tinta rosa

¡Pero qué lindo quilombo que se armó!

Gema Gamboa retoma su articulo anterior, a la luz del debate que se armó acerca del uso o no de las palabras, palabrotas, palabrejas...¡y el tamaño!
martes, 15 de mayo de 2012 · 09:53

Pensaba contarles uno de mis viajes hoy, pero visto lo visto, creo que muchos y muchas se quedaron con ganas de saber “el tamaño” y “por qué sí importa”… jajajjajaja.

Sé que  mi artículo anterior fue escandaloso, insolente, grosero, cloacal o ¿¡genial!? Maravilloso por donde se lo mire, que ustedes puedan decir y escribir lo que piensen al respecto y que yo pueda escribirlo también como quiera, ¿no? Eso es LIBERTAD, y gracias a Dios podemos disfrutar de ella. Ahora bien, no me sorprendí con las críticas, me encantaron todas, (ZAGA12 -uno de mis lectores- cada día te quiero mas) leí atentísimamente cada una de ellas, pero sí me sorprendí cuando empecé a notar que a más de uno/a no le gustó la idea de encontrarse con un contenido que no tenía nada que ver con el título y pensé: que loco, esperaban que yo hablara del tamaño, ¿de qué?  Jajjajajaja, una de mis lectoras escribió algo así:… “que desilusión, amagó con hablar del TAMAÑO DEL MIEMBRO  y nada que ver”…

Jujaujaujaujauajua, es buenísimo, no me digan. Evidentemente nadie puede negar que el morbo nos encanta, si releen el artículo anterior otra vez, yo sólo escribo palabras, palabras sueltas, sólo eso, no agredo a nadie y no insulto a nadie, y seguramente más de uno de los que leyeron mi artículo lo leyó por el simple hecho de que yo hablaría del tamaño de jajjajajaa ¡el miembro! jajjajaj me muero, ¡es genial! Pregunto: ¿a qué miembro se referirá? Miembro de la Corte Suprema de Justicia, miembro posterior izquierdo, miembro superior, inferior, anterior o simplemente “el tamaño de los penes”( claro, pensarlo no está mal  pero decirlo es un pecado mortal, ¿verdad?)

Pues bien, hablemos del tamaño:

A medida que me pasaron los años, mientras sumaba experiencia, entendí que para mí el tamaño es importante. No es lo mismo una salchicha vienissima que un salame casero (pero casero de esos de un buen carneo jajaja), ¿verdad?  Tampoco es lo mismo un tubo de ensayo que uno tubo de pvc, no es lo mismo dos gomas de un coche normal que dos gomas de tractor, y así podríamos seguir eternamente haciendo comparaciones, y ¿qué quieren que les diga? Opté por hacerle caso a mi psicóloga una de esas tardes de terapia en la que por una cuestión traumática tuvimos que tocar el tema (ella siempre me dice que piense en grande y a lo grande).

Situación: cena con amigos, yo la única sola entre medio de todas aquellas personas hasta que llega un “otro cañón, tremendísimo, preciosísimo, fuertísimo y grandísimo solo”, ¡la madre que lo pario!¡qué hombre! Impresionante (hasta aquí yo agradecida de estar sola ¿eh? Jajja) me miró, lo miré, risas van, risas vienen, charlas van charlas vienen y en un santiamén ya nos quedamos solos, él y yo, momento en el que elevé una plegaria al Señor y agradecí el instante que me estaba regalando, tenia frente a mí  el mejor “bocatto di cardinale” pa mi solita jajjaja oh yeah!

No me pregunten en qué momento terminamos en otro ambiente de la casa, de repente ya no había ni ruidos, ni música, ni nada de nada, sóo el sonido de nuestra respiración, paso a paso, él detrás de mí, excitante, caliente, comenzamos con el juego del tacto, jugando con nuestra imaginación, yo poniendo en práctica mi memoria visual, pues aun a oscuras una sabe donde está cada cosa ¿no?, cada movimiento era un paso más, yo seguía concentrada en lo mío, era a todo o nada, se ponía cada vez más caliente, o al menos eso sentía yo porque hasta había olor a quemado. En un momento llego por fin, delicadamente, a ese punto, ese punto en el que con el maravilloso sentido del tacto que descubrí que tengo, palpé casi a la altura de mi cintura a unos 10 centímetros de distancia frente a mí, algo que me inquietó y me puso en alerta.

Era duro, muy duro, ancho, anchísimo, seguí jugando con mis manos para corroborar  que lo que  tenía entre  ellas era lo que yo tanto necesitaba y lo que tanto quería.

En el momento en el que, a oscuras, con un excitante aroma a quemado, con él cerca, muy, muy cerca de mí y con aquello que mientras más tocaba, más alegría me daba, pues era tan largo que parecía no tener fin (gloria a Dios) y yo al borde del éxtasis escucho que me dice: ¿las  encontraste no? Yo pensé: ¿Que si las encontré? Claro nene ¿qué te pensás? Conozco mi casa hasta con los ojos cerrados, sé donde pongo las cosas y jamás olvidaría que las velas están siempre en el cuarto cajón del mueble de la entrada. Sí, se había cortado la luz, un cortocircuito en la cocina.

Ahí entendí que a la hora de un momento así el tamaño de las velas sí que importa, pues las que yo tenía en casa eran, duras, gordas y largas, lo que favoreció a una luz adecuadísima y a tono para lo que vino después jajajjajaja, eso ya pertenece a mi vida privada.

PD: ¿No me digan que pensaron que yo le estaba tocando el pito? ¿Qué les iba a contar el polvo de después? QUE RETORCIDOS SON ¿EH?, el olor a quemado era real se me quemó  la mierda de cafetera eléctrica que tenía jajjajaja. Che, si alguien quiere, me puede regalar una.

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