El perfume a azares del fondo de la abuela, el aroma a jazmines recién cortados o el olorcito de mamá, todos se nos quedan grabados en la memoria durante años, incluso aseguran los que saben que los aromas son los recuerdos que más perduran. Inspirada en esa cualidad, María Beatriz Bórbore se dedicó a crear perfumes que comercializa en toda la provincia. Los planes a futuro de esta emprendedora son muchos pero el que más desea es llegar con sus productos exclusivos a los supermercados para que todos tengan al alcance de su mano un María Bórbore.
Desde que tiene uso de razón le gustan los perfumes. Siempre fue de esas personas que usaba varios y que acumulaba fragancias en su placard. Mientras vivía en Mendoza se le prendió la lucecita del emprendedurismo. "La idea nació buscando un producto para comercializar y se me ocurrieron los perfumes porque es algo que me apasionó”, dijo Beatriz, Bea para quienes la conocen.
Elaborar perfumes no es una tarea sencilla, más para alguien que nunca se había dedicado a ellos. Pero averiguando, leyendo libros, consultando en droguerías logró adquirir el conocimiento necesario para empezar. El primer paso fue comprar algunas esencias en Mendoza. Después de varias pruebas y errores nacieron las fragancias iniciales, algunas de las cuales se han vuelto un clásico de su repertorio.
La primera presentación fue en una reunión entre amigas. "Llevé tres de mis fragancias, algunas siguen comercializándose y otras se fueron modificando para convertirse en nuevas. Si no me gusta, descarto la fragancia. Prefiero perder antes que vender algo que no me gusta”, dijo la creadora.
La comercialización de los productos comenzó a través de revendedoras, luego se empezó a vender en locales hasta que nació Arquetipas, local en donde se ofrece toda la gama de fragancias de Beatriz.
Si bien arrancó creando fragancias corporales, hoy vende perfumes femeninos y masculinos, ambientales, textiles, de bambú, body splash, fragancias infantiles. Además si alguien le pide algo especial, Beatriz lo hace hasta satisfacer la demanda del cliente.
"Siempre es una satisfacción la venta porque implica la aceptación de un cliente, además lo que yo vendo es una creación propia que tiene un proceso de elaboración por ende tiene un valor agregado, es otro el sentimiento”, explicó la empresaria, quien recientemente se convirtió en madre.
Toda la materia prima que usa Bea no consigue en San Juan pero si dentro del país. Si bien algunas esencias son importadas se venden en Argentina. Con todo lo necesario para el arte de la creación, le dedica varias horas del día al trabajo en el laboratorio que tiene en su casa. ¡Sí en su casa tiene un laboratorio! Es que cuando diseñó su vivienda junto a su esposo, decidieron crear este espacio especial para que le pueda dar rienda suelta a su imaginación.
Los sueños a futuro implican seguir creciendo. Este año se asoció comercialmente a su marido, su socio de la vida también. Ambos planean que los María Bórbore estén en los supermercados, en negocios de venta masiva, para que los sanjuaninos puedan elegir perfumarse con aromas nacidas en esta tierra.