El creador de los jugos Bonanno, Cayetano Bonanno, llegó a Argentina desde Italia en 1917. Los primeros dos años vivió en Rosario, Santa Fe. Se dedicaba a la venta de leche hasta que en 1945 empezó con los jugos. “Ya lo hacía con unos parientes en Sicilia”, contó su nieta Juana Bonanno. Don Cayetano, con su esposa doña Juana, tenía la fábrica en Urquiza casi Ignacio de la Roza. “Empezó en la calle con 2 carritos grandes y 4 chiquitos, que trajo desde Rosario y los puso en lugares concurridos. Uno, por ejemplo, estaba a la salida del negocio de Gath y Cháves (en Tucumán y Laprida), con los años el único que cambió de lugar fue un carrito que estaba en medio de la Peatonal”, agregó. “Mi abuelo dejó a mi papá, el mayor de 8 hermanos, con el negocio y se fue a Mendoza, pero allá duró 3 ó 4 años porque la municipalidad los sacó”, aseguró Juana. Y siguió: “cuando mi abuelo falleció, se vendió la casa paterna y mi papá en 1972 por ahí, se casó y se abrió con el negocio y puso la fábrica donde estamos ahora, en Villa América. Mi abuelo quedó vivo y le dio la parte para que trabajara mi papá, mi abuelo murió en 1984”. Sobre la fábrica de Gastón, Juana dijo que “después de nosotros, cuando a uno de mis tíos, Cayetano, que trabajaba en una estación de servicio lo suspenden, él empieza con el jugo, siempre aparte, ya había fallecido mi abuelo”.
Por su parte, Gastón recordó que “Cuando ellos arrancan acá no había todavía Coca Cola. La gente grande se va a acordar de una marca que era Bidú Cola, que se vendía en ese momento, pero jugo era el único en ese momento. Estaban ubicados los carritos cerca de los cines porque la gente lo tomaba al paso al salir del trasnoche. Y era lo único fresco que podías tomar a esa hora”. Y agregó que “jugos de los míos ha tomado gente como el radical Storani, al Gobernador Gioja le encanta y cuando se hizo la Cumbre de UNASUR mi empresa atendió a los presidentes”.