Empresarios: Fabrizio Benedetti

“Soy diferente a otros empresarios”

La empresa que dirige logró una expansión extraordinaria gracias a la minería a gran escala y hace poco lo tentaron para expandirse a Brasil. El gerente de Urbino, la metalúrgica que heredó de su padre, habló de la política, de Gioja, de Cristina, de San Juan y de sus proyectos. No se calló nada. Por Viviana Pastor.
miércoles, 30 de mayo de 2012 · 08:24

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

En su oficina, el mueble principal es un escritorio curvado, enorme, de unos 5 metros, con base metálica y mesón de vidrio. Lo hizo el director y propietario de la firma Urbino, Fabrizio Benedetti (padre) con sus propias manos, en el año 2000 cuando el germen de la crisis comenzaba a afectar a las empresas del país. Por entonces, Benedetti realizaba el montaje de hornos y otras estructuras metálicas para la calera Cefas, cuando ésta decidió parar totalmente todo la obra. Movido por la necesidad de seguir trabajando, Benedetti volvió a la empresa y se puso a fabricar su propio escritorio.

La anécdota lo pinta de cuerpo entero. Benedetti no es de los que se quedan de brazos cruzados, ni de los que se quedan callados o al margen. Siempre fue así. “A mí me dicen el rebelde”, le contó a Tiempo de San Juan, “cuando iba a la escuela Boero me enseñaban cosas que me hacían retroceder mentalmente y vivía pelando con los profesores porque yo ya trabajaba en el taller de mi padre y sabía que las cosas no eran así”. Por eso abandonó la escuela en tercer año y se metió de lleno en la metalúrgica.

Benedetti invierte en San Juan y no entiende la apuesta al dólar o a sacar el dinero afuera del país. “Por ahí pienso que soy de otro planeta, soy diferente a otros empresarios”, aseguró
Hoy, la firma Urbino trabaja en todos los proyectos mineros metalíferos de San Juan: Veladero, Gualcamayo y también en Lama, en el frontera argentino-chilena. “He conocido muchas minas en otras partes del mundo, pero nada como eso”, dijo el empresario respecto a Lama.  Y en varias minas fuera de la provincia como Alumbrera (Catamarca), Pirquitas (Jujuy), Manantial Espejo (Santa Cruz), con una participación de más del 50 %; y Cerro Vanguardia (Santa Cruz).
Para responder en tantos frentes de trabajo, la firma tiene 12 ingenieros líderes y 400 empleados; una oficina en el centro a cargo de su hermano Fabio Benedetti, desde donde se elaboran los presupuestos para todo el país y para el extranjero; porque la firma ha sido convocada desde Colombia, Uruguay, Chile, Perú y Brasil; “pero cuesta muchísimo, los mineros no te regalan nada, cuando hacés un trabajo es porque pasaste por un filtro de 10 presupuestos y los tiempos de ellos son complicados”, señaló.

Para Benedetti la inversión y el crecimiento son algo natural y permanente en la empresa. “Nosotros siempre estamos haciendo y comprando máquinas y terrenos, somos muy expansivos, somos de crecer mucho y por ahí pienso que hay que parar”, dijo.

Sin embargo ahora mismo la firma está construyendo una nave el doble de grande que la que tiene en Capital, en el Parque Industrial de Albardón. “Acá tenemos 30.000 metros y en Albardón tenemos 60.000. Están las máquinas compradas, todo listo para armar, pero necesitamos varios millones, vamos a ver cómo hacemos; pero creo que en unos 20 días vamos a poder darle más impulso a eso. La idea es no desarmar nada acá, pero crecer no es fácil, la envidia es muy difícil. Acá los vecinos nos tiran piedras, nos hacen denuncias de ruidos, de polvo, es posible que terminamos en Albardón donde no nos molestará nadie”, contó.

Mientras tanto, el trabajo que enciende a Benedetti es siempre el que se viene. Ahora ha puesto la energía en Cerro Negro, una mina de oro de alta ley ubicada cerca del pueblo Perito Moreno, pero muy lejos del glaciar del mismo nombre, en Santa Cruz. “Me conviene y me gusta más trabajar allá que en Lama, porque estás a 100 metros de altura y el cuerpo responde; en cambio arriba no, es muy diferente. Nos rinde más el trabajo en el Sur”, aseguró.

