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Ocho mujeres

Todo sobre Érica

Se define como una mujer trans militante. Siempre fue muy unida a su familia. Si bien su vocación estaba orientada a la salud, la discriminación frenó sus impulsos durante su juventud. Cómo logró ingresar al Estado y ser reconocida con la planta permanente.

Por Natalia Caballero

Su casa funciona como una especie de refugio. Allí fue cobijada por su familia. Allí fue amada y construyó un vínculo indestructible y eterno con su madre. Allí se descubrió como militante, como una luchadora por los derechos LGBTQ+. Y fue así como llegó a ser una de las primeras mujeres trans en ser reconocida por el Estado con un trabajo dentro de la Dirección de Derechos Humanos. Érica Manrique, la construcción de una identidad.

Hay un intenso movimiento vehicular en la puerta de su casa. Vive en una zona muy poblada de Rawson, lugar que eligió para hacer esta entrevista porque esas paredes significan mucho para ella, significan amor. “Acá me gesté. Esta es la casa de mi mamá, acá nací, crecí y sigo estando, por más que ya no esté. Me pareció un lugar súper simbólico y con mucho afecto, porque me trae los recuerdos de mi infancia, de mi adolescencia, y además también es un lugar donde yo estoy, donde surgen ideas, donde recibo compañeras, compañeros y compañeres para la lucha para intercambiar ideas, también es un lugar y un espacio donde mis amigas vienen y compartimos estas charlas íntimas que tenemos con nuestros amigos, entonces me parece un lugar súper simbólico, y además súper bonito y súper sano, mi espacio”, relató.

Se nota que cada parte de ese espacio lo ha armado con mucho amor, se nota que es su lugar preferido en el mundo. Define a su infancia como maravillosa, una etapa en la que fue muy feliz. Érica tiene seis hermanos, cinco mujeres y un varón. Fue a un colegio privado, cerca de su casa. Siempre le gustaron los temas relacionados con la salud y cuando tocó elegir carrera decidió estudiar Enfermería en una universidad católica. Justo arrancó su vida universitaria cuando empezó su transición. “Pudo resistir dos o tres años de carrera, casi me recibo, pero por toda esta discriminación y esta vulneración de derechos no pude seguir estudiando, ya que sabemos que la universidad en aquel tiempo era muy ortodoxa y con la gente de las diversidades, y sobre todo con una mujer trans, había una resistencia importante, entonces eso es lo que me impidió seguir estudiando”, detalló.

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No inició su transición de un día para el otro, sino que fue un proceso lento, que se fue dando naturalmente. Según dijo Érica, entendía que le tenía que dar tiempo a su familia. Con su madre, el humor fue el gran vehículo que le permitió contarle que era una mujer trans. La respuesta de su familia siempre fue amor, siempre supieron su identidad. “Mi mamá era algo muy particular, las madres siempre son como esa cosa aparte y a través del humor las dos pudimos procesar. Lo supo llevar muy bien e internamente seguramente ella habrá llorado, porque todas las mamás lloran, pero ella no ha llorado por una cuestión de que fuera una decepción o que fuera algo negativo, sino que siempre las madres nos ponemos a pensar y replantear lo que nos podrían hacer, de cómo nos van a tratar afuera, de los peligros que corríamos. Pasaba por ese tema, no por otra cuestión de prejuicio. Siempre el amor de madre está ahí, el amor de mi madre siempre estuvo. Y ese es uno de los mensajes que tenemos que dejar a las generaciones que vienen y a los padres de familias diversas, que el apoyo que deben darle a sus hijos y a sus hijas es muy importante y fundamental para que después la construcción de la personalidad sea linda, con amor y no dejarlos desamparados”, detalló. Su madre ha sido tan importante y trascendente, que Érica siente que alcanzó la construcción de persona que es gracias a su mamá.

