Este síndrome 'temporal' afecta a todo tipo de personas, acentuándose con la edad por las vivencias acontecidas, siendo lo más curioso que puede afectar a personas que tienen un concepto bonito y agradable de la Navidad.
¿Por qué se produce?
Existen varios motivos, pero los principales tienen que ver con la conexión con sentimientos profundos y relacionales latentes que lleva consigo la Navidad.
Las expectativas pueden ser grandes enemigas durante esta etapa ya que las representaciones constantes de la felicidad e incluso los escenarios de ilusión con los que representamos la Navidad en nuestras mentes, pueden producir cierta presión o frustración sino se reproducen de la misma manera que se imaginan.
Asimismo, los sentimientos primarios a los que aspira cualquier ser humano, de aceptación, amor, compañía y unión familiar, pueden llevar a estados emocionales agotadores o producir una tristeza profunda en aquellos que no tienen este tipo de relaciones familiares o sensaciones..
En este sentido, si las personas se encuentran atravesando una mala etapa, como una muerte, un quiebre familiar, o una ruptura,… la Navidad y sus estímulos constantes de felicidad y amor pueden desbloquear recuerdos y sentimientos que producen el efecto contrario. De hecho, tanto en aquellos que no tienen vínculos 'estereotipados' como en el caso de personas mayores, la soledad se acentúa durante esta época.
Un dato curioso es que los jóvenes, desde el auge de las redes sociales, también experimentan este tipo de soledad debido a la exposición a imágenes constantes de personas que comparten sus celebraciones y estampas idílicas.
Esta sensación de vacío, según hemos constatado en varias investigaciones, suele producir una mayor tasa de suicidios tanto en Navidad como en las semanas posteriores. Ambos datos estarían relacionados con la soledad, el aislamiento y el desasosiego que pueden producir todos estos factores emocionales y de presión social en el transcurso de las fiestas, como el hecho de no haber cumplido las expectativas, o tener un profundo desánimo una vez se termina.
Por otro lado, si sumamos a todo lo mencionado los gastos extra, la obligación de asistencia a ciertos compromisos sociales y familiares, más la presión de tener una casa perfectamente decorada y ambientada, puede provocar ansiedad y desasosiego tanto en amantes como en detractores de las Navidades.
El perfeccionismo debemos recordar, produce estrés emocional y nos hace más vulnerables. Además, ir de compras o asumir gastos tan elevados durante estas fechas puede resultar una actividad poco lúdica de aglomeraciones, estrés y necesidad de cumplir los deseos de los que están alrededor (más aún si hay niños). En el otro extremo, puede ser la promoción del consumismo la que cause malestar a personas con menos recursos que no pueden permitirse seguir esta corriente o permitirse ciertos 'lujos'.
La Ausencia de los seres queridos es otro factor determinante de tristeza, ya sea por vivir lejos de su familia, por la falta de relación con los mismos o por la pérdida de alguno de ellos, en estas fechas es frecuente que muchas personas experimenten sentimientos de soledad y vacío por este motivo.
Como evitar la tristeza navideña.
No a todas las personas les hace ilusión celebrar, y no pasa nada!!.
Lo que sí es importante es detectar esta nostalgia y, con pequeños recursos (tanto de actitud como de acción), intentar hacerla más llevadera, en la medida de lo posible, y quien sabe ¡igual puedes revertirla!
Vamos a darte unos tips que te harán ver las cosas de manera diferente:
- Acepta y valida tu tristeza.
En primer lugar, es muy importante reconocer y aceptar nuestras emociones. Sentirse triste, a pesar de que son fechas festivas, no significa que este mal. Conocerse, entenderse y aceptar serenamente los propios sentimientos es fundamental y es parte de nuestro crecimiento emocional y personal.
Recordando que el pasado, lamentablemente, por agradable que sea, no volverá, conviene centrarse y prestar atención al presente, al aquí y al ahora, a nuestros seres queridos en este momento. A los que tenemos a nuestro lado por muy lejos que estén.
- No te cargues de cosas extras.
No es lo mejor alterar nuestra rutina más de lo necesario, porque esto puede ser una fuente de estrés muy fuerte. Haz lo que tengas que hacer pero no más con idea de agradar o quedar bien con otros sin desearlo.
