"Para nosotros esta fe trasciende la fe espiritual, religiosa, y sobre todo, apunta a una fe en el otro, a una fe en la persona, en las posibilidades de la persona de crecer, de desarrollarse y de llegar siempre a su mejor versión". Con estas palabras, Martín Olivares define el corazón de un movimiento que, aunque mantiene un perfil bajo en la escena pública, realiza una labor de una profundidad conmovedora en la sociedad sanjuanina. Olivares es un educador y docente con más de 25 años de trayectoria en el ámbito escolar, quien actualmente se desempeña como directivo en un colegio de la provincia y, desde 2018, acompaña los procesos de esta organización como referente en San Juan.
Fe y Alegría es una iniciativa dentro de un Movimiento Internacional de Educación Popular y Promoción Social que pertenece a la Compañía de Jesús, la congregación católica fundada por San Ignacio de Loyola a la que pertenece el papa Francisco. Esta red tiene presencia en 22 países y diversas provincias argentinas, compartiendo una misión clara de transformación personal y comunitaria. Olivares explica a TIEMPO DE SAN JUAN que el propósito fundamental es acompañar a familias en contextos de exclusión para que sean "protagonistas de su futuro, con mayores posibilidades, con trabajo, con dignidad y con herramientas que les permitan transformar la realidad".
La historia en San Juan comenzó hace ocho años, en 2018, cuando una integrante de la pastoral carcelaria conoció la labor del movimiento y decidió traer sus formaciones a la provincia. Lo que empezó como un taller de corte y confección dentro del servicio penitenciario creció hasta convertirse en una obra sólida. Olivares recuerda que se sumó como voluntario desde aquel inicio, motivado porque en este espacio "confluyen dos realidades que me apasionan, que son la educación y las periferias".
"En la provincia de San Juan contamos, actualmente, con un Centro Educativo, de Formación para adultos, en el Barrio Aramburu, allí recibimos personas de escasos recursos, de la diversidad sexual, del colectivo trans y personas que han estado privadas de su libertad, para una formación integral que incluye formación en Oficios, en Emprendimiento y en habilidades blandas. Los oficios que dictamos son: Taller de Estética, Peluquería y maquillaje; Taller de Textil, Corte y confección; Taller de Reciclado, Textil y Muñequería, Taller de Gastronomía ,Cocina dulce y salada; Taller de Belleza de Uñas, Manicuría; y Taller de Informática. En cuanto a las habilidades blandas dictamos dos Talleres cuatrimestrales de Competencias para la Vida y el Trabajo: Autoconfianza, Autocontrol, Tolerancia a la Frustración y Comunicación. Ofrecemos formación en Emprendimiento (Emprender con Innovación y Propósito) y acompañamos en la consolidación de los emprendimientos de las alumnas y alumnos que así lo requieran. Contamos, además, con el Espacio Yo te Cuido de acompañamiento, escucha y espiritualidad", cuenta el referente.
Uno de los pilares más significativos de su labor ocurre tras los muros del Servicio Penitenciario Provincial. Aunque el centro que funcionaba allí, denominado "La Higuera", debió cerrar por falta de subvenciones, el equipo nunca abandonó la tarea porque, según Olivares, "nos interesa mucho trabajar con los internos y las internas, creemos en el proceso de recuperación y de reinserción". Actualmente, sostienen en el Penal de Chimbas un taller de arte e inteligencia emocional los sábados y una propuesta de formación integral los miércoles. En este último espacio, los voluntarios replican la currícula del centro externo, brindando "un oficio, la formación en las competencias para la vida y el trabajo, y la formación en emprendimiento" para preparar a las personas para su regreso a la libertad.
Fuera de la cárcel, el Centro Educativo funciona en el Barrio Aramburu, un espacio que los alumnos han rebautizado cariñosamente como "la casa de Fe y Alegría" debido al sentido de identidad y hogar que allí encuentran. Este centro se destaca por su apertura radical, recibiendo a personas de escasos recursos, integrantes del colectivo trans y de las diversidades sexuales. Sobre este punto, Olivares es enfático al señalar que "en cuanto al colectivo trans y a las diversidades, nosotros siempre hemos tenido contacto y siempre han asistido, han sido alumnos o alumnas nuestras". El enfoque es integral: no solo se enseñan oficios sino que se dictan talleres para dignificar a la gente.
El valor del voluntariado
Toda esta estructura, que ofrece talleres totalmente gratuitos, se sostiene gracias a donaciones y al trabajo incansable de seis profesores y un equipo de aproximadamente 30 voluntarios. San Juan tiene la particularidad de ser uno de los pocos lugares del país donde hay tantos voluntarios sosteniendo espacios de forma exclusiva. Olivares reflexiona sobre este compromiso ciudadano calificándolo como algo "contracultural", ya que en una cultura que invita al egoísmo, "dedicarse al voluntariado y tender una mano va contracorriente". Para el referente, esta labor demuestra que "con un poco de buena voluntad y con lo que uno sabe, sobra para hacerle la vida más fácil a otro". Finalmente, invita a toda la comunidad a sumarse, aclarando que "no hace falta ser ni creyente ni religioso para asistir", pues el único requisito es el respeto por la humanidad del otro.
Este sábado 8 de mayo es un día especial para este espacio. "En el marco de los 30 años de Fe y Alegría Argentina y de nuestra presencia en la provincia desde hace ocho años, realizamos este encuentro para dar a conocer nuestra obra a familias de nuestras alumnas y alumnos, medios de comunicación y a todos aquellos que deseen sumarse a nuestros espacios de voluntariado". La reunión se realiza de 10 a 12 hs, en el Predio de La Viña de Madre Gerine, sito en Santo Domingo 347 norte, Rivadavia.