El proceso de transición lo vivió con miedos, incertidumbre y dudas. Es que era imposible no pensar cómo iba a encarar la vida laboral, qué iba a pasar con el estudio, si iba a tener que pelear contra los prejuicios y cuánto iba a tener que luchar. Es habitual que la transición se lleve adelante con pares, que funcionan como acompañantes. Las pares de Érica fueron muy buenas, le permitieron entender que ella llevaba la diversidad en su cuerpo y que, si bien ser trans no iba a ser fácil, iba a poder.

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Érica era apenas una adolescente a fines de la década del ’90. La policía perseguía a las diversidades. La rutina podía convertirse en un peligro. Ir a comprar zapatos era una odisea, tomarse un café en el centro, caminar por el Parque. “Era vivir de noche, complicado. No podíamos salir a hacer un trámite porque automáticamente íbamos detenidas por una persecución policial. En aquellos momentos no podíamos vestir con ropa del sexo opuesto, te ponían a la contravención de la prostitución. Vivíamos más en los calabozos que en nuestras casas. Algunas compañeras dejaron de salir, se recluyeron en sus casas, las demás salíamos a trabajar o salían a trabajar porque la mayoría ejercía la prostitución porque no había otra salida laboral y se manejaban en remis, en taxis, porque de verdad no podíamos subir ni siquiera a un colectivo”, explicó.

Recuerda que el punto de inflexión para la comunidad trans fue en el 2003, tras una última detención colectiva en el boliche Uomo. En ese momento, la Policía bajó la intensidad de la persecución. “Dijimos basta, nos organizamos y vemos qué podemos hacer. En aquel entonces nace Acercándonos. De esa jornada en el calabozo recuerdo que nos miramos entre todas y entre todas nos conteníamos y también teníamos rabia, nos hicieron burla, nos hostigaron, nos pegaron en la Central. No se podía denunciar en ese momento, no teníamos claro dónde recurrir para que nos pudieran defender”, contó. Quién las recibió en su despacho fue la diputada Rosalía Garro, una de las primeras dirigentes en escuchar a las diversidades.

“En aquel entonces éramos nadie, en esa época era difícil cargar con la mochila y sentirse que no éramos nadie”

Luego de sufrir ese cachetazo en la universidad, encontró en la militancia, en el activismo, una razón más que suficiente para seguir. Su casa fue escenario de reuniones, en las que sus compañeras mayores compartían sus experiencias de vida y las más chicas, exteriorizaban sus miedos. Se formó una comunidad militante, que estaba dispuesta a luchar por sus derechos, a remarcar las injusticias y a soñar con un mundo más justo, que no señalara las identidades como un pecado.

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Mientras Érica se remonta al pasado y a esas primeras reuniones militantes en las que participó, recuerda un hecho que la marcó a fuego porque todavía conservaba esa inocencia que la llevaba a pensar y a sentir que no existía la discriminación. La mujer se transportó al pasado y detalló: “Conservaba esa esperanza de que podía conseguir trabajo y que no toda la gente era mala y ahí fue otro golpe de realidad. Voy a un lugar a pedir laburo referente a lo de salud y le entrego el currículum a una persona. Me vengo caminando y me doy vuelta por casualidad y la misma persona le decía que no, que no me tomaran, o sea que no, que no iba a ser. Ese fue uno de esos momentos”.

Quizás uno de los fantasmas que acecha a las mujeres trans es la dificultad de encontrar una pareja, un compañero. “Los hombres todavía tienen este prejuicio, yo siempre digo que los hombres nos consumen de noche y nos atropellan de día porque la realidad es esa, todavía existe mucho prejuicio del hombre con la mujer trans. Yo siempre digo, para conocerme a mí, necesitas traspasar la condición porque si vos no traspasas la condición, no vas a conocer a la persona. No solo me define la construcción del género, yo no soy tan solo una persona trans, soy una persona alta, soy una persona que trabaja, soy una persona que es blanca, de clase media pobre, de barrio, o sea, hay una construcción”, amplió.

Érica se define como una sobreviviente porque la expectativa de vida de las mujeres trans alcanza apenas los 35 años de vida. Comenta con emoción que ya hay mujeres trans que están cobrando una jubilación, que pudieron llegar a la vejez. Y se nota que ella se ve ahí, transformando para que no haya barreras.

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