Entre los cientos que transitaban la Senda del Peregrino al paraje Difunta Correa, hubo dos que llamaron la atención. Se trata de una pareja que viajó desde Santa Fe para cumplir una "promesa muy grande", según ellos mismos dijeron, aunque por razones de Fe no quisieron aclarar qué habían pedido.
Salieron desde su pueblo natal y viajaron en auto a Caucete. Allí dejaron su auto y tomaron un remis hasta el inicio de la Senda del Peregrino. Cada uno con su bastón de madera y protegiéndose como podían del sol sanjuanino, la pareja mayor mantenía el paso del resto de los promesantes. A pesar de la distancia y los desafíos, se los vio decididos y con muy buena actitud recorriendo los kilómetros que les faltaba.