Un hombre fue condenado a 5 años de prisión efectiva por golpear a su pareja y abusar sexualmente de su hijastra, en un juicio atravesado por la retractación de la denunciante y la discusión sobre el contexto de violencia intrafamiliar.
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SUSCRIBITEFiscalía había solicitado una pena de 8 años por tres delitos, pero el tribunal solo consideró probadas las lesiones agravadas en contexto de violencia de género, la coacción contra la mujer y el abuso sexual simple doblemente agravado contra la menor.
Un hombre fue condenado a 5 años de prisión efectiva por golpear a su pareja y abusar sexualmente de su hijastra, en un juicio atravesado por la retractación de la denunciante y la discusión sobre el contexto de violencia intrafamiliar.
Durante el proceso, la Fiscalía sostuvo la acusación y solicitó una pena de 8 años de cárcel. Si bien el imputado no contaba con condenas previas, remarcaron que existía un contexto claro de violencia de género dentro del hogar, lo que debía ser considerado al momento de fijar la pena.
Por su parte, la defensa, encabezada por la abogada María Filomena Noriega, pidió una condena de 3 años de prisión condicional. Argumentó que el acusado es padre de cuatro hijos y el principal sostén económico de su familia, por lo que solicitó una pena menor y de cumplimiento no efectivo.
Finalmente, el tribunal resolvió condenarlo a 5 años de prisión efectiva al encontrarlo culpable de lesiones agravadas por el vínculo y en contexto de violencia de género contra su pareja, coacción contra la mujer y abuso sexual simple doblemente agravado contra la niña, en su condición de hijastra.
El caso estuvo marcado por un giro clave: la retractación de la mujer. Durante el juicio, la denunciante aseguró que la relación sexual había sido consentida y afirmó que su hija habría mentido en sus primeras declaraciones. Incluso, dijo haber hablado con la menor, quien -según su versión- le manifestó que había acusado al imputado porque lo odiaba.
Pese a ello, desde la Fiscalía sostuvieron que el cambio en el testimonio debía ser analizado dentro de un contexto de violencia de género, en el que las víctimas pueden encontrarse en situación de vulnerabilidad, miedo o dependencia, lo que influye directamente en sus declaraciones.
En esa línea, la fiscal Claudia Salica remarcó durante los alegatos la necesidad de proteger a niños, niñas y adolescentes en este tipo de casos. “Son víctimas directas e indirectas de la violencia de género y tienen derecho a vivir una vida libre de violencia”, expresó. Además, advirtió sobre la existencia de un patrón de conductas violentas en el ámbito familiar.

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