Los canales se atribuyeron una triste estadística: desde el 2008 a la fecha sumaron 36 muertos, según cifras del Departamento de Bomberos, División Siniestros. Si se suman los ahogados en el Dique de Ullum e Ignacio de la Roza, la cifra asciende a 40.
El jefe de Bomberos, Comisario Marcelo Heredia, dijo que si bien estas estadísticas no discriminan si la persona que se ahogó era bañista o no, ya que puede haber caído a un canal por accidente, sí reconoció que esta temporada comenzó con una cifra muy alta de bañistas ahogados en canales. En diciembre de 2012 y lo que va de enero de 2013 ya murieron 4 personas por bañarse en canales. En estos últimos cuatro casos se trató de chicos muy jóvenes, un nene de 13 años, dos pibes de 16 y un joven de 26 años (ver aparte).
En el artículo 148º del Código de Aguas (texto ordenado en 1997) expresa que “queda prohibido poner obstáculos en los acueductos, sean estos canales, ramos o desagües, que pudieran entorpecer o interrumpir el libre curso de las aguas”. Jorge Millón, subsecretario de Recursos Hídricos a cargo del Departamento de Hidráulica, señaló que se considera que una persona en un canal es una obstrucción a la circulación normal del agua. Es por eso que cuando la policía encuentra gente bañándose en los canales se le labra un acta contravencional. El mismo artículo se repite en el Código de Faltas de la Provincia.
El comisario Heredia, que lleva dos meses al frente del Departamento y 27 años en el cuerpo de Bomberos, dijo que el canal que más víctimas se cobró en estos años es el Céspedes, en su recorrido por Rivadavia: De los 36 fallecidos en canales, 15 fueron en ese departamento.
Este canal tiene unos 5 metros de ancho, es uno de los que más volumen de agua lleva y cuando una persona se mete y es arrastrada por el agua, no tiene de dónde sujetarse.
Otros puntos calientes son los que recorren los otros dos grandes canales, el Benavídez, sobre todo a la altura de Chimbas, y el Quiroga o canal del Norte, en su paso por Albardón, San Martín, Angaco y Caucete.
El Comisario explicó que cuando los bomberos deben buscar un cuerpo, van a puntos estratégicos, donde ya saben que pueden encontrarlo atascado; esos puntos son sifones, usinas y compartos que tienen los canales en su recorrido. Además, cuentan con la colaboración de los celadores de Hidráulica, que están atentos a las indicaciones del cuerpo policial y muchas veces son quienes encuentran los cuerpos.
“Uno con los años se va poniendo más sensible y es muy triste tener que sacar el cuerpo de un niño de un canal, por eso es tan importante que la gente entienda el peligro que corre metiéndose en un canal donde el agua corre muy fuerte”, dijo Heredia.
En los canales más grandes el agua alcanza velocidades de hasta 72 kilómetros por hora, lo que significa que puede llevarse a un adulto con el agua a la cintura, que con ese arrastre no se puede mantener de pie.
El Comisario señaló que esta fuerza especial actúa para buscar un cuerpo cuando hay una denuncia en la comisaría donde ocurrió el accidente, que también da aviso al juzgado de turno y es el juez es quien debe dar la orden de cortar el agua para poder localizar los cuerpos, como ocurrió en los últimos dos casos.




