DÍA DE LA MADRE

“Madre luchona” o la odisea de criar solas: historias sanjuaninas

Sus vidas no tienen nada que ver con el “vivieron felices para siempre” que nos vendieron los cuentos de hadas. Tres sanjuaninas que merecen más que un reconocimiento en este día de la madre porque, como muchas otras, son las encargadas de formar un nuevo ser humano, sin la presencia de ningún progenitor o compañero.
sábado, 16 de octubre de 2021 · 21:11

Cuántas veces lo escuchamos: “Madre luchona”, la forma despectiva que muchos utilizan para referirse a esa mujer que materna, sin la presencia de un compañero. El resultado directo de progenitores que decidieron, unilateralmente, no formar parte de la vida de sus hijos e hijas. Pero nunca los cuestionamos a ellos.

Hagamos este ejercicio. ¿Qué nos preguntamos cada vez que vemos a una mujer que es madre divertirse sola? ¿Cuál es la idea que se nos viene a la mente cuando vemos a una mamá, salir sin su hijo? Sí, efectivamente, la primera pregunta que se le hace a una madre que sale sin su hijo es: ¿Con quién lo dejaste?

Sin embargo, no cuestionamos lo mismo cuando vemos a un papá en “el fulbito de los domingos”, o en un bar celebrando con amigos. Damos por sentado, que ese niño está seguro, está al cuidado de su mamá.

En este Día de la Madre, decidimos hacer un especial reconocimiento a esas mujeres sanjuaninas que crían solas, a las que muchas veces se las estigmatiza o discrimina por no haber formado lo que socialmente está aceptado como una "familia tipo". 

Paula Peralta, Valeria Romero y Gabriela Luna son tres sanjuaninas, mamás, que crían a sus hijos sin el apoyo emocional, ni financiero de los progenitores de sus hijos. Te contamos sus historias y también te pedimos que si todavía tenés la suerte de tener con vos a tu vieja, le des un abrazo, se lo recontra merece. 

PAULA PERALTA, FOTÓGRAFA Y MAMÁ DE AURELIA

A los 30 años, sin dudas no se lo esperaba y menos porque acababa de separarse de una relación muy larga. "Yo venía de una relación de un largo tiempo en la que me iba a casar y todo. Después de estar varios meses deprimida empecé a sanar, a salir y a conocer gente, ahí lo conocí al progenitor. Cuando me quedé embarazada fue una decisión mía tenerla. La maternidad será deseada o no será", asegura Paula. 

En el medio de esta charla telefónica se repite una escena cotidiana, la del multitasking, sí, Paula está lavando los platos mientras habla con esta periodista y Aurelia, anda por la casa jugando, se prepara para ir a su clase de trekking a la que, por supuesto, la llevará su mamá. 

La división de tareas no existe cuando de criar solas se trata y todo, absolutamente todo, está a cargo de la mamá. Las llevadas y traídas a los cumpleaños, las tareas de la escuela, el mantenimiento de la casa y, además, si realmente se tiene mucha pero mucha suerte, una carrera profesional que cuesta mucho llevar a la par de la crianza. 

"Yo siempre le digo, teneme paciencia porque yo ya me olvidé de cómo me enseñaron en la escuela las cosas", cuenta Paula. 

Ella define a su relación con Aurelia como "muy conversada". 

Nos comunicamos tanto con Aure. Estamos todo el tiempo hablando pero de chiquita. Una misma ha entendido que ni con el miedo, ni con las amenazas funciona.

A Aurelia le gusta mucho dibujar, bailar y con su mamá comparten su pasión por el animé. "Yo siempre digo que es una pequeña novelista gráfica porque escribe las historias y hace los dibujos también", asegura Paula. 

La fotógrafa sanjuanina disfruta de no tener que pedir opiniones en la crianza de su hija pero admite que le hubiera gustado "tener un poco de apoyo con las tareas o desarrollarme profesionalmente más tranquila, sin tener que estar pensando que tengo que llevarla a tal o cual lado". 

"Yo siempre digo que la maternidad es como viajar al Machu Pichu, vas a conocer gente que fue y le encantó que fue el viaje de su vida y volvería a hacerlo. También vas a conocer otra que se le pasó el micro y le robaron la billetera, la pasó muy mal. Sabe que fue el viaje de su vida pero no volvería a intentarlo y todas las experiencias son igual de válidas", explica entre risas. 

Como a todas las madres que crían sin un compañero o pareja, a Paula le molesta mucho cuando le preguntan con quién dejó a la nena. "Es como que te juzgan porque para ellos no la estás cuidando bien", comenta. 