Por muy agradable que sea pasarlo en compañía, no significa que durante las fiestas no podamos tomarnos tiempo para nosotros mismos, para nuestras aficiones e intereses, e incluso para disfrutar de muestra perfecta soledad.
- ¿Por qué no hacer un voluntariado?
Hacer una actividad de voluntariado que nos haga vivir un sentido nuevo ayudando a otros es muy gratificante, ya que ayudando a los demás me ayudo.
El mejor regalo es todo aquello que te hace bien, y no un jersey con renos o una joya. Un abrazo sentido con aquellos a los que queremos y que están, siempre viene bien. Una charla amigable, conectarse con la naturaleza, alejarse del bullicio, un buen libro… Lo que sume valóralo.
- Haz un balance del año y crea propósitos para 2023.
Es esencial ser consciente de las cosas que le suceden a uno, sean buenas o malas. Un ejercicio que puede ayudar a sobrellevar las fiestas navideñas es la reflexión e introspección a la hora de realizar un balance de lo vivido en estos últimos 12 meses como individuos. También se puede planificar y plantear objetivos.
- Planifica y pon límite a los encuentros.
La Navidad puede llegar a ser muy estresante ya que por norma general estas fechas están llenas de planes. Compras, preparativos, viajes o visitas son algunas de ellas que sumadas a las tareas cotidianas pueden aumentar los niveles de estrés y ansiedad de las personas.
Para evitar que esto suceda, la mejor idea es calendarizar con tiempo todos los hitos y fechas importantes. Evita situaciones de caos y la constante presión mental y si debes decir NO hazlo.
En estos días, si llegas a sentirte bajo de ánimo, no te exijas un ejercicio de alto rendimiento. Puedes optar por prácticas más livianas como estiramientos, o de relajación como el yoga, que, además de hacer ejercicio físico, también contribuye a la reflexión, concentración, y la reducción del estrés. Esto te ayudará a tu equilibrio emocional, y reforzar la confianza en ti mismo-a, y a dormir y descansar mejor...
- Cuida tu salud financiera.
Estas fechas suelen suponer un gran esfuerzo económico, y este año, más. Se debe encontrar la forma de celebrar la Navidad sin que ello afecte a las finanzas familiares. Hacer una buena previsión y presupuesto, adelantarse a comprar los ingredientes necesarios para las cenas y crear alternativas de regalos como el amigo invisible puede también servir y ser algo diferente.
- Se observador y solidario.
Por último, si sabemos que hay alguien en nuestro entorno que en estas fechas lo está pasando mal, o no le gustan, o se siente muy presionado, podemos escucharle y ofrecernos para estar con él y apoyarle en lo que necesite. Lo que no debemos hacer es obligarle a participar de ciertas reuniones o tradiciones para las que esa persona no está preparada, sino darles su espacio y escucharle en los momentos en que lo necesite.
Hay personas que tienen algún cuadro depresivo o ansioso que haga que no les apetezca participar de las fiestas. No pasa nada por no participar una noche, tenemos que ser un apoyo y saber cómo está la persona.
Así, las Navidades pueden ser una oportunidad para rescatar esos valores que queremos que realmente sean el núcleo de nuestra vida. Podemos pararnos un ratito cada día a reflexionar sobre cuál es la escala de valores que tenemos.
He visto a muchas personas que priorizaban quedarse unas cuantas horas más en el trabajo para llegar a objetivos y con eso conseguir o bien una felicitación de su jefe, o bien algún incentivo económico. Esas horas de más las quitaban de otros lugares: familia, ocio, amigos, tiempo para uno, y unos años más tarde se arrepentían de no haber tenido siempre presente su escala de valores. En este sentido, si alguien en nuestro círculo cercano está pasando por un mal momento, vale la pena hacer el esfuerzo de intentar estar más presentes, aunque procurando no agobiar a la persona, que ya de por sí se encuentra abrumada.
Cabe resaltar que los adultos mayores son los que más pueden caer en la tristeza en estas épocas, por ello, si hay algún adulto mayor, ya sean abuelos, padres, tíos, que la estén pasando solos, lo ideal sería incluirlos para que no se sientan de esa manera.
La Navidad es el último desafío del año para arrancar un 2024 cargado de buenos deseos y renovadas sensaciones, vivámosla de la mejor manera posible.
Escrito por: Carlos Fernández
Coach y Psicólogo.
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