Alerta spoiler

¿Aparece San Juan en la película del “Robo del Siglo”?

El cerebro del robo vino a esconderse a San Juan después del ultraje. En la película hay unas escenas dedicadas a esta parte de la realidad. En dialogo exclusivo con uno de los productores nos sacamos la duda.
sábado, 18 de enero de 2020 · 09:30

El robo al Banco Río cometido en el verano del 2006 marcó un antes y un después en la historia del crimen. Una obra maestra que tarde o temprano terminaría en la pantalla grande después de haber desfilado en cuan canal de televisión, radios, artículos periodísticos, revistas y libros. A todos nos atrapó la historia desde un comienzo. Porque no todos los días un grupo de ladrones entra a un ente financiero con armas de juguetes y logra burlar todo un sistema de seguridad, llevándose un botín de entre 8 y 25 millones de dólares sin disparar un solo tiro. Ese día comenzó a escribirse la historia, de un robo que trajo a su máximo ideólogo a refugiarse en nuestra provincia cuando terminó todo el asunto. Hablamos de Fernando Araujo personificado por Diego Peretti en la película de Ariel Winograd.

El director repasa a groso modo los hechos con cierto tono humorístico y hollywoodense, aprovechando al excelso Guillermo Francella para interpretar a Mario Sellanes, otro de los artífices del robo más conocido como "El uruguayo". Winograd cuenta cómo se gestó y se concretó "El robo del Siglo", y lo que ocurrió después. En este punto, muchos sanjuaninos saben que al ideólogo del plan, Fernando Araujo, lo atraparon en Iglesias descansando en un episodio casi cómico, según lo cuentan los gendarmes del escuadrón de Jáchal que intervinieron en el caso.

Y para lo que muchos se preguntan si los paisajes montañosos que aparecen en el film son nuestros, la respuesta es un rotundo no. Porque dichas escenas se filmaron en la vecina provincia de Mendoza, en las inmediaciones del Hotel de Potrerillos con la productora Oeste Films y el equipo de Buenos Aires claro está. Uno de los productores de Oeste, Juan Pablo Astie, habló con este medio y detalló cómo fueron esas jornadas de rodaje.

“Las escenas que filmamos fueron las que realiza Peretti en un hostel, la montaña y la ruta. Fueron 2 jornadas al final de la etapa que venían trabajando ellos en Buenos Aires, la nuestra en líneas generales fue una participación muy chica pero al mismo tiempo significó una movida grande en comparación con lo que se hace en Mendoza” contó.

La similitud de los paisajes es idéntica, y en el cine varios llegaron a exclamar un “es acá” con cierto asombro que ahora lamentablemente estamos descartando.
La película se disfruta porque tiene esa cuota de humor argento que es imposible pasar de largo con Francella, pero al mismo tiempo es un gozo por la faceta dramática que empezó a mostrar el actor desde El secreto de sus ojos de Campanella. Es decir que vuelve el Francella que le gusta a la gente, pasado por el tamiz de la moderación.

A pesar de que todos los integrantes de la banda tienen aspectos interesantes a destacar, sin lugar a dudas el mejor papel recayó en Diego Peretti, que no por casualidad figura también en los créditos como coguionista junto a Alex Zito (también productor). Al personaje de Peretti se lo presenta casi como un hombre del Renacimiento, artista plástico y experto en artes marciales, un bohemio colgado por el THC canábico que tiene revelaciones y sus principios morales sobre un robo que tuvo incluso su tratamiento filosófico en el cartel que dejaron: "En barrio de ricachones sin armas ni rencores es solo plata  y no amores". 

Este fumón de Peretti que comparte sus planes criminales con su psicólogo y aquel ladrón profesional de Francella forman una dupla magnética, que realza el atractivo de una historia de por sí fascinante. Así, la película no solo se inscribe en un policial con suspenso sino también en una comedia fumona.

 

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