El ultimo retratista

Las "manos de Dios" made in San Juan

Ricardo Bustos es un famoso cirujano y escultor que recorrió el mundo con la medicina y el arte. En este diario anunció su retiro definitivo en el mundo de la estética y las obras que se vienen. Desde un Papa Francisco gigante y un taller "solo para pocos".
sábado, 8 de agosto de 2020 · 17:08

El sanjuanino Ricardo Bustos a simple vista parece un tipo que hace todo bien. Y tal vez sea cierto. Porque es un médico cirujano que viajó por el mundo con una técnica innovadora en operación estética, ha escrito varios libros que ahora se utilizan en las universidades de medicina para enseñar los nacientes médicos cirujanos y tiene amplios conocimientos en anatomía humana. Conocimientos que no se quedaron en las ciencias duras, sino que trascendieron a la esfera del arte y le valieron el reconocimiento mundial. Porque Bustos ha dejado inaugurados cientos de monumentos y obras de escultura figurativa por doquier. Si usted visita Pocito se encuentra con la primera obra del escultor (a nivel público) que fue la India Mariana. O el padre Fanzolato que está en el Parque de Mayo frente a la Legislatura, o el Ceferino Namuncurá de San Martín, o San Cayetano en Chimbas, San Expedito en Angaco, la Santa de la Dulce Espera, Monseñor José Ricardo Juan Báez Laspiur, Nestor Kirchner, Raúl Alfonsín, Sarmiento, John  Lennon, Eva Perón, Margarita Ferrá de Bartol, Eloy Camus, entre tantos que realizó “el único retratista de San Juan”, en sus propios términos.

Modelos del Papa Francisco que Ricardo utilizó para buscar la mejor expresión. 

Al interiorizarse en el camino que fue recorriendo Bustos, uno se pregunta si ¿es más médico o artista? La respuesta es un gris intermedio. “Uno no es una sola cosa en la vida”, dice Ricardo que además de cirujano es uno de los artistas más conocidos dentro del ambiente. Que ha ganado premios al fascinar por el realismo, la veracidad, el erotismo y la sensualidad de sus obras y que también ha sido duramente criticado por una parcela de la sociedad. Un sector “de gente que no vive, o no sabe lo que es vivir”, dice Bustos.

Terracotes. Naturalmente, el talento de Bustos como escultor es anterior al de médico con su profundo conocimiento de la anatomía humana.

Le gusta la música, los libros, el café, el wisky y la belleza humana, entre otras cosas. Mucho se ha escrito de él, y no solo en San Juan, sino varios diarios y revistas que lo califican como un ser complejo, un cosmopolita, “un personaje” o un “loco lindo”, que a pesar de haber viajado por el mundo y estar dentro de las bienales internacionales del arte, nunca se apartó de mirar con el prisma de lo común y lo simple. Tal vez por eso sus obras cautivan a todos por igual. Aquí y en la China.

Buenaventura Luna sin guitarra. 

Cumplió varios sueños con la cirugía estética y el arte, pero el camino en la escultura “recién comienza”. Porque ahora, para sorpresa de todos, el maestro de “las manos de Dios” abre un taller en su propia casa. Taller que será abocado para enseñar el fino arte de esculpir, y que tendrá como alumnos solo a un cupo limitado.

Escultura en bronce. 

“No puedo seguir siendo médico, ahora quiero dedicarme a la escultura, por eso estoy buscando alumnos en San Juan. Alumnos que serán rigurosamente elegidos y no serán para cualquiera. Así que, si viene la jubilada que quiere hacer algo de su tiempo libre, lamentablemente la voy a tener que echar”, dice con su visión acida que lo caracterizó desde siempre. Y agregó que “con esto quiero decir que solo voy a aceptar a gente que tenga vocación, no importa si nunca hicieron escultura, eso se aprende, lo que quiero es que sean artistas”, dijo el escultor a este diario.

La primera escultura de Ricardo Bustos. "Me acuerdo que una vez un enjambre de abejas se colgó en un duraznero que había en el fondo, de ahí salia cera con la que yo esculpía", cuenta el artista.

Los detalles en el siguiente video:

Los sueños que quedaron en el tintero y las obras que se vienen

Bustos es un fervoroso admirador de Domingo Faustino Sarmiento y sueña con hacerlo gigante, empotrado en la Quebrada de Zonda, parecido al famoso Monte Rushmore en Estados Unidos, pero dice que “falta voluntad política, vos imagínate lo que sería eso”, afirma sobre un proyecto que fue presentado “con maqueta, pero que por el momento no alcanzó buenos resultados”.

Lo que si tiene el visto bueno es la próxima inauguración de un Papa Francisco que será colocado en una plaza a inaugurarse en Chimbas. “El papa Francisco va a estar en una plaza que vamos a diseñar con estilo romano y va a ser hermosa”, anticipó a este diario.

La mujer que se mira al espejo.

Otro de los proyectos es sobre un monumento que hable del terremoto de 1944. “Aquí no hay monumento que hable del terremoto, y es algo grave porque San Juan es un antes y un después del ese fenómeno; por eso si lo aprueban este sería el monumento que estaría en el Museo de la Memoria en el Parque”, contó.

El mismo tiene como protagonista a “un rescatista que está representando a quienes se quedaron. Y la nena rescatada es el San Juan del futuro. El rescatista tiene una expresión de dolor y alegría de haberla rescatado y la entrega al futuro, que es lo que vemos hoy”, dice el artista que espera la confirmación de las autoridades provinciales para ponerlo en marcha.

Por último, uno de los sueños más importantes del escultor, es colocar un monumento del poeta sanjuanino Leónidas Escudero que ya está finalizado. “Conseguime un lugar para ´el chiquito´, tiene que ser un sitio donde se hable de poesía, él fue uno de los exponentes más grandes de la cultura y no merece caer en el olvido”, dice Bustos que fue amigo del gran escritor sanjuanino que falleció en 2016.

El gran poeta sanjuanino Leónidas Escudero.

En este video conocé más detalles de su primera obra y lo que se viene en la provincia:

Ricardo Bustos en frases

“San Juan no huele a arte. Hay buenos artistas, pero no huele a arte”. 

“Soy un idiota de mier**, por eso estoy solo con mis libros y mis esculturas. Me he quedado sin amigos. Cuando vos tenés dos cosas a las que te dedicás tan intensamente, como es la escultura y la medicina, no podés tener una tercera. Yo soy insoportable, esculpo todos los días".

 “Antes de hoy yo era un fascinado con la cirugía plástica, es algo que he hecho bien por 40 años. Ahora caí en un lugar que lamentablemente es complicado. Aquí hay una guerra entre médicos, anestesistas y clínicas. No hay una trilogía”.
“Nuestra vida no puede terminar en algo. Yo creo que mi tiempo con la medicina ya está. Ahora tengo que hacer lo que venía haciendo hace mucho antes”.

“Yo no soy un tipo que me ate al dinero, la plata que entra hay que gastarla. El futuro es aquí y ahora. No he guardado plata. Quiero seguir viviendo y produciendo”.

“Nunca me fui de San Juan, me fueron que fue muy distinto”, dijo sobre su etapa del exilio de la última dictadura militar. Cabe aclarar que en ese entonces Ricardo tenía 25 años y vivía en Córdoba cuando recibió una llamada a las tres de la mañana que le dijo: “sabemos con quién andas”.  Ante esto se exilió del país, “pero nunca me fui”, en sus propias palabras.

“El artista tiene que hacer belleza, tiene que encantar a los otros, sino no es artista”.

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