Cuando la investigación sobre los milagros del Cura Brochero parece encaminada hacia la resolución de su santidad, sobre todo por la increíble recuperación de Camila Brusotti, los papás de la niña pusieron en duda que se pueda atribuir en forma exclusiva al sacerdote fallecido hace 100 años.
Es que fue éste caso sanjuanino el que movilizó la creación de un Tribunal Eclesiástico en el seno de la iglesia Católica, para investigar los milagros atribuidos a Brochero y lograr que sea declarado santo.
La postura de Javier Brusotti y de Claudia Bravo (pareja de Javier), no es en contra de la figura del sacerdote beato, sino que no apuestan a que sea responsable exclusivo de la recuperación milagrosa de Camila. "Sin dudas que se trata de un milagro, pero nosotros también hicimos promesas a la Difunta Correa, a la Virgen de Lourdes y a la Rosa Mística, entonces ¿a quién se lo atribuimos? Nosotros igual ya cumplimos y fuimos con Camila a la capilla de Cura Brochero en Córdoba, a la Difunta Correa y a la Virgen”, dijo Claudia.
El 25 de octubre de 2013 Camilla llegó al Centro Integral de la Mujer y el Niño (Cimyn) inconsciente y con traumatismo de cráneo, entró en coma y los médicos dijeron que tenía riesgo de vida. Además, encontraron hematomas y heridas de vieja data, por lo que presumían que era golpeada frecuentemente. Una tomografía axial arrojó un severo daño como consecuencia de un infarto masivo en su hemisferio derecho.
El caso conmovió a la comunidad sanjuanina porque la madre de la niña, Alejandra de los Ríos, primero dijo que se había caído de un caballo y después que su pareja le había pegado y la tenía amenazada. A su vez Pedro Oris aseguraba que la madre era la que la casi mató a la niña. Hoy la madre biológica de Camila y su padrastro están detenidos.
Patricia Delgado, la médica que atendió a Camila mientras estuvo internada, dijo en Radio Sarmiento que "el hecho de que ella esté viva ya es difícil de explicar, sobre todo por su recuperación neurológica, porque sufrió muchos golpes y pasó mucho tiempo hasta que fue atendida en la clínica".
Claudia contó que cuando la niña estaba internada mucha gente les llevó estampitas e imágenes de santos y vírgenes. "Pero si me piden testimonio por alguno en particular yo digo que no porque primero no queremos exponer a la niña y en segundo lugar muchos pidieron a distintos santos, ¿cómo saber cuál obró el milagro?”, explicó Claudia.
Y agregó: "Sí le he pedido ahora al Cura Brochero que me ayude para que Camila se cure entera, que quede 100 % bien. Igual ya como está es un milagro y damos gracias a Dios por eso”.
El Tribunal Eclesiástico que investiga el caso de Camila y otros casos de milagros atribuidos a Brochero, hace un voto de sigilo por el cual no les es permitido hablar de sus avances en el tema. Pero confirmaron que fueron los abuelos maternos de Camila quienes le atribuyeron al sacerdote cordobés el milagro de la recuperación de la niña.
La vida de Camila hoy
A fines de diciembre de 2013 Camila fue dada de la clínica, se fue a vivir con su padre a quien le dieron la tenencia provisoria. La familia se completaba con Claudia y su hijo Ignacio, de 8 años. Al principio fue difícil porque si bien la nena estaba bien, tuvo que aprender de nuevo muchas cosas, como comer sola, higienizarse, hablar correctamente. "Todos los días hay que explicarle algo nuevo porque para ella nada tiene peligro ni maldad. La semana que viene tenemos que ir al neurólogo para ver qué daño tiene porque nos explicaron que sigue regenerando células”.
Tiene la parte izquierda aún comprometida, camina con dificultad y esa mano también la mueve pero con mucho esfuerzo, y le cuesta coordinar, "pero nos advirtieron que no iba a aquedar 100 % bien”, contó su madre adoptiva.
Cuando en el 2014 Camila empezó de nuevo su segundo grado, los compañeros la sobreprotegían, le llevaban la mochila y estaban muy pendientes de ella, poco a poco la situación se fue normalizando y ella se integró como una alumna más. Al principio sus dibujos no eran completos, pero iba sumando detalles todos los días. Terminó la escuela con muy buenas notas con una evolución increíble según manifestaron sus maestras. "Ella es muy inteligente y tiene una memoria impresionante”, dijo Claudia.
Como cualquier niña de su edad, también hace algunas travesuras y tiene penitencias como un pibe cualquiera al que hay que marcarle los límites. "Queremos que lleve una vida normal, como cualquier niño y para ello también debe sentir que debe respetar un ‘no’”, dijeron.
Después de unas vacaciones en Carlos Paz, en estos días Camila vuelve a su rutina de fisioterapia y psicóloga, donde aún tiene cosas que resolver. De su madre no habla y jamás pidió verla.
Brochero y Santos Guayama
La historia local tiene un capítulo en la que el Cura Brochero es protagonista junto al lagunero Santos Guayama. En su Historia de San Juan, Horacio Videla cuenta que Guayama era un bandido que durante 20 años fue "un inquietante problema social y político”.
En sus andanzas por la sierra cordobesa, Guayama se encontró un día cara a cara con el cura Brochero. El gaucho gritó "¡Alto!” y Brochero le contestó mostrándole el crucifijo: "Tirale a este si te atrevés”. Guayama le dijo "yo sólo creo en lo que veo”; y el cura a su vez "Este te puede salvar”.
Se hicieron amigos. Enfermo ya Brochero, cuenta Videla, alejado de la gente y afónico por el mal que le aquejaba, Guayama lo visitaba con frecuencia y tomaban mate juntos en un acto increíble de caridad, ya que el cura tenía lepra. Comenzaban a rumorearse los actos nobles del gaucho pendenciero "que asaltaba y despojaba a los poderosos para dárselo a los pobres”, cuando evadido cuatro o cinco veces y otras tantas dado por muerto hasta en partes oficiales y resucitado otras tantas según sus amigos, su buena estrella se apagó.
Una mañana de diciembre de 1878 en la esquina de Laprida y Tucumán fue reconocido por el jefe de policía y lo apresaron. Fue alojado en la cárcel de San Clemente. A decir de Videla, antes de los dos meses inició una revuelta con tiros y muertes y fue fusilado sin formalidad de juicio el 4 de febrero de 1879, murió "esta vez de veras”. La gente decía que el cura Brochero intentó de todo hasta último momento para salvarlo.
José Gabriel del Rosario Brochero nació en Villa Santa Rosa, el 16 de marzo de 1840 y falleció en Villa del Tránsito, 26 de enero de 1914. La gente ya había comenzado a llamarlo "el cura gaucho”.