Construcciones de adobe de casi 70 años en las peores condiciones y familias en situación de pobreza, un combo edilicio y socioeconómico que no resistiría un sismo de intensidad IX, el de 1977 tuvo una intensidad VIII. Se trata de 13 villas del Gran San Juan que están en el máximo grado de vulnerabilidad y que terminarían en el piso si ocurriera un terremoto, según una investigación realizada por un equipo de profesionales del Instituto Regional de Planeamiento y Hábitat, de la Facultad de Arquitectura, Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).
El proyecto “Evaluación del riesgo sísmico urbano para su prevención y mitigación” dio sus primeros pasos hace 6 años bajo la dirección de la Arquitecta Mirta Romero.
“Evaluamos tanto la vulnerabilidad física como socioeconómica a partir de datos del Catastro del Gran San Juan, que tiene unos 390.000 edificios, detectado las construcciones que no resistirían un terremoto de intensidad IX. Los cruzamos con los datos del censo socioeconómico de manera de determinar los sectores de niveles más bajos. Así definimos los de mayor vulnerabilidad”, explicó Romero.
Esa información se graficó en un plano del Gran San Juan donde están indicados los sectores y áreas que sufrirían mayores daños en la edificación en tres niveles (ver infografía).
Trece de los sectores residenciales detectados como críticos, fueron categorizados dentro del nivel 1, de máxima vulnerabilidad. Cada sector contiene uno o más barrios y se encuentran localizados: 4 en Rivadavia, 3 en Chimbas, 1 en Santa Lucía, 1 en Capital y 4 en Rawson. Las villas son: Lourdes, Santa Fe, El Salvador, Ferrocarril Norte, Manini, Seminario, Villa Flora, San Francisco, Italia, Carolina, Las Rosas, San Damián y Villa Unión.
El terremoto en Chile encendió las luces amarillas del tablero en San Juan, que tiene la zona de mayor riesgo sísmico del país, y el tema volvió a ser protagonista en las tapas de los diarios. “Es algo que siempre debería ocuparnos a los sanjuaninos, porque vivimos en una tierra de alto riesgo”, dijo la Arquitecta.
Un grupo de 12 profesionales trabajaron en este proyecto, primero en gabinete, analizando y cruzando los datos. Romero advirtió que los datos de Catastro tienen cierto margen de error ya que no han sido relevados desde la estructura de la vivienda, sino para su evaluación inmobiliaria. Por eso los investigadores convirtieron esa información, la reinterpretaron y la cruzaron con la data social, así aparecen los sectores más vulnerables.
“Así se definieron estos 13 barrios en grado de riesgo más alto. Cuántas viviendas son en total no lo sabemos aún, nuestra prueba piloto tomó tres villas que tienen un 80 % de construcciones de adobe, casas muy antiguas y con mal mantenimiento, lo que las hace más vulnerables. Ya no es sólo el material frágil sino que son construcciones mal mantenidas y muy viejas, que además son las que las tienen problemas sociales graves con muchos niños y ancianos”, contó Romero.
Las tres villas relevadas son: Lourdes, de Rivadavia, 186 viviendas; Italia, de Rawson, 202 viviendas; y San Damián, de Rawson, 474 viviendas. Esto se realizó con la participación de un grupo de estudiantes que ganaron así créditos académicos, se visitó cada casa de las tres villas, “fue un trabajo muy arduo”. La idea es continuar la investigación y extenderla al resto de las villas más vulnerables.
Pero la Arquitecta advirtió que los resultados en el resto de las villas serán muy similares en todos los departamentos. “Son barrios muy antiguos que surgieron después del terremoto del ’44, son consolidados, con familias con raigambre, no son ocupaciones ilegales, no son villas de emergencia y no hay programas oficiales para atender este sector, se hay para erradicar villas de emergencia. Pero son estas villas viejas las que tienen altísima vulnerabilidad. Veremos si esto sirve de motor para que, si se consigue poner práctica se replique en los otros barrios con características similares”, señaló la Directora de la investigación.
Parte dos
La importancia de esta información vital para San Juan es poder planificar. Por eso los resultados de esta investigación se comunicaron a los municipios involucrados. Es que la continuidad de este trabajo busca dar solución a las viviendas de máximo riesgo.
Para modificar esta realidad se realizó un estudio que defina las soluciones técnicas posibles, esta tarea, como la anterior, se realizó con fondos de la Secretaría de Política Universitaria. Ese informe también se entregará al municipio para que éste gestione los fondos para materializar esas soluciones técnicas para las viviendas en peor situación. “Para el mejoramiento de viviendas se van a proponer alternativas para algunas, pero hay otras que no se pueden salvar”, aseguró Romero.
El otro planteo del grupo es de renovación urbana de los espacios verdes de estas villas, de sus espacios comunes, nuevas aperturas, “para lograr cambiar un poco la cara del lugar”.




