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En venta la joyería más antigua de San Juan: el dueño quiere descansar

Es Tic Tac, que abrió sus puertas en 1948. El dueño, Rogelio Fernández, dijo que vende la llave del local porque tiene ganas de viajar, de compartir con su familia y de tomar café en el centro sin horarios.

Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Natalia Caballero

De una manera insólita el dueño de Tic Tac, Rogelio Fernández, dio a conocer que ponía en venta la joyería más antigua de San Juan. Un aviso clasificado en el diario de Cuyo fue el modo que eligió este comerciante para difundir la venta de las llaves del negocio que fundó su padre en 1948. "Estoy cansado de ponerme trajes, de afeitarme y de la rutina, no tengo problemas económicos ni nada, quiero disfrutar los años de vida que me quedan”, dijo Rogelio. Estas son las razones que llevaron al propietario del tradicional negocio a ponerlo nuevamente a la venta, tras el fallecimiento de su esposa. 

En el 2013 Rogelio decidió vender la joyería con ganas de disfrutar su buen pasar económico junto a su esposa. Al poco tiempo, su mujer Alicia Sirerol falleció y decidió continuar unos años más trabajando. Tres años después, Rogelio puso nuevamente a la venta Tic Tac. "Hay también otro motivo muy especial: el 3 de mayo voy a cumplir 60 años trabajando, me merezco descansar, quiero salir a disfrutar, nadie nunca me vio tomar un café en horario de trabajo”, remarcó este hombre de modales elegantes y de voz convincente.

Rogelio arrancó a trabajar cuando era todavía un niño. Empezó a los 13 años, durante las mañanas iba a la escuela y por la tarde, era cadete de su padre en la joyería. "Que fuera hijo del dueño no significaba que no hiciera nada. Por el contrario, trapeaba los pisos todos los días ¿sabe lo difícil que era baldear las baldosas?”, recordó. 

Su responsabilidad y su habilidad con los negocios le permitieron ascender: a los 18 era cobrador y con lo que ahorró pudo comprarse su primer auto y a los 23, le compró la parte de la joyería al socio de su padre. "Ahora Tic Tac es solo mía. Por si me pasa algo puse el 3 % de las acciones a nombre de mis hijos”, aportó. 

Rogelio tiene tres hijos, pero a ninguno le interesa continuar con el negocio familiar. Una de sus hijas es CPN y vive en Córdoba, la otra se dedica a la familia y el único varón es Ingeniero en Sistemas. 

El 3 de mayo Fernández celebrará 60 años ininterrumpidos de trabajo en la joyería. Un episodio que vivió recientemente fue el último envión que necesitó para tomar la decisión de vender. "Un amigo mío falleció y casi al año se le murió el hijo, un hombre sano de 38 años. De un momento para el otro todo cambia. No sé cuantos años me quedan y quiero pasarlos en familia”, señaló. 

Don Rogelio es un especialista en relojes, incluso Tic Tac es la única joyería de San Juan que continúa reparando piezas antiguas, colocando pilas a relojes de pared y vendiendo la más amplia gama de relojes de reconocidas marcas nacionales e internacionales. 

 En cuanto a las características de la venta, dijo: "El negocio se vende llave en mano, sin problemas, sin deudas, es un negocio muy ordenado. Yo me retiro y no me llevo nada, sólo lo afectivo. Mi única condición es que el encargado que tengo acá se queda, porque él maneja muy bien el negocio, si me voy queda todo igual porque él hace 30 años que esta acá”. 

El local lo alquilaron siempre, "como se hacía antiguamente, como hacía mi padre, se estrechaban la mano y nada más; yo lo sigo haciendo con la tercera generación de la familia, sin papeles, mantenemos la tradición”, aseguró. 

Hasta el momento han aparecido algunos interesados en comprar el negocio, pero con ninguno las conversaciones prosperaron. "Tampoco es fácil comprar una joyería, pero yo me ofrezco para asesorar a quien venga, si quieren me quedo dos o tres meses para que sepan cómo se maneja este negocio”, alegó Rogelio. 

"Quiero dejar de ponerme le traje y la corbata, que tengo una linda colección. Estoy cansado de la rutina, de la rotación de corbatas. Quiero irme a Mendoza a almorzar si tengo ganas, de irme con mi hija”, apuntó don Rogelio. Con casi 60 años de trabajo sobre sus hombros, este hombre sueña con que el comprador de Tic Tac pueda hacer crecer al negocio que fundó su padre hace 68 años con la meta de mantener a su familia y darles un buen pasar. Vaya si lo logró.
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