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Por Viviana Pastor
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Sólo 7 años después de que Domingo Krause fundara la Villa que lleva su apellido, Manuel Lemos comenzaba a construir la bodega La Superiora, un importante eslabón de un imperio vitivinícola que se extendía por todo el país. Pero no fue el éxito comercial y el aporte económico que hizo a la región –cientos de familias de Villa Krause dependían de la bodega-, sino su solidaridad y la cultura del trabajo que generó a través de fundaciones, cooperativas y otras instituciones. Esto fue lo que le valió a Lemos, luego de su muerte en 1946, que los sanjuaninos lo honraran poniendo su nombre a una calle que atraviesa todo el departamento Rawson, de norte a sur, y se extiende hasta Pocito.
Esta semana, en coincidencia por los festejos del 99 aniversario de la fundación de Villa Krause, el municipio presentó el proyecto Paseo Histórico Cultural La Superiora, un complejo educativo ubicado en el predio donde Lemos elaboraba y despachaba sus vinos.
Manuel Lemos nació en Galicia y llegó a la Argentina con 17 años. Los empleados más antiguos de la bodega aún cuentan la anécdota: en el viaje en barco desde España, conoció y se hizo amigo de una monja, y fue por el cariño y la admiración que le despertó esa mujer, que cuando abrió su primer local de venta de vinos en Buenos Aires, en el año 1897, le puso en su honor La Superiora.
Por entonces compraba vagones de vinos a Mendoza y San Juan, los envasaba con su marca y los distribuía; en un año había logrado abrir cinco sucursales. Con la idea de llegar a la mesa del consumidor sin intermediarios para asegurar la pureza del producto, Lemos comenzó a abrir sucursales en el todo el país. En 1911, la firma se convertía a productora de vinos, compró la primera bodega y viñedos en Mendoza. Lemos era un hombre que nunca se quedaba quieto y estaba convencido de que no había límites para el crecimiento.
En 1920, iniciaba en Villa Krause la construcción de una bodega que inicialmente tenía una capacidad de 25.000 hectolitros y que llegó a tener 140.000 hectolitros.
En 1927, el empresario realizó un convenio con la empresa Ferrocarril al Pacífico para llegar con trenes hasta las mismas instalaciones de sus bodegas en San Juan y Mendoza, y en la estación Palermo construyó un enorme edificio con administración y depósito.
“De cuantas obras realizó Don Manuel, fue ejemplo de esfuerzo creador y con visos de temeridad, transformaba pedregales áridos en viñedos. El señor Lemos creyó siempre que faltaba equidad en la distribución social de los frutos del trabajo y en cuanto estuvo dentro del radio de sus posibilidades, propendió a enmendar la injusticia”, resaltaba el libro “Don Manuel Lemos y su obra argentinista”. Este espíritu lo llevó a que, pocos meses después de constituida la Sociedad Anónima La Superiora, sometió al directorio el proyecto de asociar a la empresa a sus obreros, empleados y ex empleados, algo que las empresas no hacían en ese momento. Comenzó a fomentar el ahorro, aceptando depósitos a los que aplicaba un fuerte interés hasta alcanzar el importe de las acciones. Estas tenían un interés mínimo garantizado del 8 % y sus propietarios participaban del dividendo correspondiente. Lemos decía que el ahorro “es una indicación de carácter y es evidente que quien lo practica tiene dominio sobre sí mismo y un propósito definido en la vida”.
Por entonces, este visionario sugería la conveniencia de la organización social para la propaganda del vino y publicaba las ventajas de su consumo a través de la opinión científica de médicos ilustres, en su propia revista. En la década del ’30 la empresa fue premiada en el Congreso de la Uva en Túnez, por sus productos: mermelada de uva, caramelos de uva, pan de uva, y extracto.
Creó el Palacio de la Viña, un lugar donde concentró lo mejor y más representativo de la industria para mostrarla a los que, lejos de Cuyo, desconocían este mundo. Tenía una elaboradora en miniatura, un ‘vitis bar’ para degustaciones y reuniones sociales, una biblioteca enológica, un salón pictórico alegórico, un museo y una escuela de sommeliers. Pero esta meca del vino en Buenos Aires, no solamente ofrecía vinos La Superiora, sino que también estaban los mejores vinos del país de distintos productores. Lemos desconocía el significado del egoísmo.
En 1931, se sumó a la flota de camiones, autos y vagones de tren de la empresa, un avión, para realizar de forma más eficiente y rápidas las inspecciones en las bodegas del país. Más tarde, en 1936, Lemos realizó la primera exportación de extracto de uva La Superiora hacia Inglaterra.
A los mejores alumnos de las escuelas de Mendoza y San Juan, Lemos los premió con libretas de ahorro postal, que se entregaban una vez al año junto con subsidios para ropa y útiles en las escuelas más necesitadas, los primeros fueron en 1942. En Mendoza, construyó una escuela y levantó un barrio para los obreros.
Aunque el dato genera controversias, hay quienes aseguran que fue Lemos el iniciador de la Fiesta de la Vendimia en la vecina provincia. Fue él quien buscó imponerla hasta en Buenos Aires, donde un grupo de jóvenes repartían racimos de uva en las principales calles de la Capital.
Lemos falleció en Mendoza, el 18 de febrero de 1946, a los 71 años.
Por Villa Krause
El pasado 12 de octubre, día del aniversario de Villa Krause, el Municipio realizó un acto conmemorativo a la vida y obra de Domingo Krause con palabras alusivas y colocación de ofrendas en el busto del fundador, en Plaza Centenario. Más tarde, en el Concejo Deliberante se realizó una sesión extraordinaria donde a aprobó el proyecto: Comisión Homenaje Centenario de Villa Krause, con miras al festejo del 2013.
Por la tarde, en la plaza, se llevaron a cabo actividades culturales y se proyectó el documental: Villa Krause, Hermanos en el Tiempo. También se presentó el proyecto Paseo Histórico Cultural “La Superiora”. Por la noche los rawsinos disfrutaron del espectáculo, Hermanados en la Cultura.

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