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Marketing y comunicación

Los jingles ya no vienen marchando

En menos de una semana he debido acompasar al músico con intenciones de letra en métricas indescifrables para mí y por otro, he tenido que aturdir a un par de compañeros de trabajo cantando lo que el músico dice que puede ser,... a todos les provoqué dolor, ¿el cliente? Bien, gracias. Por Daniel Soler.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En menos de una semana he debido acompasar  al músico  con intenciones  de letra en métricas indescifrables para mí  y por otro, he tenido que  aturdir a un par de compañeros de trabajo cantando lo que el músico  dice que puede ser,... a todos les provoqué dolor, ¿el cliente? Bien, gracias.

Los jingles de campaña son elementos de comunicación que están perdiendo el terreno en su uso y función histórica para reformularse  en una interacción distinta. Este año y esta campaña, por ser  legislativa,  no tendrá mediáticamente  demasiadas canciones, los que nos evitará por suerte, el mal rato de escuchar la imitadora de Isabel Pantoja, y color esperanza de Diego Torres, como hacen algunos chantas/jingleros.

El Jingle históricamente es una identificación singular audible capaz de contener rasgos conceptuales de campaña, no deben poseer demasiada  letra, y su melodía debe  tender a una repetición que estimule el recuerdo, o un latiguillo al menos que permita su fácil contagio (decíamos antes), o viralización (le digamos ahora).

San Juan siempre tuvo buenos jingles, aunque  no siempre los músicos responsables eran sanjuaninos. Eduardo Varela, Lucio Flores, Juan Rubio, si integraron ese staff de los que se destacaron, y que siendo  grandes músicos ellos respetaron integralmente la dimensión musical de  la maquinaria publicitaria, y se profesionalizaron con una cabeza bien  abierta a todas las influencias del universo para justificar en 40 segundos una banda musical ya sea para candidato, casa o detergente.
 Hay que ser muy músico, para poder anclar en un breve espacio de  tiempo un concepto, una descripción, un crescendo, un remate con fuerza de slogan, una armonización que corre el metrónomo, una  referencia de estilo musical, y además ser un dotado que entienda la  partitura final desde una posición de multinstrumentista, que aunque  sea sintetizado, debe comenzar por la base y el bajo, y luego cada uno  de los 15 instrumentos en su lógica de ejecución.

 Cuando parece que la canción ya está sonando todavía falta lo mejor,  que los cantantes abandonen su estilo y se dejen llevar por el  director musical sin prejuicios y se larguen a ser casa, pueblo o detergente. Muchos músicos profesionales y puristas, no comparten esto de poner la música y el arte al servicio de una marca (según ellos), más bien yo me inclino a pensar que es la limitación de su propia capacidad de ejecución y creativa la que les impide poder desarrollar una disciplina y ejercicio, que de tanto ejercicio acerca a la Fiesta del Sol y hasta la ópera.

 Personalmente soy un enamorado del género y puedo cantar los mejores  jingles desde hace 30 años a la fecha. Sin embargo, debo admitir, que el jingle entero, como se usaba, es cosa del pasado, ya no hay tiempo, no hay posibilidad, si no es una propuesta audiovisual integral y conceptual entera que contenga como base de sustentación ese jingle, no hay demasiada necesidad de hacer esa canción.

 Hoy lo que se estila es usar sólo un remate cantado, una musicalización que facilite la narración visual de un spot,  y ni siquiera para la radio es oportuno enviar un jingle sólo, desprovisto de locuciones, de candidatos, o frases de campaña, como si hemos hechos en muchas campañas, simplificándonos la tarea de tráfico de material y contenidos nuevos de campaña.

Otro elemento que facilitó el ocaso de los jingles es la utilización de nuevas tecnologías como el Ipad y sus arpegios preestablecidos, o las bandas a montones con royalties libres colgadas en internet, los softwares dónde uno elije el género, el acorde, el tempo, la duración  y pone play y es la computadora sola, sin ayuda de nadie, la que otorga música loopeada al infinito, ofreciendo muchas alternativas armónicas en el tiempo estipulado.

Las campañas legislativas no movilizan  maquinarias publicitarias con la envergadura de las elecciones generales, sin embargo, y en el periodo de internas es probable que todavía nos encontremos con aberraciones musicales desde el Gangam Style con nombre de candidato a un trucho Luciano Pereyra defendiendo la Constitución.

Yo por mi lado, esta semana  me di un gusto, fui a lo del amigo músico y con el cliente como pretexto, me tomé un termo de mates y me empancé de música y mientras dejaba que el jugara y fluyera mágicamente entendí esa frase que dice "el que reza cantando reza dos veces".

Candidato..., si quiere no haga jingle, y no respete ningún estímulo  musical pero al menos haga un esfuerzo para despertar como la religión, en la gente, algo de pasión.

 

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