Luego de la nota que publicó Tiempo de San Juan en la que su nieto acusa al resto de la familia de haber abandonado a su abuelo durante la dictadura, Javier Cámpora pidió réplica, dijo que su padre nunca dejó de buscar a su hermano desaparecido. Por Viviana Pastor.
“Lo que nosotros no aceptamos es que se nos descalifique en base a mentiras y con resentimientos. No somos gente de derecha, no abandonamos nunca la búsqueda del tío (Juan Carlos Cámpora). No es cierto que la francesita (Marianne Erize) trabajó en la finca; y sí es cierto que fue mentor de la Universidad y de muchas otras cosas”, dijo en tono imperante Juan Javier Cámpora.
El abogado quiso responder a las declaraciones de Pedro Sondereguer, nieto de Juan Carlos Cámpora, ex rector de la Universidad Nacional de San Juan desaparecido durante la última dictadura, publicadas en la edición del 15 de junio de 2013 en Tiempo de San Juan. En esa nota, Pedro, que es diplomático de carrera y trabaja en el Consulado Argentino en Miami, dijo que la familia Cámpora era de derecha, que habían abandonado a su suerte a su abuelo y que nadie hizo nada por buscarlo. Juan Carlos era hermano de Julio César, padre de Javier.
“Sabíamos que había desaparecido, mi padre se cansó de buscarlo, mi padre lo adoraba al tío y esa adoración nos hizo pasar momentos ingratos a nosotros, por las exigencias y por lo imperativo que tenía en su proceder para demandar, entre cosas”, dijo Javier.
Muy enojado con Pedro y con su madre, María Cristina, con quien se criaron juntos, el abogado advirtió que la historia “no es como se la contaron a ese niño”, que la familia llegó a San Juan en la década del ’20 y que Juan Carlos nunca tuvo una finca, y sí tenía una propiedad con olivos el padre de Javier, Julio César.
“La finca era de mi padre y no trabajó nunca la francesa que desapareció. El manejo de esa finca la hacíamos con mi hermano, nunca estuvo esa niña en la finca; si el tío la cobijó no fue en la finca. Eso es una mentira burda, mi padre le había cedido un espacio donde el tío tenía una construcción de adobe a la mitad, y todo gato callejero lo llevaba ahí, como 800 gatos tenía y él les daba de comer”, contó.
También desmintió que Juan Carlos Cámpora supiera disparar armas. “Se cuentan muchas cosas, el tío no era capaz de tirar un hondazo, menos disparar y enseñar a disparar; nosotros sabemos que no lo hacía. Nadie es dueño de la verdad, pero hay verdades que son de Perogrullo y no se pueden ocultar. Mi padre lo buscó a mi tío desesperadamente hasta que le dijeron que dejara de buscar porque estábamos en peligro nosotros y mi padre nunca se entregó”, dijo Javier.
La familia cantonista
Juan Bautista Cámpora y su esposa Catalina Pascalli fueron los primeros que llegaron a San Juan, en la década del ’20. Juan Bautista era primo hermano de Héctor Cámpora, “El Tío”, delegado personal de Juan Perón, además fue compañero de facultad de Federico Cantoni y amigo íntimo de Aldo. El matrimonio era amigo de Juan B. Justo y Alicia Moreau de Justo, “de suyo que todos nosotros somos socialistas, no de derecha como dicen”, señaló.
Contó que con Cantoni su abuelo trabajó en la reforma universitaria en Buenos Aires; con Aldo eran de la comisión directiva de Huracán y que eran muy amigos.
El matrimonio Cámpora tuvo a su primer hijo, Juan Carlos, en Buenos Aires y luego se trasladaron a Chaco, donde Juan Bautista era médico rural. En esa provincia nacieron sus hijas Catalina (Chola) y Norma.
Estando preso Federico Cantoni, Aldo llamó a Juan Bautista y éste se trasladó con la familia a Jáchal, fue uno de los primeros Concejales que tuvo la ciudad de Jáchal. Allí nació su cuarto hijo, Julio César, padre de Javier.
