De Media Agua al país

Laura Campillay, en la pasarela grande de la moda argentina

La diseñadora sanjuanina se está haciendo un lugar en las pasarelas argentinas. Varias modelos y entendidos elogian sus prendas, que incluso le valieron para que Caras y Gente un espacio en sus páginas.
domingo, 19 de julio de 2015 · 11:21
Por Jorge Balmaceda Bucci

La descubrió jugando entre las paredes de su mediagüino hogar. Y desde allí, su virtud como diseñadora, partió al encuentro del reconocimiento nacional. No fue viaje vertiginoso, pero sí firme y cargado de conocimientos. Solo basta con conocer los elogios de modelos como Sofía Zámolo y la Niña Loli o el espacio dedicado por revistas como Caras y Gente para darse cuenta que la sanjuanina Laura Campillay ya juega en la Primera División de la moda argentina.

Aún no sopla las treinta velitas y ya sabe lo que es exhibir sus creaciones en pasarelas de diferentes puntos del país. Ella considera que el diseño es un juego que nunca abandonó por lo atrapante que le resulta y que, con el correr del tiempo, pasó a rellenar el casillero de actividad laboral de su vida. "Diseñar es algo que va conmigo desde que tengo uso de razón. Cuando era niña le hacía toda la ropa a mis muñecas y en la adolescencia me dedicaba a reciclar ropa para tener más variedad a la hora de salir”, recuerda Laura abrigada por la brisa marplatense que hoy rodea sus pasos.

Tomar nota de las habilidades de su madre y tías fue el siguiente paso que abordó la joven en su trayecto. "Ellas son muy buenas tejedoras y también se manejaban muy bien con la costura. Me encantaba verlas y aprendí a su lado. Hoy tengo la suerte de usar esa inspiración por el tejido como complemento de mis diseños”, dijo la sanjuanina, quien hace dos años atrás, sin separarse nunca de sus orígenes, estampó su nombre en su marca oficial.

Tras cumplir con la educación secundaria en Media Agua, Laura emigró a la capital para seguir la carrera de Analista y Programador en Sistema. La terminó pero, al igual que sucediera con sus trabajos en los controles fitosanitarios y en una calera en Los Berros, solo puede definirse como una postal en su camino hacia las pasarelas nacionales.

En la boca de la diseñadora su derrotero se describe así: "Trabajé en varios lugares, pero el diseño me seguía tirando hasta que decidí darle para adelante. Hice algunas cosas en San Juan, pero el haberme venido a Mar del Plata me pintó un panorama más certero de lo que quería para mi vida. Estoy encantada con lo que hago. Ya he presentado varias colecciones mías y estoy trabajando en la próxima Primavera-Verano”.

"Mi primer desfile lo hice en Bahía Blanca en marzo de 2013 y desde entonces me he mantenido constante. Después llegaron otros en Capital Federal y otros lugares, pero el más importante de todos, por lo que representó para mí, fue en el que participé en Sarmiento, que organizó Ernesto Malla. Me sentí muy bien al poder mostrarle a mi gente lo que hago”, recordó.

Campillay, que ha convertido pilates en su indispensable cable a tierra, no eleva sus pretensiones de futuro muy lejos en el tiempo. "Lo que quiero ahora es que mi marca esté en la mayor cantidad de tiendas del país. Está buenísimo eso de participar en desfiles cada vez más grandes e importantes, pero de momento me estoy centrando en proyectar mi marca a la mayor cantidad de lugares posibles. Más adelante ya se verá que otras metas me pongo”, confesó.

Además de crear incansablemente nuevas prendas, Laura también está perfeccionándose en asesoramiento de imagen, que forma parte de otra intención: regresar e instalarse definitivamente en San Juan para darle vida a un proyecto empresarial de diseño bien distinguido.

Laura define su diseño

"Mis diseños son muy amplios. Hago ropa casual, pero también me copo con trajes de noche. Trato de fusionar la parte femenina que marca silueta, pero saliendo de lo clásico. Me encanta la mezcla de colores y también de texturas. Tanto en verano como en invierno la paleta de colores de mis diseños es inmensa”.

Recuerdos de provincia

Su querido Media Agua está muy presente en sus recuerdos. Allí le esperan cada vez que viene papá Osvaldo y mamá Zulma  y también sus hermanos Marcelo –"quien tiene un hijo hermoso que se llama Mirko y es mi ahijado”-, Pablo y Fernanda.

"Viví en el Barrio Patiño de la villa Media Agua. En mi cuadra solíamos salir siempre a jugar en la calle como antes era una costumbre. Estudié mi fantástica secundaria en la Escuela Agrotécnica de Sarmiento, que está a una cuadra de casa, y tengo que reconocer que era buena alumna”, comentó Laura, quien evocando su etapa de noches con amigos dijo: "Aunque viví sola durante un tiempo en Capital, igual los fines de semanas lo pasaba en Media Agua y salía a bailar en los boliches que había”.

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