El escenario en que sucedió el siniestro donde Kiara, de cinco años, fue atropellada por un motociclista que se dio a la fuga lo resume todo: su mamá ofrecía cosas dulces en un almacén, acompañada de sus hijos, para tener qué comer esa noche. Sin embargo, lo que sucedió después cambiaría el curso de sus historias que, a decir verdad, están marcadas por el drama.
Es que la historia de vida de la nena que hoy lucha por su vida en la terapia del Hospital de Niños resulta conmovedora, pues -según contaron sus familiares- sufrió violencia de parte de su padre, al igual que lo padeció su madre. "Hoy esa persona ya no está cerca de ellos, por suerte, tras varias denuncias", expresó su tío.
Después de haber sido víctima de violencia, la nena y sus dos hermanitos se fueron a vivir con sus tíos para empezar de nuevo y construir un futuro mejor. Su mamá, que es celíaca y no cuenta con un trabajo estable, debió tomar el riesgo y cubrir las necesidades de su familia. Con su nueva pareja, quien realiza tareas en la cosecha, aseguran sus allegados, intentan salir adelante. "Son muy humildes y viven el día a día", declaró el familiar.
En ese marco, se llevó adelante una campaña solidaria para colaborar con las necesidades de la familia de Kiara, dadas las condiciones económicas que atraviesan, sumidos en una situación compleja por los riesgos que corre la niña.
"La gente se acercó y, además de darnos fuerza en esta situación, hizo donaciones que a pesar de lo material tienen un valor que supera todo", manifestó.