"Mi objetivo al aceptar la entrevista fue rescatar la figura de mi abuelo, hablar de él, que la gente supiera de su existencia.
Que en un libro una persona hable de él no es argumento para negar el silencio y la indiferencia que rodean a mi abuelo.
De todas formas, el eje era, es y debe seguir siendo mi abuelo.
Respecto a los otros comentarios de este señor Javier Cámpora, que nos escondimos, que somos resentidos, que mentimos, que ellos pasaron momentos ingratos como si nosotros hubiéramos estado de vacaciones, que soy un niño, que nunca dejaron de buscar a mi abuelo y sin embargo somos nosotros los que fuimos logrando que se volviera a hablar de mi abuelo y a reconocerlo, etc., opino que no debemos dejar que todo esto ensucie la idea original: mi abuelo fue secuestrado-desaparecido en el marco de la peor dictadura cívico-militar que nuestro país haya soportado y nosotros (nos califique como quiera el señor Javier Cámpora) vamos a seguir hablando de él, recordándolo y peleando por su recuerdo. La democracia argentina se merece que se den estas peleas, que se rescaten estas figuras y que se haga todo lo necesario para que nada así vuelva a ocurrir. Esto lo digo a nivel personal, por mi abuelo, pero también como ciudadano argentino profundamente convencido de la importancia de la democracia y de los derechos humanos.
Además, con la fuga de Olivera todavía fresca en la memoria, se torna esencial seguir peleando por los derechos humanos y, en mi caso, por la figura de mi abuelo. Era, es y seguirá siendo lo central para mí.
De lo demás, de las cosas que dice el señor Javier Cámpora, ya veremos qué hacemos y cómo respondemos, pero no es lo importante".
Pedro Sonderéguer Cámpora