Transformar el dolor en lucha: un femicidio les arrebató a sus hijas y ahora batallan para ayudar a otros padres
Amas de Casa los reunió y ahora quieren organizarse para acompañar a otros papás que estén pasando lo mismo. Apuntan a mejorar el acceso a la Justicia y a contenerse en los momentos que "ponen piloto automático" para soportar la tristeza. Tres historias.
Una semana antes de que su ex pareja la asesinara en un descampado, Leila Rodríguez se enteraba por la radio del femicidio de Yamila Pérez. El horror del homicidio le heló la sangre y junto a su madre reflexionaron sobre la muerte de la joven mujer en manos de un hombre. Lo mismo le pasó a Celeste Luna, la joven asesinada por su novio policía de un balazo en la cabeza. Se entristeció junto a su familia al escuchar las noticias sobre el femicidio de Brenda Requena. Ninguna pensó que la muerte estaba tan cerca y menos que iban a morir víctimas de un femicidio. Sus familias tampoco. En una habitación con luz tenue los padres de Celeste Luna y las madres de Brenda Requena y de Leila Rodríguez se abrazaron simbólicamente. De forma natural decidieron organizarse para que los casos de sus hijas no queden impunes y también para intentar ayudar a otros padres que estén atravesando situaciones similares. A pesar de la tristeza, creen que su unión puede visibilizar el tremendo sufrimiento que viven los padres de víctimas de un femicidio, que no sólo tienen que soportar la terrible pena de perder a un hijo sino que también deben enfrentar un duro camino por Tribunales y en psiquiatras y psicólogos que les permitan estabilizar su salud mental y la de sus familias.
Paula Morales, mamá de Leila Rodriguez junto a Laura Requena -mamá de Brenda- y los padres de Celeste Luna.
La imagen de Paula Morales, la madre de Leila Rodríguez, en la puerta de Tribunales luego de conocer la condena a perpetua al asesino de su hija -Dario Pacheco- recorrió los medios de comunicación y las redes sociales. Después de dos años de peregrinajes y dudas, finalmente el hombre que le arrebató a su niña pagará en la cárcel el crimen. Paula cría a la hija de Leila, una niña de cinco años que recientemente se enteró de que su padre había asesinado a su madre.
La madre de Leila Rodríguez recordó que después de la sentencia al femicida de su hija quería abrazarse con la mamá de Brenda.
Para ella es muy importante contar con el apoyo de otros padres que hayan vivido la misma situación, tal es así que lo único que quería tras conocer la sentencia por el crimen de su hija era abrazar a la mamá de Brenda. "Yo buscaba el abrazo de Brenda, a nuestras hijas las callaron, estamos nosotras para decir y para ser la voz de nuestras hijas. Se siente una conexión distinta entre nosotros", contó. La fuerza de las marchas y el acompañamiento entre mujeres fue lo que llevó a la madre de Leila a pensar en la posibilidad de organizarse. Su nieta tiene tan internalizada la lucha de su abuela que cada vez que se va le pregunta "¿Te vas a marchar por mi mamá?".
Los padres de Celeste Luna siempre supieron que su hija no se había suicidado.
Los padres de Celeste Luna vivieron meses de incertidumbre. Al principio las versiones apuntaban a que su hija murió en medio de un forcejeo con su novio policía. Finalmente el juez del Tercer Juzgado de Instrucción, Guillermo Adárvez, procesó a Matías Mallea por homicidio doblemente agravado por el vínculo. Celeste llevaba apenas un mes y medio conviviendo con el asesino cuando la mató. La lucha de los papás de Celeste empezó el día uno. No tenían dudas sobre el crimen. "A mí él nunca me cerró, siempre me pareció que tenía una doble personalidad. Sabíamos que nuestra hija no se había suicidado, por eso luchamos por Justicia", dijo Vicente Luna.
Su madre, Rosa Luna, exhibió otra cicatriz que dejan los femicidios, una herida sobre la que poco se habla. "Te quedan muchos miedos cuando un hombre te mata a tu hija. Pensás en el resto de tus hijas; las hermanas de Celeste no quieren salir a bailar, miramos con desconfianza a los hombres, de reojo. Sabemos que tienen que hacer su vida, pero es muy difícil para nosotros y todo el tiempo preguntamos si llegaron bien ", relató. La mamá de Leila se sumó y dijo que su mayor preocupación es cuando la hija de Leila sea grande y tenga que enfrentarse a los peligros de la calle.
La madre de Brenda: "La perpetua es nuestra".
Laura Requena, la madre de Brenda, la joven asesinada por su marido en Albardón, no puede hablar de su hija sin que se le corran las lágrimas. "Uno de los dolores más grandes que llevo es que no pude ver a mi hija al final, no pude despedirme de ella, me dieron unos huesitos. Por eso creo que no lloro cuando voy al cementerio pero sí cuando veo una foto de ella. Es como si no estuviera ahí, hasta eso me sacaron", narró. Las otras dos madres la miran mientras habla. Le dan su apoyo. Y Laura lo entiende así. "La única que entró a ver el cuerpo de mi hija fue mi esposa", dijo Vicente. A su mujer le cae una lágrima: "Yo la tuve primero cuando nació, yo la quería ver cuando murió, tenía que despedirme", cerró. No hubo lugar para nada más que el silencio.
Al igual que los padres de Cristina Olivares, la madre de Leila quiere quitarle el apellido del padre a su nieta. La pequeña no tiene contacto con su familia paterna y para Paula es un alivio. Recientemente le llegó una cédula judicial de la abuela paterna de la niña. Paula tiene miedo de que le cuenten versiones distintas sobre la pérdida de su madre. La mamá de Laura tiene la guarda de sus dos nietos. Los chicos visitan dos veces al mes a su familia paterna.
Los padres de las víctimas de femicidios coinciden en que la ayuda estatal no es la que necesitan. Es que más que un colchón, que una bolsa de mercadería -que en algunos casos vienen bien-; los padres quieren que los asesoren legalmente, que les faciliten los trámites para que sus nietos que se quedaron sin madre accedan a la pensión que les otorga la ley y fundamentalmente, que los contengan psicológicamente con terapias a domicilio. Es que al shock inicial del femicidio, le sigue una lucha diaria que requiere una entereza emocional complicada de adquirir.
La unión entre los padres nació en forma espontánea. La mamá de Leila fue invitada a inaugurar un espacio en Amas de Casa en honor a su hija. Allí estuvo con Laura Vera, la dirigente que encabeza esta organización. En una marcha para pedir que juzguen al asesino de Leila, se conocieron con los padres de Celeste Luna y con la madre de Brenda. A ellos se les sumó la mamá de Rocío Villalón. Intentan transformar el dolor en lucha, intentan ser la voz de las víctimas de femicidio, intentan e intentan porque la muerte los separó de sus hijas pero no del compromiso eterno del amor.