GABRIELA LUNA, EMPLEADA JUDICIAL Y MAMÁ DE "NACHITO" 

"Más allá de que sea una frase muy trillada, yo creo que la maternidad debe ser deseada", sostiene Gaby. Hoy tiene 28 años y su hijo Ignacio, tiene 4. Cuando lo tuvo todavía estaba estudiando en la facultad e intentando recibirse de Licenciada en Comunicación. 

Según relata Gaby, el papá de Nacho nunca quiso hacerse cargo de él. "Ahora es como que quieren conocerlo y tener una relación y, si bien me parece que está re bueno, me doy cuenta de que es re difícil construir ese vínculo porque no estuvo desde que nació y me hubiese gustado que pasara antes", reconoce. 

Gaby trabaja como empleada del Poder Judicial de San Juan, lugar al que entró después de haber rendido los tres exámenes del último concurso de la Corte. Antes de eso, trabajaba como periodista. 

Un pilar fundamental para mí fue mi familia que me dio una mano enorme y lo cuidan cuando yo no estoy.

Muchas veces, el término "mamá luchona" se usa para descalificar a las madres que dejan a sus hijos al cuidado de alguien más, ya sea para estudiar, trabajar o simplemente tener una vida social activa. Hoy, las mujeres que crían solas se han apropiado del término y han hecho que deje de ser un insulto.

A mí hubo cosas que me dolieron mucho, por ahí en algunos trabajos te dicen: Con quién dejás a tu hijo, sos madre soltera. Creo que es lo más feo que me ha pasado en el transcurso de la maternidad.

Gaby reconoce que la relación con Nacho fue un "laburón" y hubo que trabajar mucho para construir ese vínculo. 

"Es re linda la relación. Ahora que está más grande obviamente, siempre fue un tierno, es mi compañero y esa persona con la que podés dormir acurrucados. Me da muchas alegrías y es la fuerza de todos los días para levantarte y querer algo mejor, un trabajo mejor, una carrera", dice Gaby. 

VALERIA ROMERO, COMERCIANTE Y MAMÁ DE MÁXIMO 

Para Valeria, de 36 años, la maternidad llegó cuando tenía 26 y vino de la mano de su pareja, con quien tenía una relación estable. Sin embargo, todo cambió al contarle que estaba embarazada.

No aceptaba el embarazo pero yo igual decido tenerlo y terminamos manteniendo una relación pero cada uno en su casa. 

Hasta ahí, Valeria cuenta que mantenían el vínculo por su hijo pero todo empeoró cuando el progenitor supo que el niño tenía parálisis cerebral. "Le costó aceptar la condición de mi hijo y en esos términos decidimos finalizar la relación. Hoy es un padre que no se hace cargo económicamente y lo ve cuando tiene ganas", dice. 

La maternidad termina siendo, para muchas mujeres, un factor de desigualdad con respecto a los hombres. Más que nada porque son ellas las que deben hacerse cargo de la crianza de sus hijos al 100 por 100 y ni hablar de cuando el apoyo económico no existe. 

"Tener un hijo con discapacidad te cambia el doble la vida y, si bien uno lo acepta tal cual es, la sociedad te lo hace notar. Yo siempre me he defendido como he podido porque al tener una discapacidad, eso te impide tener un trabajo estable porque tenés que llevarlo a las terapias y no siempre son al mismo horario, pero una se va dando la maña de hacer cualquier cosita por ellos", relata Vale. 

Antes de tener el negocio que tiene hoy, Vale hizo manualidades y salía a vender a la calle. Hoy, tiene un comercio que heredó de sus padres y con eso mantiene a Máximo. 

La mayor felicidad para mí es ver sus logros. A mí me dijeron que iba a ser un vegetal y hoy camina y va a una escuela común, con una DAI.

En noviembre, Máximo cumplirá 10 años y podrá festejarlo con su mamá. "Una tiene que tener la frente muy alto porque no cualquiera tiene la voluntad de llevar adelante una crianza de un chico con discapacidad", asegura. 

LA DESIGUALDAD, EN NÚMEROS 

Según las cifras publicadas por el INDEC en julio de 2021, en Argentina, las mujeres ganan un 34,5% menos que los varones. Este número es aún mayor que el registrado por el organismo para el mismo periodo de 2020. 

Los mismos datos, indican que a febrero de 2021, de las 2.495.632 de personas que cobraron la Asignación Universal por Hijo, 2.334.540 son mujeres y 161.092 varones. Es decir, más del doble de mujeres en situación de precarización laboral. 

Por último hay que tener en cuenta que, según el el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), en los últimos 20 años, en Argentina se incrementó considerablemente la cantidad de mujeres que crían solas.

Entre 1986 y 2018 aumentaron los casos de madres solas del 12% al 19 %. El mismo estudio, concluye que en la mayoría de los casos "se trata de madres que no han elegido voluntariamente criar solas y que enfrentan las responsabilidades de la maternidad junto con su trabajo fuera del hogar".

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