Víctimas del agua: el drama detrás de la creciente que sacudió a Ullum
Calles convertidas en ríos y tapadas de barro, casas inundadas y pérdidas totales marcaron una noche de terror en al menos dos barrios. Los vecinos relataron el impacto de la creciente que bajó desde los cerros y volvieron a exponer una problemática histórica. Galería de fotos.
La lluvia no dio tregua y, en cuestión de minutos, el agua bajó con fuerza desde las zonas altas y se metió en los barrios. Lo que siguió fue desesperación, barro y vecinos tratando de salvar lo poco que podían. Ullum fue uno de los departamentos más golpeados por las tormentas fuertes que se registraron en la noche del jueves en distintos puntos de la provincia, con crecientes que avanzaron por sectores urbanos y dejaron un panorama desolador.
Una de las zonas más afectadas fue el barrio Dique, en inmediaciones de calle Pedro Jiménez y Ruta 60. Allí, varias viviendas quedaron anegadas y cinco familias debieron autoevacuarse de manera preventiva, según informó el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, que activó operativos de asistencia junto a otros organismos provinciales.
“De un momento a otro, la casa se transformó en un río”, relató Jeremías Gómez, vecino del lugar, mientras intentaba limpiar el barro acumulado. “Vivimos en una calle sin salida, somos el final del barrio, y cada vez que hay una crecida por lluvia pasa lo mismo. El agua siempre termina acumulándose acá. Las obras hidráulicas se prometieron muchas veces, pero nunca se concluyeron”, expresó.
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Según contó, el nivel del agua llegó a superar los 20 centímetros dentro de su vivienda y fue aún mayor en el exterior. “Pudimos frenar un poco el ingreso haciendo un tapón improvisado en la cochera y en la puerta principal. Del otro lado de la compuerta, el agua llegó a unos 30 centímetros. Aun así, perdimos prácticamente todo. Está todo afuera porque estamos tratando de limpiar y sacar el barro”, explicó.
La creciente no dio tiempo a reaccionar. “Cuando llueve en la parte alta de las serranías ya sabés que la creciente va a venir, pero esto fue muy rápido. Los vecinos del fondo armamos una barricada improvisada para desviar el agua hacia una zona más alta, pero lo hicimos cuando ya teníamos 30 o 40 centímetros de agua afuera y no dábamos abasto”, recordó Gómez. A eso se sumaron los riesgos: “Había peligro eléctrico, vidrios que arrastraba el agua, varios nos cortamos. Fue una situación muy difícil”.
La angustia también se siente con fuerza en la casa de Adriana Montenegro, otra de las vecinas damnificadas del Barrio 25 de Mayo. “Fue aterrador, un pánico tremendo. Tenía miedo de que se me cayera la casa. Tengo dos nenas, una de siete años y una bebé de siete meses”, contó, visiblemente afectada. “El agua se me venía encima. Alcancé a sacar algo de ropa para las chicas y unos pañales. Nada más. Se mojaron hasta los colchones”.
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La mujer aseguró que el sector donde vive es históricamente uno de los más perjudicados. “En el fondo del barrio somos siempre los más afectados. Siempre pasa lo mismo. Acá hay montes, basura, la calle es de tierra. Somos los más olvidados”, lamentó.
La familia ahora enfrenta empezar de cero. “Mi marido trabaja de changarín y yo me encargo de la casa. Vivimos el día a día. Ahora hay que remarla como se pueda, gracias a vecinos que nos están trayendo cosas y ayudando. Tengo los nervios de punta porque si viene otra tormenta, no sabemos qué va a pasar”, dijo, mientras sostenía a su bebé en brazos.
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Desde el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano informaron que, además de las cinco familias autoevacuadas en Ullum, se mantiene un monitoreo permanente por la alerta meteorológica vigente. Las tormentas del jueves también provocaron bajadas de creciente y desbordes en Zonda e Iglesia, aunque hasta el momento no se registraron nuevos requerimientos de asistencia en otros departamentos.