Años después se van a vivir a la Ciudad de San Juan, a una casa ubicada al lado del Partido Bloquista. Juan Bautista falleció en 1942 y luego del terremoto del ’44, Catalina se volvió a Buenos Aires, de donde ella era oriunda. Catalina era hermana de Justo Pascalli, que fue quien le presentó Isabel Martínez a Juan Domingo Perón, según contó el abogado.
Según la versión de Javier, el primero que vuelve a San Juan fue Julio César, quien gracias a sus conexiones con el peronismo fue nombrado Juez del 5to juzgado Civil y Comercial en la gestión de Américo García. Después vuelve el resto de sus hermanos. Javier aseguró que su padre lo ayudó a buscar trabajo a Juan Carlos, “pero la soberbia de mi tío era de terror, era un tipo que se sabía inteligente y con reconocimiento a nivel internacional. Tenía, según sabemos, no un título de Ingeniero sino 7 títulos, de Astrónomo entre otras cosas, él es el padre del Casleo, pero era un tipo difícil”.
Juan Carlos fue Secretario General de la gobernación de Leopoldo Bravo del 1963 al 1966. “Él (por su sobrino Pedro) dice que se lo olvidó a mi tío, debería leer el libro de Ivelise Falcioni donde ella lo recuerda y pone la contestación que mi tío le da. Hay que ir al partido Bloquista, ver las fotos de los murales donde están todos los próceres del partido, ahí está el tío también. Nadie se olvidó de él y mientras Pedro nacía en Buenos Aires, nosotros estábamos acá padeciendo y sufriendo las locuras de su madre y de su tío, que lo llevaron a Juan Carlos a pasar por lo que pasó”, dijo.
En 1983, ya en democracia y con Leopoldo Bravo como Gobernador, “volvió a la carga mi padre para tratar de saber que había pasado y nos enteramos que había desaparecido definitivamente, pero nunca nos dijeron que fuera Montonero, nos dijeron que estuvo en la administración de los recursos y patrimonio que tenía el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en San Juan”.
Cámpora aseguró que su padre se cansó de buscar a su hermano “a quien adoraba”, “se expuso, nos expuso, y ellos se fueron, se escondieron y no aparecieron nunca, ni siquiera una carta durante todos estos años. En lo que a mí respecta deberían pedir disculpas”.
La historia de Pedro
Pedro Sondereguer Cámpora, de 37 años y diplomático de carrera, llegó hasta su nuevo puesto de trabajo en Miami con las cartas que dejó su abuelo Juan Carlos Cámpora, las lleva siempre con él. Su meta es lograr el reconocimiento de su abuelo.
Para Pedro y para su madre, María Cristina, Juan Carlos Cámpora tuvo una doble desaparición: la primera fue la de la dictadura; y la segunda, la de toda la comunidad sanjuanina. Pasaron 35 años de total olvido para Cámpora y recién en el 2012, la Universidad Nacional de San Juan realizó un acto homenaje al primer Rector de esa casa de altos estudios, al que asistieron María Cristina y Pedro, quien por primera vez cuenta la historia de su familia.
“Mi madre nunca me habló mucho de su padre. Lo que se es porque me fui enterando solo, preguntando. Tan es así, que al principio le tenía bronca a mi abuelo porque no entendía que un tipo tan inteligente haya dejado a sus hijos sin nada. Después fui entendiendo: mi abuelo hizo lo que pudo, no se dio cuenta, ¿cuántos se dieron cuenta de que llegarían a tanto?”.
En la nota publicada en Tiempo de San Juan, Pedro cuestionó duramente a la familia Cámpora, ya que consideró que abandonaron a su abuelo.
“No tenemos forma de saber lo que le pasó, pero es muy probable que sus hermanos no lo hayan protegido, para sus hermanos era la oveja negra. La familia Cámpora en San Juan tenía muchas conexiones, eran de derecha y en una provincia muy conservadora. Pero mi abuelo, para orgullo mío, salió con ideas claras, muy firmes. Nunca lo conocí, pero me emociona hablar de él”, dice.