El Radiotelescopio Chino estará emplazado en medio de la Reserva Ecológica El Leoncito, en plena precordillera calingastina. Muy cerca están en CASLEO y El Observatorio de Altura Carlos CESCO, que necesitan un cielo limpio de polvo para seguir con sus trabajos de observación del cielo. Con este entorno desafiante, en marzo Vialidad Provincial comenzó la primera obra para llegar al lugar donde luego estará el gigante.
Como el CART (siglas del radiotelescopio chino) estará ubicado en un predio virgen, el inicio del camino hacia el lugar coincidirá con el que usa el CESCO. Luego seguirán avanzando en medio de la reserva hasta llegar al lugar donde finalmente lo construirán. Para eso, la empresa constructora deberá trabajar con métodos especiales para no dañar un ecosistema único y frágil.
Uno de los mayores desafíos para esta primera obra, que estará terminada en unos tres meses, y para las que se vienen, es no afectar ni flora ni la fauna del lugar. Para eso, contó el director de Vialidad Juan Magariños, trabajan sólo en el lugar donde estará el camino y con guardaparques que monitorean todos lo que realizan los operarios y las máquinas. Buscarán que el impacto sea mínimo, para que no se vean afectadas plantas y para que los animales no se vean obligados a migrar. Todo esto mientras deben hacer terraplenes y mover suelo con máquinas pesadas.
Otro de los factores que deben tener en cuenta es la limpieza de los cielos. Es que en las inmediaciones de las obras ya existen otros dos observatorios: el CASLEO y el CESCO. Hacia este último avanzarán primero las obras y se verá beneficiado por la refacción de los caminos en la primera etapa en la que ya trabajan.
Pero a pesar de las mejoras en infraestructura, los observatorios se ven gravemente afectados cuando se producen movimientos de suelo. Es que ambos trabajan de manera casi permanente, con observaciones para científicos sanjuaninos y de todo el mundo, por lo que si hay desprendimiento de polvo en el ambiente esto puede afectar los turnos programados de observación.
Para evitar este problema, explicó Magariño, cuidan no generar emisiones innecesarias y además cada vez que van a trabajar mojan el terreno para evitar la volatilización. Estos cuidados se mantendrán a lo largo 7070 metros.