córdoba. Pero un día regresaron a San Juan y durante varios años esta madre de familia dejó de pintar. “Falleció un hermano mayor de ella y eso fue un golpe muy duro”, reflexiona Roberto. 

Luego volvió a tomar el pincel y las pinturas. “Siguió con la técnica al óleo; con acuarelas tiene muy pocas obras pero se destaca una secuencia de tres, una misma persona en tres posiciones distintas. Y hasta que falleció, terminó su arte utilizando la técnica del pastel”, explica Suero. 

 


SUS VINOS ARTESANALES, PARA EL PÚBLICO

En el año 2006 Roberto se inscribió como elaborador de vino artesanal y comenzó un camino que lo apasiona y aprende a diario con consejos de amigos enólogos también. En la parte exterior del museo, detrás de un enorme mostrador, exhibe alguno de ellos. 

Hay variedades como moscatel rosado, barbera, cabernet, syrah malbec, y greco nero, siendo éste último muy pedido por el público en general, cuenta Roberto. 

Las botellas de vino pueden adquirirse a un buen precio, que oscilan entre los $300 y $500. Y están a la venta no solo en el museo, sino también en algunos pocos comercios sanjuaninos: como Tupelí, sobre calle 25 de Mayo; en Vinos y Artes, frente a la Casa Natal de Sarmiento; en el café ubicado en la esquina del mismo lugar; o en la Granja Pocitana, sobre ruta 40 pasando Calle 13, explicó. 

 

UNA NOCHE EN EL MUSEO, HECHO REALIDAD


¿Alguna vez imaginaste pasar una noche en medio de la historia?, bueno, en este lugar eso es posible. Como forma de innovación turística a fines del año 2019, antes de que la pandemia por el coronavirus golpeara con fuerza en el mundo, Roberto implementó un nuevo servicio.

Pagando $4000 la noche, y con desayuno incluido, una capacidad máxima de 3 personas por habitación, tiene la posibilidad de pernoctar en el museo. En medio de su colección de antigüedades que se luce en las múltiples vitrinas hay un espacio acondicionado con una cama grande y una más pequeña; los cuadros pintados por su madre, muebles de muchos años y una ventana que ofrece una vista única a la naturaleza del lugar. Visitantes de otras provincias y partes del mundo ya vivieron esta experiencia, saliendo fascinados.

 

OLIVOS CENTENARIOS, Y AÚN PRODUCIENDO PARA SAN JUAN

Más de diez inmensos olivos, que tienen hasta 150 años, dan espacios de sombra al museo, pero además continúan generando aceitunas y aceite de oliva que Suero comercializa. 

“Producen aceite Frantoio, que para mí es muy equilibrado ya que no es picante ni muy suave, dando una excelente calidad", explica Roberto. 

Sus 11 olivos llegaron a dar 1800 kilos de aceitunas como máximo, pero “estos últimos años estuvieron bastante apestados por la sequía y otros factores, lo que llevó a que en el 2021 tuviéramos poca producción. De igual forma tienen brotes nuevos, lo que significa que la planta se está renovando”, dice. Suero se encarga del cuidado del parque y de las plantas, por lo que hace un proceso de curación de los mismos y próximamente una poda.


 

“AIRES DEL MÉDANO”, UN MOMENTO DE DESCANSO ENTRE EL TE  Y EXCELENTE GASTRONOMÍA  

Myriam Pérez Rothis es una profesora de matemáticas ya jubilada que ahora está al frente de una Casa de Te campestre que funciona desde el año pasado. “Nuestro principal objetivo fue rescatar todo lo antiguo que había aquí entre el museo que tiene muy bien armado Roberto”, explica a Tiempo de San Juan. 

El té y las delicias que ofrece como servicio se sirve en vajillas y piezas de muchos años, como por ejemplo tazas de tres patas, cucharas de plata o elementos que tienen más de un centenario de vida, que sea “recolectable”, dice Myriam.

“No necesariamente toda la vajilla es uniforme en nuestro servicio, puede que quizás una taza sea de un color y otra de otro ya que han sido rescatadas, o donadas por personas que sabían de nuestro amor por lo antiguo y que íbamos a saber cómo usarlas”, agrega. 

Si hablamos de la parte gastronómica hay varias opciones, campestres: comidas autóctonas como pastafrolas y tostadas; mantecados; pestiño (dulce español) y no se puede dejar de lado las imperdibles tortas . Por el momento ofrecen un servicio de te industrial, pero buscan incursionar con el té en hebras indicó Myriam. 

La Casa de Té por el momento funciona los días sábados y dependiendo de las temperaturas el horario ha variado, siendo actualmente de 18 a 21 horas aproximadamente. 

 

“Decidí poner mi Casa de Té aquí porque tiene una magia especial y no creo que haya en San Juan otro lugar que sea un museo y donde se pueda tomar el té en la naturaleza. Siempre le digo a mis clientes cuando vienen que aquí te reciben los pájaros y te despiden los grillos”. 

 

Para las personas interesadas también existe la posibilidad de alquilar el lugar para un evento, con un mínimo de 15 asistentes, y además con una reserva previa que tiene como fecha tope los días jueves de cada semana debido a la pastelería que se debe elaborar. ¿Cómo contactarlos?, por medio de Instagram “Aires del Médano Casa de Te”. 

 

ALGUNAS PIEZAS DEL MUSEO QUE ATRAPAN A TODOS


“La compramos hace 30 años o más con mi madre y la trajimos desde Mendoza. El angelito que tiene arriba era de una amiga, Norma Batesati, que gentilmente me lo cedió para completar la fuente. El diseño es de un primo, el arquitecto Rodrigo. Y el resultado se luce en medio del parque”.

 

 “Es una moto del año 1931, inglesa, marca Sun (sol). No es una moto que entró al país así que podríamos decir que es una pieza única”, explica Suero.
“La trajo a la Argentina un marino que trabajaba en un barco y la compró en Inglaterra. Cosas de la vida terminó en San Juan porque un hermano vivía aquí, esa persona se encontró conmigo y yo la adquirí. Estaba muy deteriorada y yo la he restaurado personalmente, hasta el side car, haciendo que sea una moto muy particular. Está funcionando y hemos participado con ella en un rally en Mendoza, hicimos casi todas las sierras de Córdoba también y traje muchos premios por ella”, relata. 

 

Otro de los elementos antiguos que se exhiben

 

Una cafetera express del año 1920

 

Sifones de soda antiguos

 

Es un Ford 1940 Standard. Lo compré en segunda mano porque lo había tenido mucho tiempo una familia que lo adquirió de fábrica. Se ha deteriorado un poco la pintura al estar a la intemperie pero está completo, y andando”, explica Suero. 

 

“Es del año 1900 y las fotografías que contiene son del año 1910 aproximadamente. Perteneció a una familia aparentemente de Rosario por las fotos que se ve, que ha recorrido parte de Europa y Asia. Es un álbum estereoscópico de mesa que contiene 50 imágenes”, detalla el coleccionista. 

 

En la imagen, Myriam y Roberto. El ombú gigante: una hierba de 40 años que atrae a los visitantes. 

 

Conocé al sanjuanino hacedor de este increíble museo que lleva años coleccionando la historia de la provincia en un inmenso predio:
 

 

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