Por Natalia Caballero
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Usar talle 95 de corpiño es el sueño con el que la sanjuanina promedio llega a los consultorios de los cirujanos más importantes de la provincia. El problema se presenta cuando hay que abonar la cirugía y los pesos juntados no alcanzan para pagar la operación. Y es en estos casos, cuando muchas se animan a vender el auto o hasta a sacar un préstamo bancario con tal de lucir ese escote turgente que muestran las vedettes en el teatro de revista.
Los cirujanos Fabián Peláez, Gonzalo Campos y Marcelo Cortínez Di Piazza contaron que constantemente reciben chicas que hacen hasta lo imposible para llegar a hacerse un implante mamario. Es que la operación no representa una simple cirugía sino una forma de recuperar la autoestima.
Sacar créditos en una financiera o en un banco, vender un bien como un auto o una heladera y hasta tarjetear la cirugía, estos son algunos de los mecanismos a los que recurren las mujeres de menor poderío económico para poder lucir el tamaño de pecho deseado. Los médicos resaltaron que muchas de las interesadas preguntan si pueden ir entregando plata en cuotas hasta llegar a los $12.000 promedio que cuesta un aumento mamario.
¿Quiénes están dispuestas a operarse? Generalmente son mujeres que tienen la autoestima socavada por tener un busto muy pequeño, sienten que nada les queda bien y el complejo llega a tal punto, que usan corpiños con rellenos y hasta siliconas removibles cada vez que salen a la calle.
Mientras que una década atrás las mujeres decidían operarse a partir de los 25 años, ahora llegan al consultorio desde los 18 años. De acuerdo a lo explicado por Campos, desde esa edad las mujeres se encuentran preparadas para ingresar al quirófano. “El rango etario es bastante amplio, pero podría generalizarse entre los 20 y los 40 años”, consignó el profesional.
Además de la típica jovencita que tiene un cuerpo espectacular pero que no tiene nada de lolas, también buscan ayuda aquellas mujeres que han sido madres y sus mamas no quedaron para nada bien luego de la lactancia. En estos casos, la operación viene a ser más bien reconstructiva.
Generalmente, la sanjuanina es muy prudente a la hora de pedir los implantes. Cien suele ser el tamaño de copa máximo solicitado por las mujeres. En contados casos, llegan algunas damas con la necesidad de tener un busto que supere los 100 centímetros. “A veces se le puede implantar a una mujer siliconas de grandes tamaños, pero a veces no porque su contextura física no lo permite y ahí tenemos que explicarle las razones médicas que impiden que su deseo se transforme en una realidad”, agregó Campos.
El cirujano Cortínez Di Piazza coincidió con Campos y expresó que la tarea del médico es orientar a la paciente, respetando sus deseos pero siempre anteponiendo la medicina por sobre todo precepto. Si una mujer se le implanta más de lo que puede aguantar su contextura surgen los problemas de columna y hasta de rechazo a la mama implantada.
La clave para que la operación sea exitosa es una buena primera consulta. En esa reunión la paciente debe revelar todos sus miedos y sus deseos. En algunos consultorios, las mujeres tienen la posibilidad de probarse dentro del corpiño medidas varias de siliconas para ver cuál es el tamaño ideal que quisiera tener. En ese encuentro, se suele decidir también que clase de cirugía será: si por debajo del pecho o por el pezón.
Cuando el profesional de la salud nota que la paciente necesita ayuda psicológica, debe hacérselo saber. La idea es que la mujer ingrese al quirófano con la confianza suficiente y que acepte que al salir de la operación su cuerpo va a haber cambiado. Adaptarse al cambio es un proceso largo y en ese camino, los doctores acompañan a las pacientes hasta que la herida cicatriza y hasta que logran manejarse como si los pechos implantados fueran naturales.
Una figura curvilínea, con un escote para el infarto, ese es el sueño por el que las sanjuaninas son capaces hasta de vender lo que no tienen.
Cifra
$12.000 es el precio promedio de la cirugía para aumentarse el tamaño del busto.
Cobertura social
Hay algunas prepagas con planes especiales que cubren las cirugías estéticas, tal es el caso de OSDE y Swiss Medical. Aportando un dinero extra en forma mensual, los beneficiarios tienen la posibilidad de acceder en forma gratuita a una operación al año. Los tres profesionales consultados por Tiempo de San Juan reciben las prepagas a modo de pago.
La modalidad fue estrenada en San Juan por la prestadora OSDE, pero luego se fueron plegando más prepagas. En muchas ocasiones, quienes desean realizarse una operación estética optan por afiliarse a estas obras sociales, ya que por un menor costo acceden a la cirugía que anhelan.
