A 35 años de su muerte

La historia jamás contada sobre cómo se gestó la primera visita de Borges a San Juan

Dos estudiantes sanjuaninos lo visitaron en su departamento de calle Maipú, en Buenos Aires. Allí lo invitaron a la provincia. En noviembre de 1981 estuvo sentado en un banco de la plaza 25 de Mayo.
lunes, 14 de junio de 2021 · 21:06

Esta es la historia de dos estudiantes insolentes. Dos pibes de veintipocos que en un viaje a Buenos Aires decidieron tocar el timbre en la puerta del edificio adonde vivía el gran maestro Jorge Luis Borges. Se tiraron a la pileta y el escritor los recibió en su departamento del 6º A, ubicado sobre calle Maipú. Así fue cómo se gestó la primera visita de Borges famoso a San Juan, en noviembre de 1981. Los estudiantes son Antonio De Tomasso y Juan José Russo, fanáticos del escritor. Los dos compartieron la siesta con el maestro en un banco de la plaza 25 de Mayo. Nadie reconoció a Borges.

Corría 1981, De Tomasso y Russo eran estudiantes y estaban en Capital Federal con unos pocos billetes en los bolsillos. Los dos amaban a Borges, la genialidad del gran escritor argentino los conquistó y se sabían de memoria muchísimos fragmentos de los cuentos del autor. En una caminata por las callecitas porteñas, Russo le dijo a De Tomasso: -Acá, en este edificio vive Borges, en el 6º “A”.

Sin pensarlo demasiado, tocaron el timbre del grisáceo edificio. “Nos atendió una mujer, le dijimos que queríamos pasar a saludar al “gran maestro”. Ella habló rápido y entre dientes, le entendimos que nos dijo “ya va” pero parece que no fue así. Pasaron como diez minutos y como no venía nadie, tocamos otra vez el timbre. Le dijimos que estábamos esperando abajo para saludar al maestro y ahí nos respondió que iba a ver qué pasaba. A los cinco minutos, la ama de llaves nos hizo pasar”, relató De Tomasso.

Entraron a una especie de living, con muchos sofás, como cuatro o cinco y todos de gran tamaño. La circularidad borgeana hasta en el espacio común. Después de esperar un rato sentados, apareció Borges. “Mi amigo era más preguntón, le empezó a preguntar qué quería decir con esto, con aquello, preguntas y preguntas”, recordó Antonio. Fueron varios los minutos compartidos y en esos minutos hubo una genialidad de Borges. “Más que un escritor soy un humorista incomprendido”, dijo.

De Tomasso con la foto atrás junto a Borges. 

En el ida y vuelta, los estudiantes invitaron a Borges a San Juan. El escritor les contó que había venido cuando era joven, cuando todavía veía, y que le encantaría volver por estos pagos. Con el número fijo del genio escrito en un papelito, regresaron a la provincia De Tomasso y Russo.

Los estudiantes golpearon varias puertas, primero las del Gobierno pero no les prestaron mucha atención en la Dirección de Cultura. Luego, fueron a Diario de Cuyo, donde los recibió Nélida Rebollo de Martín. Al principio, no les creyó, pero cuando sacaron el papelito arrugado con el número de teléfono, la periodista marcó y del otro lado la atendieron. Borges inmediatamente apuntó: “Mis amigos de San Juan”.

Fue así como se gestó la visita de Borges a la provincia. De Tomasso lo fue a buscar en la mañana a Buenos Aires, lo acompañó en el avión y luego lo acompañó en el regreso. Es por esta razón, que se puede ver a un joven barbudo atrás del escritor en su arribo a San Juan.

 

El 14 de junio de 1986, hace 35 años, Borges murió en Ginebra, Suiza. El cuerpo del escritor está enterrado en aquel país. 

 

Borges se hospedó en el hotel Nogaró, hoy hotel Provincial. Fue al Teatro Sarmiento y luego compartió un almuerzo con gente reconocida de la cultura sanjuanina. De vuelta en el hotel, unas horas antes de emprender el vuelo de regreso, Russo y De Tomasso lo esperaban en el hall. El escritor les pidió que lo sacaran a pasear porque no le gustaba dormir siesta.

Lo llevaron a la plaza 25 de Mayo, se sentó en un banco ubicado cerca de calle Mitre, de frente a la fuente de agua. En una hora y media, nadie se acercó a saludarlo. Nadie lo reconoció. Entre pregunta y pregunta, se terminó el día de Borges en San Juan, quien volvió a visitar la provincia en septiembre de 1984.

De Tomasso describió al escritor como un hombre inteligentísimo, poco pretencioso y dispuesto a responder todas las preguntas, incluso las más obvias.

Emulando al gran Borges, De Tomasso podrá usar una de oración del maestro para describir su anécdota y decir como en el manuscrito “El Sur”, “acaso mi mejor cuento”.

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