Es un creador nato. En base a su ingenio y su perseverancia, Fernando Cosentino logró sobreponerse a las dificultades económicas para estudiar lo que siempre quiso, y ser un “inventor” como lo deseó desde que tiene memoria.
“Siempre quise estudiar ingeniería electrónica, pero nunca pude por cuestiones económicas”, comenzó contando a Tiempo de San Juan.
Pero a la edad de 31 años su vida cambió para siempre, cuando hace dos meses la directora de la escuela Ingeniero Krause de Rawson, descubrió sus creaciones abandonadas en un laboratorio que montó en su propia casa.
Fernando -que prefiere que lo conozcan como Bombín- no perdió el tiempo y ha llegado a pasar 16 horas encerrado en su laboratorio, experimentando con robótica y electrónica.
Ahora, después de años de trabajo, finalmente su ingenio fue reconocido en la feria de ciencias departamental de Rawson y luego en la instancia provincial: Bombín será representante de la provincia en la feria de ciencias más grande del país Tecnópolis.
Entre las creaciones que pudieron ser rescatadas del taller del mago se encuentran un bastón y un chaleco para ciegos, todo hecho con materiales reciclados.
El bastón funciona con una señal que emite la parada del colectivo, que es captada por el aparato que vibra cuando la persona no vidente se acerca a la estación.
“Es con pulsaciones, cuando la persona se empieza a acercar vibra y cuando finalmente ha llegado a la parada del colectivo esa vibración se hace permanente, lo que le indica al no vidente que está en su destino”, explicó Fernando a Tiempo de San Juan.
El bastón para ciegos creado por Fernando Cosentino, está hecho con un caño de PVC, que se encargó de reciclar. “Si este elemento estuviera a la venta no costaría más de cien pesos, inclusive menos de lo que salen los que se comercializan ahora”, manifestó el inventor.
Todos sus experimentos estuvieron centrados siempre a satisfacer las necesidades de las personas con capacidades diferentes y así fue que se le ocurrió crear un chaleco que emite sonidos cuando alguien se aproxima.
Este chaleco para ciegos, funciona con sensores que detectan cuando alguien se acerca y avisan con un sonido a la persona. Si ésta invención de Fernando se pusiera a disposición del público podría evitar el uso del bastón que comúnmente usan las personas no videntes.
Fernando Cosentino, contó a Tiempo de San Juan que lo que le falta para poder avanzar y perfeccionar sus aparatos es esencialmente capital. “Yo costeo los gastos con mis espectáculos de magia que también es algo que amo, así que se podría decir que nunca trabajé”, cuenta entre risas. Es que es tal la pasión que siente por el ilusionismo que para él deja de ser un esfuerzo o algo tedioso de hacer.
jueves 23 de abril 2026





