El proceso para adoptar en San Juan ha sido mejorado para que los niños que están en residencias estatales puedan ser vinculados más rápidamente de forma responsable. En el Registro de Adoptantes actualmente hay 220 legajos activos. Del total, el 51,36% aceptaría adoptar hermanos, pero solo el 19,55% adoptaría a un menor con enfermedad o discapacidad. Con relación a la edad de los adoptantes, los datos son más preocupantes ya que la mayoría de los postulantes, el 91,82%, manifestó preferencia por bebés de un 1 año o incluso menores, y solo el 0,91% adoptaría a un adolescente, es decir, solo dos postulantes. Mientras la edad va en ascenso, el porcentaje de interesados disminuye, tendencia que no se ha revertido con el paso de los años.
Cómo es el proceso para adoptar
La provincia cuenta con un Registro Único de Adopción, creado bajo la Ley 25.854. Tiene por objetivo disponer de nóminas de aspirantes para adoptar niños, niñas y adolescentes. Allí, todas aquellas personas o grupos familiares que deseen adoptar pueden inscribirse cumpliendo ciertos requisitos, a la espera de ser llamados por algún Juzgado de Familia para iniciar el proceso.
Para comenzar con la solicitud de adopción lo primero que hay que hacer, además de pensar muy bien la decisión, es acercarse por calle Entre Ríos 416 sur, donde se encuentra la oficina del Registro Único de Adopción, y llevar documentación como partidas de nacimiento de los solicitantes; fotocopia de DNI; cartilla sanitaria; constancia de trabajo con acreditación de haberes o certificado de ingresos personales; acta de matrimonio o certificado de unión convivencial; declaración jurada de domicilio; además de foto carnet de el o los solicitantes y foto del grupo familiar conviviente y/o de la familia extensa. Si los solicitantes tienen hijos, deben adjuntar la partida de nacimiento de cada uno o resolución judicial en el caso que se trate de hijos adoptivos.
Por lo general, quienes llegan hasta las oficinas del Registro van cargados de dudas, como los plazos de demora hasta concretar la adopción, el estado de salud de los niños, niñas y adolescentes, si pueden o no manifestar preferencia de edades, entre otras. Las profesionales que conforman el equipo interdisciplinario del Registro, como psicólogas, trabajadoras sociales, psicopedagogas y sociólogas se encargan de despejar todas las dudas y asegurarse que la decisión que está dando inicio al trámite haya sido muy bien pensada, ya que “una vez dictada la sentencia, no hay vuelta atrás”, aseguró la titular del Primer Juzgado de Familia, Marianela López.

El panorama en San Juan
Actualmente hay 220 legajos activos, de los cuales 126 se encuentran en proceso de vinculación. La misma comienza con visitas de los solicitantes al menor que se encuentra en alguna residencia del estado, para pasar a la guarda, mientras se espera el dictado de la sentencia. El proceso puede durar seis meses, según detalla López, pero todo dependerá de cómo se vaya dando la vinculación, que por lo general (no siempre) es más veloz en niños más pequeños. “Se han acortado los plazos luego de la reforma del Código Civil en el 2015, lo cual no implica que no sea un proceso difícil. Una vez que el menor está en estado de adoptabilidad, comienzan las convocatorias. Muchas veces es mayor la cantidad de familias solicitantes que chicos en condición de ser adoptados” afirma López.
Y eso es una realidad en la provincia. En los lugares que dependen del Programa Residencia de la Dirección de Niñez hay 34 pequeños en condiciones de adoptabilidad, de los cuales 23 son menores de 12 años, 8 entre los 12 y 15 años, y 3 adolescentes mayores de 16. Del total (34 menores) 2 están en convocatoria pública, que fue lanzada la última semana de octubre y se trata de dos adolescentes, de 13 y 16 años; y 4 de ellos han manifestado en la asistencia psicológica que no desean ni quieren ser adoptados.
Entonces, ¿por qué hay convocatorias públicas? La doctora López detalló que cuando una persona o familia se inscribe en el Registro, manifiesta su preferencia en torno a la edad y condición de salud del menor, incluso si aceptaría o no adoptar hermanos. “Cuando un menor queda en situación de adopción y no hay postulantes en el registro, se abre la convocatoria pública”, destacó.
Es importante ser conscientes que no todos los niños que llegan a este mundo tienen la posibilidad de poder crecer en el seno de sus familias biológicas. Muchos de ellos incluso pasan por situaciones inimaginables a su corta edad, por lo que son seres vulnerables que merecen contención, cariño, amor fiel y sincero. Adoptar realmente es un gran acto de amor, es dejar los prejuicios de lado, el “qué dirán” para poder maternar y paternar libremente sin estar atado al concepto de los genes, brindándose la oportunidad de una familia sin importar nada más.