domingo 22 de febrero 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Historias sanjuaninas

Una leyenda, un cerro famoso y la fantasmagórica aparición del cacique Huazihul que pone la piel de gallina en Calingasta

Una fotografía casual que sacó días atrás una turista en el Alcázar generó un verdadero revuelo por una "aparición" que reavivó la historia de traición, amor y guerra del último líder huarpe que se resistió a la conquista española.

Por Miriam Walter

El suceso irrumpió en la quietud de las alturas de Calingasta como un susurro del pasado que se niega a ser olvidado. Fue días atrás, bajo la quemazón del sol de febrero, que una turista retrató a su hermano entre los riscos del icónico Cerro Alcázar, sin sospechar que su cámara atrapó algo más que un simple recuerdo familiar. Al observar la imagen, el asombro sacudió sus sentidos cuando la figura del mismísimo cacique Huazihul brotó de las formas caprichosas de la piedra y se posó espectralmente al lado del joven. Aquella aparición reavivó instantáneamente el misterio que rodea a la montaña, mientras una pregunta inquietante quedó flotando en el aire raleado de San Juan: ¿qué mensaje quiso entregar el último jefe huarpe desde su eterno descanso?

image
La foto que compartió una lectora con TIEMPO DE SAN JUAN muestra la inquietante imagen que forman las rocas del cerro Alcázar en Calingasta (Gentileza: Viviana Pastor).

La foto que compartió una lectora con TIEMPO DE SAN JUAN muestra la inquietante imagen que forman las rocas del cerro Alcázar en Calingasta (Gentileza: Viviana Pastor).

Esta aparición casi fantasmagórica, a la que tuvo acceso TIEMPO DE SAN JUAN, evoca al instante una leyenda documentada por el escritor César Guerrero, contada en el sitio Destino San Juan, que sitúa al Cerro Alcázar como el último refugio de la resistencia huarpe.

En el año 1632, tras el último levantamiento colectivo, el indómito Huazihul mantenía en jaque a los españoles que moraban en la zona. El cacique luchaba con coraje y rebeldía por las tierras que le pertenecían por derecho propio y herencia de sus antecesores. Sin embargo, tras creer que la ciudad estaba desguarnecida e irrumpir en ella con su gente, se encontró con una emboscada preparada por el capitán Diego de Salinas y Heredia, quien acechaba agazapado para dar un escarmiento definitivo a los nativos.

Ante la superioridad en armas y hombres de los invasores, Huazihul emprendió la retirada hacia su guarida en el Alcázar, pero no lo hizo solo. En un acto de audacia, alzó en pleno vuelo a una hermosa mujer española que, fascinada por la estampa del guerrero o simplemente descuidada por la novedad del malón, se dejó llevar en sus brazos. Salinas de Heredia, quien deseaba medirse personalmente con el temido jefe indio, inició una persecución implacable hasta las montañas, buscando rescatar a la codiciada presa que Huazihul intentaba esconder en su fortaleza natural.

Al llegar a la quebrada, el capitán español quedó maravillado y exclamó: "¡un alcázar!", porque la formación rocosa le recordó a las fortalezas árabes de su patria, como la de Toledo. La paz del lugar se rompió cuando una flecha, disparada con puntería certera por Huazihul desde lo alto, impactó en el pecho de Salinas, quien salvó su vida únicamente gracias a la malla metálica que protegía su torso. El encuentro final fue brutal; el cacique bajó al llano y, tras lanzar un alarido salvaje, destrozó el escudo del cristiano de un solo mazazo. No obstante, la hoja de Toledo del capitán fue más rápida y abrió una herida mortal en el pecho desnudo del último amta huarpe, quien cayó para siempre ante el asombro de su tribu.

image

Con la muerte de Huazihul se quebró la resistencia indígena en San Juan, pero su figura se negó a desaparecer de la memoria colectiva. Su cuerpo quedó insepulto mientras su gente huía por los vericuetos del cerro, y desde entonces se dice que su espíritu gime entre las páginas de la historia como una protesta por la extinción de su estirpe. Los lugareños advierten que cuando un extraño viola las soledades del Alcázar, se escuchan ruidos extraños, especialmente al atardecer, cuando el sol se oculta mirando hacia el Aconcagua.

El misterio alcanza su punto máximo durante las noches de plenilunio. Según cuentan, cuando la luz de la luna ilumina las torres naturales del cerro, es posible distinguir en la cima la silueta de un jinete sobre un caballo blanco, casi alado, llevando tras de sí a la mujer española. Es el alma en pena de Huazihul, que regresa eternamente por su cuerpo y se pierde en las inmensidades de su castillo encantado, esfumándose como una nube barrida por el viento en un relato que parece extraído de "Las mil y una noches". La reciente fotografía de la turista no hace más que confirmar que, en Calingasta, el secreto de Huazihul sigue más vivo que nunca entre las sombras del Alcázar.

image
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Así era el local de Alta Fidelidad, ubicado en calle Laprida, entre Tucumán y avenida Rioja. 

Las Más Leídas

Imagen ilustrativa.
Escándalo en la Liga Sanjuanina: un partido entre López Peláez y Trinidad terminó con incidentes
Agosto en Cusco, febrero en San Juan: el inesperado reencuentro de dos parejas moteras que volvió a unir la ruta
Así era el local de Alta Fidelidad, ubicado en calle Laprida, entre Tucumán y avenida Rioja. 
Cláusulas y promesas claves en el contrato: así operaba el anzuelo de Branka Motors

Te Puede Interesar