Una experiencia inédita es la que vivirán dos barrios de Caucete: el Justo P. Castro 1 y el Justo P. Castro 3. Tras la confirmación de dos casos de coronavirus sin nexo epidemiológico, se aplicó por primera vez el plan de contención viral en San Juan y ambos complejos habitacionales fueron aislados. Para controlar que los vecinos se queden en sus casas durante una semana, como lo establece el protocolo, dotaciones de policías fueron enviadas a custodiar los límites de los barrios. Los únicos que pueden salir son aquellos vecinos que desempeñan tareas esenciales. Aparte, Salud testeará a una persona por familia. La incertidumbre, el sentimiento que reina entre los pobladores de ambos barrios.
En la siesta del miércoles 19 de agosto, con megáfonos les avisaron a los vecinos del barrio Justo P. Castro 1 que iban a aislar el complejo por un caso positivo de coronavirus. Hasta las visitas que estaban allí tuvieron que quedarse dentro del barrio, lo que generó varias molestias. Además de los uniformados de la Policía de San Juan, llegaron camionetas de Salud Pública con personal especializado para hisopar y censar a los habitantes. Con esta información, lo que se buscará es centrar los cuidados en los grupos de riesgo. El plan establece censar a un integrante de cada familia, se elegirá en base a la edad y a las enfermedades de base que tengan.

El barrio Justo P. Castro 1 está entre la Ruta Provincial 270 y la calle Paula Albarracín de Sarmiento. Cuenta con 320 casas en las que vive al menos un grupo familiar por vivienda. El personal de Salud arrancó a hacer los testeos la misma tarde-noche del 19 de agosto. El trabajo del personal de Seguridad y Salud cuenta con el apoyo de los trabajadores municipales. Un equipo de empleados del municipio se destinó a cada uno de los barrios aislados para que continúen brindándose los servicios correspondientes.

El barrio Justo P. Castro 3 está ubicado por calle Juan José Bustos, a metros del Hospital César Aguilar. Es bastante más chico que el otro barrio aislado, cuenta con 180 viviendas. El cierre del complejo arrancó sobre las 18.30. Tal como pasó en el otro lugar, la policía cerca la cuadrícula y unas cuadras a la redonda. La gente de Salud hisopa a una persona por familia y los municipales colaboran con la garantización de los servicios de limpieza y todo lo que se requiera.

A diferencia de los controles en las calles, los uniformados usan tapaboca y también guantes de seguridad. Los profesionales de la salud usan máscaras y trajes especiales. Con esta indumentaria, realizan los testeos y los censos en cada casa de los barrios. Los empleados municipales cuentan con trajes y todos los elementos de seguridad.

¿Qué pasa con los vecinos que trabajan fuera del barrio? Por disposición, sólo pueden trabajar los esenciales mientras que los otros tienen licencia por encontrarse en una zona de riesgo. ¿Se puede salir a comprar? A los almacenes que están en los complejos habitacionales se les permitirá recibir pedidos. Panaderos, preventistas podrán llegar con los productos hasta la puerta del barrio, allí deberán ser retirados por los propietarios de los negocios. Los familiares de los aislados no podrán visitarlos.
La incertidumbre reina en ambos barrios. Una gran movilización interna revolucionó a todos los habitantes, quienes deberán cambiar su rutina diaria por la aplicación del plan de contención de circulación viral. También se percibe cierta angustia, no sólo por permanecer encerrados sino también porque no saben si tienen el virus.