Informe

La radiografía del aborto en San Juan

Dónde se practica y el rol de los movimientos feministas. El panorama en la Justicia: no hay mujeres presas y hay un médico procesado.
martes, 12 de junio de 2018 · 23:09

El aborto en San Juan existe. Testimonios confirman que hay centros médicos clandestinos que se dedican a practicar abortos, cirugías que cuestan entre $15.000 y hasta $25.000. Al mismo tiempo los movimientos feministas han formado a mujeres llamadas socorristas, que asisten a las mujeres embarazadas que quieren interrumpir su embarazo con misoprostol. Médicos aborteros y socorristas coexisten con curanderos, que en los departamentos alejados abundan. En la Justicia no hay casos de mujeres procesadas por abortar y sólo un médico, Horacio De Arrascaeta, procesado en suspenso por “aborto en grado de tentativa”. 

No es sencillo conseguir números sobre aborto en San Juan. En Salud Pública solo tienen información de los abortos que llegan mal hechos. Sobre el resto de los casos no hay estadísticas. Los números de los movimientos feministas que accedieron a brindar data indican que a lo largo del año 2018 200 personas solicitaron información sobre cómo abortar (sólo en mayo hubo 70 llamados), obviamente faltan contabilizar todas las mujeres que pasan por la total clandestinidad, sobre quienes no hay ningún tipo de información. 

La cifra de abortos por año que se maneja en Argentina habla de 500.000 procedimientos al año. Si se tiene en cuenta la cantidad de población que representa la provincia a nivel nacional, se estima que se producen 8.500 abortos anuales en San Juan, 23 diarios. 

Los consultorios médicos más conocidos que practican abortos están ubicados en inmediaciones de avenida Rawson. Ambos son atendidos por médicos hombres. Piden análisis y ecografía para realizar el legrado, no usan pastillas. El precio no es igual para todos. Depende de varios factores, como los meses de gestación y la posición económica de los clientes. Va de los $15.000 a los $25.000. 

El aborto se realiza en el consultorio, no se permite el ingreso de familiares de la embarazada. En algunas ocasiones hay personal asistiendo al médico que practica el aborto. Hay testimonios que aseguran que no hubo anestesia en el proceso y que les piden que no griten, ni lloren fuerte porque hay otros consultorios cerca y las paredes no están aisladas. Una vez concluido el procedimiento, que varía entre 30 minutos y una hora, se le avisa a la mujer que no puede hacer esfuerzos, que intente hacer reposo ese día, se le prescriben antibióticos y se le pide encarecidamente que no vaya a ningún médico del sistema de salud porque ha incurrido en un delito. 

En los departamentos alejados generalmente las mujeres no llegan a consultorios médicos sino que van a curanderos, que les recetan tisanas e introducirse cosas extrañas por la vagina como perejil, ruda y pastillas. Con abortos hechos por la mitad las mujeres llegan a Maternidad del hospital Rawson, donde son atendidas por los profesionales médicos. En estricto off, médicos informaron que hay casos de fetos que han sido retirados parcialmente y que por ende, causan infecciones tremendas que llevan hasta a la extirpación de parte del aparato reproductor. 

La labor de las socorristas es diferente. Es que según contaron mujeres que han pasado por la experiencia, son contenidas psicológicamente desde que acuden a ellas vía telefónica.  Ellas brindan información sobre cómo usar misoprostol para tener un aborto seguro. El acompañamiento dura hasta después de realizada la entrevista.

Según la Organización Mundial de la Salud el misoprostol es el medicamento farmacológico más efectivo para abortar. Es igual de seguro para la salud física de la gestante que la técnica de aspirado. Este medicamento se lo prescribe para la gastritis pero como produce contracciones uterinas, se lo usa en países como Uruguay, Inglaterra, Islandia, Finlandia para abortar. 

El precio de las 16 pastillas es de $2.803, su venta está prohibida si se pide solo este medicamento. Dos laboratorios producen esta droga (Laboratorio Beta y Laboratorio Domínguez). Justamente las agrupaciones feministas piden que más laboratorios se dediquen a producir esta droga para que el precio baje.

En la Justicia sanjuanina no hay mujeres que hayan sido enjuiciadas por abortar. Al menos en los últimos cinco años. En lo que respecta a los médicos, Horacio de Arrascaeta se encuentra procesado por “aborto en grado de tentativa”. 

En agosto del 2014 el caso tomó estado público cuando el médico cayó detenido en su consultorio a punto de realizar un aborto. Un operativo policial logró atraparlo. El profesional de la salud permanece en libertad y su caso lleva 4 años sin resolver. De Arrascaeta está procesado en suspenso por el juez Benito Ortiz, pero la decisión fue apelada por la defensa y el expediente se encuentra en la Cámara.

Testimonios en primera persona 

Las dos mujeres que se animaron a contar su historia a Tiempo de San Juan son profesionales. Una de ellas fue a un consultorio médico y otra optó por la asistencia de una socorrista. Sus relatos en primera persona. 

-“Tenía 20 años y un novio que abusaba de mi psicológicamente. Quedé embarazada menstruando como nunca me había pasado en años de noviazgo. Por eso me pone mal cuando hablan de responsabilidad. Apenas me enteré que quedé embarazada lloré como nunca. No podía creer como iba a parir el hijo de un hombre que me puso un revolver en la cabeza. Me vi encerrada para siempre en su casa, sin profesión, sin trabajo. Le dije que no podía tenerlo, pagó el aborto en un consultorio privado de San Juan, que lo conoce todo el mundo. Fue terrible. Pasé sola. Me hicieron el legrado sin anestesia, gritaba y me mandaban a callar. Lloraba y la mujer que estaba a mi lado me dijo que parara. Todo terminó. Salí temblando, con dolores inexplicables. No le conté a nadie. Mi novio de aquel momento me gritaba asesina cada vez que podía. Él fue cómplice pero yo era la culpable y aún hoy sigo siendo la culpable”. 

-“Quedé embarazada usando un método anticonceptivo. No siempre sabés que eso puede pasar y así me sucedió. Siempre había estado en contra del aborto, pero cuando te ves sola, con miles de proyectos y sin medios económicos suficientes como para mantener a un niño, pensás las cosas de otra manera. Nunca pensé que iba a abortar pero sucedió. Las socorristas me atendieron cariñosamente. Ellas te acompañan porque saben que tenés miedo. Todo el tiempo tenés miedo porque sabés que es ilegal. Lo que más me asombró es que muchos de mis allegados conocían a alguien que se había practicado un aborto. Hay más datos de lo que se piensa, la gente maneja mucha información. Estoy bien, nunca pensé que me iba a tocar esta pero fue así y hoy puedo contarlo”. 

Comentarios