Por Gustavo Martínez Puga
[email protected]
Con el fallecimiento del Defensor Público Oficial Adrián Eduardo Kurbán, el viernes 11 de enero último, el fuero federal en la provincia quedó acéfalo. Es que ya ninguno de los fiscales o defensores públicos oficiales, los dos órganos cuyos funcionarios representan a la sociedad ante ese fuero de la Justicia, son titulares en sus cargos.
Así, por ejemplo, los delitos de Lesa Humanidad o de Trata de Personas que se están juzgando e investigando en la provincia, tienen en sus filas del Ministerio Público a reemplazantes provisorios.
En el fuero federal de la provincia hay cuatro cargos destinados al Ministerio Público. Todos ellos están vacantes actualmente. En algunos con el trámite para nombrar a un reemplazante en curso y otros que aún esperan ese paso legal.
Por el lado de los defensores oficiales públicos, los cargos son dos: el que tenía Kurbán, ante el Tribunal Oral Federal –donde se hacen los juicios-, y el que tenía Raúl Plana Más, ante los Juzgados Federales de primera instancia, donde se hacen las investigaciones.
Raúl Plana Más se jubiló en diciembre del 2009 y en su lugar no hay nadie. El concurso para reemplazarlo está en trámite desde entonces.
Y Kurbán hacía tiempo que había dejado de ir a trabajar por su enfermedad, por la cual terminó falleciendo hace dos semanas. La Procuradora General de la Nación, mediante una resolución, nombró en su lugar provisoriamente a Horacio Garcete (bonaerense).
Por ahora es el único que tiene cierta estabilidad en el cargo, ya que esa resolución le permite a Garcete poder nombrar a empleados del fuero federal para hacerse cargo de la defensa pública oficial en el cargo que tenía Plana Más.
“Esa situación es caótica. Se recarga al personal en tareas que no tiene que cumplir y se resiente al sistema, ya que las personas que no pueden pagar un abogado defensor tienen derecho a tener un buen defensor y, muchas veces, los empleados que son designados en ese cargo no les interesa y no están preparados para hacerlo”, comentó una fuente del juzgado federal.
Mientras que los fiscales en el fuero federal eran dos: Ricardo Miguel Dibella, ante el Tribunal Oral, quien falleció hace cinco años. Y Juan Carlos Yannello, quien se jubiló en noviembre de 2011.
Para el lugar de Dibella, desde la Cámara Federal de Mendoza nombraron como subrogante a Mateo Bermejo, quien representa a la sociedad en el primer juicio a ex militares por delitos de Lesa Humanidad. El concurso para reemplazar a Dibella está en trámite desde hace 5 años.
Y el lugar de Yannello está vacante sin que se haya llamado a concurso para reemplazarlo. Su cargo es cubierto por Cristian Rachid, un empleado del fuero federal de la provincia de San Luis, quien a fines del año pasado presentó la renuncia para seguir en ese cargo, cansado de cumplir esa función. Aunque no se la habrían aceptado.
Por lo bajo, en el fuero federal todos –empleados y funcionarios de alto rango- se quejan de la lentitud del sistema federal para nombrar a reemplazantes en esos cargos vacantes.
Dato
Rachid, empleado del fuero federal en San Luis, renunció a seguir como fiscal subrogante de Yannello, pero no le habrían aceptado esa decisión.