Aunque el agua estaba bien fría, varios expedicionarios se animaron a bañarse en el río Volcán, una tradición en el día libre que se disfruta en el refugio Sardina. Con buen clima y expedicionarios más que animados transcurrió el tercer día de la décima edición del Cruce de Los Andes.
El baño no es como el que uno puede darse en cualquier río. Lo hace especial el entorno majestuoso del valle de los Patos Sur que mostraba los picos más altos nevados. Este baño grupal se convirtió casi en un ritual pero son pocos los que se animan.
A las 11,30 la temperatura en el valle era de 29°, sin viento a 2.700 metros sobre el nivel del mar. Por la tarde las nubes comenzaron a aparecer y cuando escondían el sol, se ponía muy frío.
Al medio día, todos asistieron a la charla sobre la estrategia de San Martín para la liberación de Chile y su plan de las seis columnas de ataque a lo largo de la cordillera con frentes de batalla que pasaron desde La Rioja, San Juan y Mendoza. El Mayor Maximiliano Anguera, en una mesa de arena representó todos los cruces y explicó la estrategia. "El concepto estratégico de San Martín es extraordinario”, dijo. Dio además todos los detalles de la geografía que atravesaron las columnas y las batallas que libró cada una.
La ausencia del Gobernador sirvió para contar algunas anécdotas de los cruces que él lideró. Marcelo Lima recordó la primera experiencia, en el 2005, cuando no había nada en Las Frías y cuando llegaron llovía y no tenían ni las carpas armadas. Y en Sardina tampoco tenían ni agua corriente ni baño en funcionamiento. El clima se ponía peor y no sabían si seguir o volverse, "Decidimos seguir, pensamos en que si San Martín hubiera dudado por una tormenta hablaríamos como españoles, alguien le dijo ‘y vos Flaco serías el rey’, nos reímos mucho”, dijo Lima.
La noche anterior se abrió oficialmente el bar de altura El Mandinga y el Rulo Arredondo le dedicó todo su espectáculo al Gobernador. Después, cada vez más histriónico, se lució con sus chistes.
Cuando el bar cerró, como a las 12 de la noche, como todos los años empezó la serenata. El grupo de guitarreros y cantores fue primero por la habitación de las chicas y el Rulo dedicó dos canciones especiales, una a la doctora del grupo, Sonia Sánchez y otra a Alejandra Darín, que ya estaba durmiendo y no entendía mucho qué estaba pasando. Después cantaron en la ventana del Intendente Marcelo Lima, y luego recorrieron carpa por carpa. En algunas los recibieron con sonrisas y un trago y en otras con una puteada. Lo normal.