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La piedra histórica en una ciudad oculta

Es la que recuerda la casa natal de Francisco Narciso Laprida, el sanjuanino que mañana cumpliría 226 años y fue el presidente del congreso de Tucumán que declaró la Independencia argentina. El histórico hogar quedó en medio de un popular laberinto comercial. Por Gustavo Martínez Puga.

Por Redacción Tiempo de San Juan

 

Iluminadas por el sol, unas columnas de hierro oxidado se levantan de entre el piso desprolijo de hormigón. Son el recuerdo del incendio que a mediados de los ´90 destruyó 14 locales comerciales. Esa postal es el fondo del paisaje del solar que recuerda un punto de la ciudad muy caro para la memoria de los sanjuaninos: la casa natal de Francisco Narciso Laprida, el sanjuanino que fue clave en la declaración de la Independencia del país, tal como rezan las dos placas que hacen justicia solitariamente en la entrada por calle General Acha del laberinto de comercios por el que a diario pasan miles de sanjuaninos.
Ambas placas están ubicadas en los márgenes de la escalera y la rampa para discapacitados. Una es de bronce y la otra es de cerámica marrón y fue hecha por el artista Mario Vinzio. De estilos muy distintos, ambas recuerdan la importancia de ese lugar de la Ciudad, ubicado a 150 metros de la Plaza 25, en el que llegó a la vida un 28 de octubre de 1786 Francisco Laprida.
No hay más que eso en honor a la memoria del presidente del congreso de Tucumán en el que se declaró la Independencia nacional. Historiadores, comerciantes, todos coinciden que eso es poco y que habría que hacer una puesta en valor del lugar que podría ser un hito histórico en la Ciudad.
Sin ir más lejos, ni siquiera esas placas están destacadas al paso diario de la gente. Lo que más llama la atención a un costado de una de ellas es el disfraz color negro emulando personajes oscuros que exhibe una casa de cotillón.
Incluso, deben aprovecharse en horario de comercio, porque están ubicadas detrás de las rejas de la puerta de entrada a la Galería Laprida, ese paseo comercial inmerso en una ciudad oculta dentro de la ciudad.
Es que allí hay 93 locales comerciales organizados en tres consorcios distintos: el Laprida, cuya entrada es por General Acha; otro que es el de los comerciantes que tienen la entrada por Laprida y el tercero es el de los negocios que tienen la entrada por Libertador.
Éste último es el que está en mejores condiciones edilicias, ya que recientemente terminaron un edificio que pasó décadas siendo una estructura abandonada que habitaban las palomas. Ahora es un moderno edificio de alquiler de oficinas. Y los frentes de los locales comerciales de ese consorcio fueron mejorados con yeso e iluminación.
Los tres consorcios confluyen en un punto: el lugar que se transformó en una especie de patio de sol de la Galería Laprida, allí donde hubo un incendio que destrozó 14 locales. Curiosamente, allí es donde estaba la casa natal de Laprida: tras el incendio, cuando removieron el suelo para levantar los cimientos, fueron encontrados restos que habrían sido de la casa original, según recuerda Alfredo Boccelli, al frente del consorcio en el que están las placas de Laprida y dueño de la mayoría de los locales comerciales de ese sector de la galería.
También en ese solar confluyen varios puntos del laberinto de comercios que pueden encontrarse entrando por calle Laprida, donde por momentos el paseo de curvas, contracurvas y pasillos sin salida llegan a desorientar a los visitantes primerizos.
En una rápida caminata, allí puede encontrarse desde una peluquería para niños, hasta una tienda de bazar fino, pasando por locales exclusivos para los amantes del rock pesado, relojerías y decenas de tiendas que ofrecen souvenirs, decoración para tortas y todo lo necesario para los eventos sociales y hasta cafecitos al paso, venta y reparación de teléfonos celulares y juegos para la play.
En los alrededores, desde las tres calles que rodean, es difícil imaginar el submundo comercial que esconde la Galería Laprida, con pequeños comerciantes con años de tradición en ese lugar.
"Acá tenemos un problema de visión de los propietarios. Como hay algunos que tienen problemas sucesorios, otros bienes están como mostrenco (es decir, que no tiene dueño conocido), es imposible hacer una reunión de consorcistas y tomar una decisión en asamblea como dicen los estatutos. Por eso nunca logramos avanzar", explicó Boccelli, dueño de una tienda de electrónica y de electrodomésticos, mientras señalaba las columnas de hierro de lo que pretendió ser el comienzo de nuevos locales comerciales sobre la superficie en la que estaba la casa de Laprida.

 

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