Fuera del taller

Benedetti contó que nació casi adentro de la cancha de Graffigna y al parto lo asistió Alfonso Barassi, porque en esa época los nacimientos eran en la casa, recordó. “Yo me crié en un lugar muy pobre, cerca del barrio La Puñalada, donde aprendí muchísimo y aún tengo amigos por ahí”, dijo. Fue a la Escuela 124 y cuando empezó el Secundario se mudaron a la zona de Trinidad. “Nunca me gustó estudiar, abandoné en tercer año y me metí al taller de lleno; en eso falleció mi hermano mayor y yo era el más grande así que me mantuve siempre muy cerca de mi padre”, confesó.

Benedetti es el papá de Fabrizio (39) y de Franco (32), el más grande es el más mediático de la familia, fue presidente de la Cámara Argentina de Servicios Mineros (CASEMI)  y es directivo en la Mesa de Homologación de la Secretaría de Minería de la Nación, ambos hijos trabajan en Urbino. “Me casé hace 41 años, tenía 19 años y hoy tengo 60, y Fabri tiene 39 ya me va a alcanzar él a mí”, bromeó. 

De una familia de puros varones, ahora su descendencia son todas mujeres: Fabrizio tiene 4 nietas. “Me gusta demasiado ser abuelo, mis nietas vivirían conmigo, siempre andan atrás mío. Yo vivo en una finca, en Rawson, porque me despertaron un día con un revolver en mi casa de la calle 9 de Julio y me fui a esa casa quinta donde vivo rodeado de perros. Es muy tranquilo, muy lindo, me gusta la vida de campo y a mi esposa Lilian también”, destacó.

Hasta hace poco jugaba al básquet con el grupo de veteranos de Ausonia, pero ya no. El amor por los autos se lo inculcó su padre y él a sus hijos. Ahora los tres se dedican al automovilismo, y corren cada uno en su auto. “El domingo salí tercero en Mendoza, nos divertimos con eso y de ahí al taller, no tenemos otra cosa”, dijo.

La historia

Su padre, Eugenio Benedetti, llegó desde Italia al país en 1949 con su esposa Albina Scaramucci después de participar 10 años en la Segunda Guerra Mundial, donde fue miembro de los Camisas Negras, un cuerpo paramilitar de la Italia fascista que después logró ser una organización militar, creado por Benito Mussolini. 

En San Juan comenzó a trabajar en la bodega Graffigna. Allí estuvo hasta el ’55, cuando se independizó y creó una metalúrgica con unos socios. En el ‘62 se quedó él solo con la empresa que sus hijos y nietos continúan hasta hoy. “No había otra, la gente que venía de afuera ponía a trabajar a todos los hijos, eso nos inculcó mi viejo a mí y a mis hermanos y eso trato de inculcar a los míos”, destacó.

La firma hacía tareas muy amplias en San Juan y “como siempre hubo minería a menor escala”, reparaban los hornos y plantas caleras, pero también arreglaban los chasis de los camiones y hasta fabricaron zanjeadoras para la agricultura. Reparaban las máquinas de las bodegas, y construyeron vasijas vinarias. Pero el gran despegue llegó con las obras para la Electrometalúrgica Andina (EMA), “allí trabajamos muy fuerte y llegamos a construir hornos. Eso nos hizo aprender mucho y agrandarnos y nos sirvió para contactarnos con Pescarmona con quienes montamos la obra de Futaleufú (Chubut) les fabricamos compuertas, cañerías y ductos del dique en el ’74-‘75”, recordó Benedetti.

La historia de la empresa está cargada de anécdotas familiares. “Mi papá siempre fue de visión amplia y amaba este país. Me acuerdo que fue a Italia a pasear y los familiares le dijeron que se volviera, que le daban el terreno, pero él no se quería ir del país, decía ‘yo amo esta tierra, yo soy argentino’. En cambio mi vieja lloraba todos los días de su vida por volver, a ella no le gustaba acá, decía que había mucha tierra. Yo fui por primera vez a Urbino, su pueblo en Italia en el ‘86 y, cuando lo vi, me di cuenta por qué lloraba mi vieja: es un paraíso, allá no existe la tierra y, si la ves, es blanca”, contó.

La gran minería

Benedetti dijo que su hijo Fabrizio viaja todos los años a la Feria Minera de Canadá, donde los empresarios chicos pueden hablar con los dueños de las grandes mineras y donde los funcionarios pueden convencerlos para que vengan a invertir en el país. “En la última feria, mi hijo contó que con el país con el que están más conformes están los inversores es con Argentina y acá leés los diarios y parece que está todo mal, pero resulta que estamos mejor que Chile y Perú”, dijo.

