Porciones de paredes deterioradas por el paso del tiempo pero que aún conservan cierto misticismo hipnótico forman parte del Camino del Inca que atraviesa tres localidades iglesianas: San Guillermo, Angualasto y Colangüil. Investigaciones científicas avalaron que dichas estructuras visibles hoy en día y edificadas hace más de 500 años formaron parte del sistema vial que los incas construyeron durante el esplendor de su imperio y gracias al cual llegaron desde Perú hasta Mendoza, atravesando 60.000 kilómetros y 6 países latinoamericanos.
Los tramos de los caminos que los incas iban cimentando fueron construidos por los pueblos dominados. La red vial es única en el mundo y por esta razón la UNESCO decidió declararla Patrimonio Mundial de la Humanidad el pasado sábado 21 de junio. En San Juan el sistema pasa por Iglesia, Calingasta y Jáchal pero la Provincia mocionó para que los tramos que pasan por San Guillermo (Morro Negro) y Angualasto-Colangüil formen parte de esta declaración realizada por el organismo internacional. En total son 23 kilómetros.
En Morro Negro (San Guillermo) la red une Santa Rosa con Pircas Blancas. Importantes partes del sistema vial se encuentran muy bien conservadas. Los incas se interesaron en esta zona en particular por las vicuñas. La lana de estos camélidos fue muy apreciada por los incas, quienes confeccionaban abrigos con estas hebras. El otro gran atractivo eran los metales que había en la zona.
En el tramo que une Angualasto con Colangüil los incas construyeron una especie de refugio. Allí descansaban de las largas caminatas que protagonizaban en busca de lanas y metales. Aún se conservan parte de las paredes de este refugio, que tiene una vista espectacular a Buena Esperanza, otro distrito iglesiano, por donde pasa el río.
El Sistema Vial Andino Qhapac Ñan es el reflejo del gran imperio inca que se desarrolló antes de la colonización española y que asombró a los conquistadores en el siglo XVI por su organización socio-política. En San Juan los mayores vestigios que se mantienen pertenecen al tendido de grandes construcciones de piedras por donde se trasladaban los chasquis para transmitir información. Ellos eran jóvenes de 18 a 25 años que corrían largas distancias de forma continua, llevando y trayendo mensajes.
La red vial se extiende por 60.000 kilómetros al margen de la cordillera de los Andes pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Desde el 2001 los países buscaron el reconocimiento de la UNESCO pero fue recién en el 2009 cuando fue tenido en cuenta el proyecto. A partir de ese año se propusieron trabajar de manera conjunta en la preservación de las raíces culturales, históricas y naturales del área andina y unirse al esfuerzo de las comunidades locales de su entorno, por medio de la puesta en valor de este gran itinerario cultural.
El Camino del Inca tenía cada 7 kilómetros un pukara (puesto fortificado) que servía para control del movimiento de los transeúntes. Y cada 21 km un tambo (posada) para que el Inca y su séquito descansara y se abasteciese de comida y agua, según los historiadores.
Además del comercio, las rutas también servían para el rápido desplazamiento de los guerreros en tiempos de combate. Según arqueólogos peruanos, hay tramos de esta red vial que tienen unos 2.000 años y fueron construidos por antiguas culturas, como la huari, y adoptados por los incas.
viernes 24 de abril 2026




