Del mundo a San Juan

El trap en la piel: la tendencia de los jovenes sanjuaninos de tatuarse la cara

El sonido del verano se traslada a la piel y en los locales del centro el tattoo en la cara se pide como pan caliente ¿Qué hay detrás de esta rara tendencia? Te lo cuentan tatuadores sanjuaninos en tiempos modernos y los mismos traperos.
sábado, 25 de enero de 2020 · 14:35

El trap está en todas partes. En plazas, en barrios, en escuelas, en balnearios, piletas, en el día, la noche, en pequeñas reuniones y en grandes festivales. En síntesis este nuevo estilo musical ha invadido el mundo y San Juan no es la excepción. Esta mezcla de un género oscuro de hip hop con reggaeton y música electrónica, con voces transformadas con autotunes y letras que mezclan el inglés y el español de manera intermitente no es solo para escucharla con auriculares, porque la gente traslada sus pasiones hasta incluso llevarla en la piel para toda la vida.

Lil Xan declaró que "quiere lucir lo más feo posible".

En nuestra provincia a los tatuadores les viene bárbaro, porque la nueva tendencia del trap vende y el tattoo  en la cara se pide como pan caliente en los locales del centro y galerías. “Los pibes son los que más vienen a tatuarse, lo loco es que les gusta tatuarse la cara, es más hay varios que vienen y no tienen ni siquiera un tatuaje en el brazo o la pierna y si varios en su rostro, no se me parece que es la movida de parecerse a sus idolos” cuenta uno de los tatuadores de la peatonal conocido artísticamente como Manger. El mismo dijo que “vienen de los 16 hasta las 24 más o menos, pero si son menores acá le pedimos siempre la autorización de los padres o que vengan acompañados de un tutor”.

Cerca de Manger hay varios locales en escondidos en las galerías que se dedican al arte del tattoo. Uno de ellos afirmó que “el trap o el rap está dando mucho esto de tatuarse la cara, y uno por ahí piensa que es doloroso pero la verdad es que no es tan así, es más hay otras partes que si duelen más pero siempre eso depende de la persona” contó uno de los tatuadores de la peatonal Rivadavia.

Las explicaciones de porque los jóvenes sanjuaninos se prenden a esta rara tendencia van acorde al misma masividad del fenómeno del trap. Por ejemplo el máximo referente de Latinoamérica hoy es Bad Bunny. Un portorriqueño de 23 años que sin exagerar tiene un billón de reproducciones en YouTube, otros tantos millones de escuchas en Spotify. El mismo agotó en diez días las entradas para verlo en sus dos presentaciones en el Luna Park. Su último single, Amorfoda, fue lanzado el 14 de febrero y en menos de una semana fue escuchado 53 millones de veces. Los números confirman el fenómeno. En su caso, cabe la particularidad de que no tiene ningún tatuaje (al menos en partes visibles) pero si hay casos de sobra de fanáticos que se tatúan el rostro o las letras del “conejo malo”.

Después la gran mayoría de artistas del género tienen su piel tatuada como parte de un estilo, una identidad propia y casi que general en la música urbana. “Siempre hubo modas, que se yo antes la gente se hacía un corazón que decía ´te amo Paola´, ahora se hacen una lagrima en rostro o una inicial, esto va cambiando siempre de acuerdo a muchos factores, entre estos la música siempre impuso la moda a seguir” cuenta otro de los tatuadores más experimentados de la galería cercana a calle Gral Acha.

Boonk Gang, otro de los ejemplos.

En cuanto a costos, el precio inicial en su mayoría es de 300 pesos y no hace falta más que reservar un turno con una seña de $100 para concretar el día a tatuarse. La variación de costos es mínima, accediendo a $400 el inicial más caro. Otro dato a tener en cuenta es que los precios no han sufrido demasiadas modificaciones después de la corrida del dólar del año pasado. Pero si es oportuno aclarar que en el negocio los productos cotizan en dólares, así que es algo que es factible a sufrir cambios. Como todo en Argentina claro está.

Manger, uno de los mejores tatuadores en diseños extraños. 

Las nuevas tendencias traen nuevos diseños, y se trabaja en zonas del cuerpo donde antes no era tan habitual. Pero los tiempos modernos también traen cambios que quizás antes pasaban inadvertidos. Algunos tatuadores, afirmaron manteniendo secreto de fuente, que prefieren no tatuar en zonas cercanas a genitales o partes íntimas. Los motivos aducen que en muchos casos esos sectores de la piel son complicados y en otros que lo hacen “para evitar problemas”.

En cuanto a que problemas tendrían que evitar, muchos no quisieron explayarse demasiado, pero uno de ellos dijo que “es complicado, porque para trabajar cómodo por ahí tenes que estirar la piel o tocar, y ojo con esto no quiero decir que todos estén susceptibles pero me ha pasado que vienen a decirme que quieren un tatuaje cerca de la vagina por ejemplo y después no te dejan trabajar tranquilo” contó uno de ellos reservando su identidad “para evitar problemas”.

Buscando entender un poco más de la filosofía del trap y el concepto que implica esta arrasadora tendencia que lleva a los chicos jóvenes a tatuarse letras o algo referido al tema en el rostro, nos pareció pertinente y sin juzgar las acciones particulares de cada uno, la definición que dio uno de los artistas del momento en Argentina. Se trata de Duki que la rompe en todos los sentidos. El mismo aclaró el panorama diciendo que: “El trap se trata de vivir al 100%, a todo a nada. De estar a un paso de caer al vacío. Esa idea de que hoy tengo todo por ahí mañana no tengo nada. Vivir al límite. Vivir todo hoy y no dejar nada para mañana” dice Duki que tuvo un éxito repentino que roza los 90 millones de reproducciones en plataformas digitales.

 

Comentarios