En Rivadavia, la rotonda de ingreso a Marquesado y sus alrededores cuentan una historia de transformaciones. Allí, donde a principios del siglo pasado el tren daba vida al antiguo Ramal de Marquesado, hoy el paisaje combina recuerdos ferroviarios, huellas de caos vehicular y nuevos espacios pensados para el deporte y la recreación.
Durante décadas, la zona fue conocida por albergar la “Estación Marquesado”, uno de los puntos claves de la red ferroviaria provincial que, en su momento, simbolizó progreso para los vecinos. Sin embargo, con el paso del tiempo y las obras viales que modificaron la fisonomía del lugar, el área tomó notoriedad por un motivo mucho más preocupante: el peligro vial. No fueron pocos los sanjuaninos que comenzaron a llamarla “la curva de los tontos”, en alusión a los recurrentes siniestros que allí se registraban, muchos de ellos con consecuencias trágicas.
La historia, sin embargo, siguió escribiéndose con nuevos capítulos. Los trabajos en la Avenida Libertador y la incorporación de bicisendas cambiaron el uso del espacio, transformándolo en un punto elegido por ciclistas, corredores y caminantes. Tanto es así, que en los últimos meses se sumó un parador especialmente diseñado para los deportistas, consolidando la idea de que esta esquina de Rivadavia no solo carga con un pasado marcado por el progreso y el dolor, sino que también puede proyectarse como un lugar de encuentro, movimiento y vida saludable.
Hoy, este rincón rivadaviense condensa lo que fueron distintas etapas de la historia departamental: del eco del tren que alguna vez partió desde allí, al rugido de motores y accidentes que le dieron mala fama, hasta llegar al presente, donde la apuesta es convertirlo en un espacio pensado para quienes buscan recorrerlo a pie o sobre dos ruedas, escribiendo una nueva página de su identidad.
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