El ex juez Carlos Macchi, destituido y procesado por el escándalo de las expropiaciones, pondrá nuevamente a prueba a la corporación judicial. Dos de los tres jueces de cámara de la Sala II ya se inhibieron para investigarlo y se espera que haya una nueva ola en ese sentido, tal como ocurrió antes con otro ex magistrado destituido y procesado por el mismo escándalo, Rosalba Marún.
Tal como adelantó Tiempo de San Juan en la edición del 9 de febrero último, era de esperar que se desatara una nueva ola de inhibiciones cuando el reclamo del ex juez Macchi llegara a la Sala II de la Cámara Penal. Y eso se confirmó la semana pasada: José Atenágoras Vega y Juan Carlos Peluc Noguera dijeron ser amigos del ex juez y por eso se apartaron del tribunal.
Por ahora el único que queda en pie es Eduardo Jacinto Gil. En el caso de que no se inhiba, Gil deberá correr vista a los otros jueces de las tres salas de la Cámara Penal, tal como indica el procedimiento.
Pero ese trámite burocrático ya tiene un final cantado por el historial reciente: en el 2013, cuando una apelación del procesado Santiago Graffigna llegó a la Cámara Penal, todos los jueces de las salas se inhibieron por amistad con alguno de los 11 imputados a ese momento.
Por eso es de esperar que todos vuelvan a esos argumentos.
Ante esa situación, hay dos camaristas nuevos que serían la excepción: Juan Carlos Caballero Vidal (hijo del presidente de la Corte que tiene el mismo nombre) y Silvia Peña Sansó de Ruíz.
Ambos camaristas están en la Sala I de la Cámara Penal y fueron nombrados allí por la jubilación de Juan Lanciani y Arturo Velert Frau.
Hasta ahora ellos no han hecho público que tengan alguna causal de inhibición para investigar al ex juez Macchi. Y en Tribunales se espera que ellos dos, más Eduardo Gil, integren el tribunal que entienda en el escándalo de las expropiaciones.
En el caso de Caballero Vidal (hijo), ya tuvo que tomar participación en la causa expropiaciones. Fue ante la ola de inhibiciones del 2013, cuando la Corte tuvo que conformar un tribunal con los jueces y él, junto a Benito Ortiz y Maximiliano Blejman, analizaron las inhibiciones y resolvieron rechazar los planteos de José A. Vega y Peluc Noguera, porque las personas procesadas por la causa expropiaciones aún no habían llegado a la Cámara Penal, ya que el planteo que en ese momento requería de un tribunal era sólo de Graffigna.
El ex juez Macchi metió un recurso ante la Sala II de la Cámara Penal para apartar al nuevo juez de la causa, Benedicto Correa. A través de su abogado Guillermo Toranzo, Macchi argumenta que el juez Correa "prejuzgó” en declaraciones periodísticas y que "violó el principio del juez natural”, porque considera que fue nombrado por este Gobierno Provincial, quien es querellante en la causa defendiendo los intereses de los sanjuaninos.
PREMURA
Ese tribunal que se constituya en la Sala II también deberá analizar si admite o rechaza los recursos de casación planteados por los abogados de Graffigna, Rolando Lozano y Fernando Rahmé, y de la ex jueza Marún, Cayetano Dara.
Los defensores están que arden con el fallo de diciembre último que emitió la Sala II, con el tribunal compuesto por Peluc Noguera, José Vega y Eduardo Gil.
En el caso de los abogados de Graffigna, dicen que es porque le imputan asociación ilícita junto a la perito Melvin, aduciendo que la integran dos personas cuando se necesita un mínimo de tres; dicen que le confirmaron a Graffigna delitos por los que ya antes había sido sobreseído por la ex jueza Rosselot y que le imputan los mismos delitos que a otros procesados, como la ex jueza Marún y peritos del Tribunal de Tasaciones, les dictaron falta de mérito.
Por su parte, Dara –abogado de la ex jueza Marún- dijo que "la Sala II me tiene que resolver la recusación que hice del juez Correa antes de que vaya a citar a mi clienta a declarar. Él no puede seguir investigando si yo lo estoy recusando y nadie resolvió si puede o no seguir adelante”.
En el Quinto Juzgado de Instrucción, donde se investiga la mega causa, también están apuradísimos porque se defina lo del tribunal de la Sala II. Por ejemplo, en el caso de la ex jueza Marún, si no la citan a una ampliación de indagatoria antes de mediados de marzo, prescribirá el único delito (falta a los deberes de funcionario) que le dejó firme el polémico fallo de la Sala II de diciembre último.
Por ahora, el camarista Eduardo Gil tiene la última palabra.
Y hay un dato no menor: ése juez ya tiene la jubilación otorgada y su renuncia aprobada por la Legislatura. Para irse a su casa sólo falta una cosa: que la ANSES le informe cuándo empieza a cobrar y, a partir de ese momento, también dejará el tribunal de la Sala II de la Cámara Penal.