Sin embargo, llovieron las críticas para Pascua Lama de Barrick, el primer proyecto de oro binacional del mundo, actualmente en construcción. “Los sanjuaninos no deberíamos verla pasar y deberíamos estar muchísimo más involucrados; y si no hubiéramos hecho mucha fuerza casi quedamos excluidos de Lama, mi empresa y los sanjuaninos. A través de la Cámara algo se sacó pero no lo que debería ser, porque con Barrick nadie tiene feeling en San Juan, ellos nos tratan como si no supiéramos de minería y con respecto a todos los vecinos estamos muchísimo más adelantados tecnológicamente, pasa que no nos dan la posibilidad que le dan a ellos, pero lo tomo como que a la vida siempre hay que lucharla”, despachó.

Agregó que cuando comience Lama a producir y se construyan Los Azules, Pachón  y Altares, “será fabuloso. Ahí San Juan es minero totalmente; desgraciadamente la vitivinicultura está mal y eso le hace mal a la provincia, pero si peleamos más, puede haber minería para todos hay mucho para hacer que se nos escapa”, opinó.
 
San Juan+Gioja

“San Juan ha tenido y tiene un crecimiento espectacular por varias razones. Por primera vez tuvimos un gobernador que tuvo ganas de trabajar por San Juan, pero también es cierto que lo ayudó el momento económico. El Flaco tuvo las ganas que nadie tuvo, el Flaco no para, todo le apasiona y todo lo quiere por San Juan, pero a raíz del momento y de la soja, entró dinero. Porque si el Flaco hubiese estado en momentos de Alfredo Avelín, por más guapo que sea no podía hacer nada sin plata. Además, Gioja es políticamente muy superior a casi todos los demás gobernadores y acrecentó la amistad con los Kirchner en beneficio de la Provincia, eso es un excelente pensamiento, nunca estar en contra de la Nación. Así logro muchísimo, todas las grandes obras. Pero además el Flaco supo explotar la minería como nadie, porque viene desde hace mucho tiempo con esto”.

Los empresarios

Pegó parejo a los empresarios. “Veo la realidad de otra forma. Muchos se calientan con el Gobierno pero, ¿siempre tiene la culpa el Gobierno?, ¿nunca los empresarios? No creo que todos los que suban quieran ser delincuentes, robarán algunos, pero la gente quiere esmerarse por hacer algo y en la Argentina el mayor problema son los 20 ó 30 empresarios que manejan los productos y generan la inflación. ¿Por qué desapareció el aceite?, ¿y la yerba? ¿Por culpa del Gobierno? No. Empiezan con el dólar ¿y qué sacás comprando dólares? En Brasil no se habla del dólar. Si estoy acá, tengo hijos, nietos acá, ¿por qué tengo que pensar en hacer un resguardo económico en Chile, Miami o Europa? ¿Por qué sacar la plata afuera? ¿qué tal si invertimos en San Juan o en el país? ¡Qué pedazo de país tendríamos! Los de afuera se asustan de la riqueza que tenemos y nosotros cuando explotamos lo sacamos afuera”.

Cristina+Gobierno

“Yo a la Cristina (Fernández) ni la quiero ni la dejo de querer, estoy donde creo que tengo que estar. Pero en 40 años no va a estar la Cristina y va a ser lo mismo, vamos a votar otro igual porque nosotros somos los que tenemos que cambiar. Yo andado con ellos (por el Gobierno) los veo, se preocupan, pero les digo a los amigos: ‘Mañana sos presidente de la Nación, nombrame 20 amigos confiables que los vas a poner en el Gobierno y no van a robar’.  Ahhh… es complicado estar arriba.  El gobierno se pelea con todo el mundo y alguna vez debe tener razón. Telefónica se llevaba  7 mil millones de dólares mensuales, por año son 70 mil millones de dólares que salen del país. Un economista ha detectado que en últimos 4 años salieron del país 85 mil millones de dólares, hacemos  sangría del país. Soy un convencido de que seguimos siendo el país más rico del mundo porque no lo vamos a destruir en 500 años, pero cómo lo sangramos!”.

Educación

“El otro día anduve por 25 de Mayo y vi a que la gente sigue igual, la misma pobreza. Lo comenté en el café y me dijeron: ‘si le das la plata esa gente sigue siendo igual’. A mí no me parece, creo que está faltando la cosa cultural, eso en la escuela ha desaparecido. Antes la maestra en la escuela estaba con el puntero, no pegaba fuerte, pero los padres ni aparecían por la puerta de la escuela, ¿y ahora? Por ahí les conviene a los políticos que el pueblo sea bruto porque a mí no me conviene, me conviene que sean todos inteligentes y estudiados para que me solucionen el problema. Acá el que hace las cosas bien le va muy bien, es como tiene que ser. Por ahí pienso que soy de otro planeta, soy diferente a otros empresarios”.

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