La frustración es la respuesta emocional común que experimentamos cuando tenemos un deseo, una necesidad, un impulso y no logramos satisfacerlo; entonces sentimos ira, molestia y decepción, un estado de vacío no saciado, donde cuanto mayor sea la barrera a nuestro deseo, mayor será la frustración resultante.
Se origina en sentimientos de incertidumbre e inseguridad que se derivan de una sensación de incapacidad para satisfacer las necesidades. Si en un individuo éstas son bloqueadas es más probable que se produzcan malestar y frustración. Cuando esas necesidades son constantemente ignoradas o insatisfechas es probable que avancen a la ira, la depresión, la pérdida de confianza en sí mismo, la molestia, la agresión y, a veces, la violencia.
Por tal motivo el primer paso para tolerar mejor la frustración es reconocer y validar nuestras emociones asociadas con ella.
Tipo de reacción
Existen dos formas generales de reaccionar a la frustración:
Con base en la ira y el enojo generados, puede aparecer una respuesta conductual agresiva, ya sea dirigida a modificar la situación que nos frustra o en otras direcciones, como desahogo, sin importar si la respuesta es o no socialmente aceptable.
Cuando la conducta de origen no estaba enfocada frente a nada o nadie externo, con frecuencia se observa la huida o retirada.
¿Cómo detectar la frustración? : Causas
Hoy en día vemos a mucha gente, de todas las edades, con un nivel muy bajo de tolerancia a la frustración. ¿Cómo detectarlos? Son aquellos que no saben esperar, que procuran sentirse siempre bien y que todo sea sencillo, que se rebelan frente a los límites que les imponen. Solo les interesa su propia satisfacción y muestran “cero consideración” por el otro, sea conocido o no.
Para manejar ese cúmulo de frustraciones que sentís a diario frente a la realidad, recordá esto: la persona emocionalmente sana y sabia sabe que la única manera de ver sus deseos más profundos realizados es sumándole esfuerzo, dedicación y paciencia a su frustración.
Tener una buena actitud es fundamental para superar la frustración. Tenemos que comprender que se trata de una sensación temporal y que podemos revertirla. Así, el individuo debe ser consciente del factor externo que ha causado la frustración, por un lado, y de cómo se siente al respecto por el otro.
Hay ciertos elementos o factores que pueden causar la frustración. Ya sea porque la causan de forma directa o porque contribuyen a generarla poco a poco en nuestro interior. Así, el individuo que la sufre llega a sentir malestar por las siguientes causas:
- El carácter de la persona. Puede que el individuo tenga un temperamento propenso a la frustración.
- Su entorno social. En la sociedad occidental es mucho más habitual encontrar esta emoción que en otras culturas, por ejemplo.
- Dificultades a la hora de expresar sus emociones y de identificarlas, lo que impide gestionarlas correctamente ante situaciones desagradables.
- Déficits en cuestiones de autocontrol en las emociones.
¿Cómo podemos cambiar estas creencias?
- En primer lugar, es necesario reconocer que el mundo no gira en torno a lo que deseamos, y que no siempre vamos a conseguir todo lo que queremos. Además, es beneficioso creer en que las recompensas a largo plazo suelen ser mayores que a corto plazo, es decir, que a veces nos conformamos con poco por querer tenerlo de forma inmediata, antes de esperar un tiempo y conseguir recompensas mayores.
Es innegable que el malestar y el sufrimiento son desagradables, pero no insoportables, ya que podemos aprender de ellos y fortalecernos, logrando un mayor nivel de bienestar. Todo depende de la actitud y manera de pensar con la que queramos abordarlos.
- En segundo lugar, es beneficioso no dejarse llevar por las emociones (frustración, tristeza, cólera, enfado, rabia…). Esto nos permitirá reflexionar y analizar la situación, de modo que podamos buscar alternativas para conseguir nuestros objetivos, lo que nos ayudará a tener mayor capacidad de recuperación emocional y nos dará una mayor estabilidad.
- En tercer lugar, podemos tener en cuenta diferentes técnicas, que ayudan a aumentar la tolerancia a la frustración y la capacidad de afrontamiento. Podríamos tener en cuenta las siguientes:
- Establece metas realistas para tu vida. En muchas ocasiones nos frustramos porque queremos alcanzar metas que, de entrada, son inalcanzables. Por eso, es muy importante que intentes establecer objetivos alcanzables.
Esto no quiere decir que no podrás alcanzar objetivos mayores más adelante, pero por ejemplo no vas a poder bajar en una semana 20 kilos de peso así como así solo con el deseo, deberás planificar tu bajada, seguir un proceso, una dieta, incorporar deporte y tener disciplina. Si bajas 2 kilos en los primeros días será el principio para bajar los 20.
- Piensa en si tienes alguna creencia irracional. Los pensamientos irracionales son aquellos que aparecen que no son reales y que nos generan mucho malestar. Analiza a ver si detrás de la situación hay algún pensamiento de este tipo.
Por ejemplo: “es imposible que me reciba porque soy muy burro-a y siempre me ha costado estudiar, jamás aprobare”.
Este es un pensamiento limitante irracional, porque si te lo propones y te organizas, estoy convencido que cualquier ser humano puede obtener un título universitario y recibirse, solo va a depender del deseo y las ganas, unido al esfuerzo.
No hay personas “burras”, algunas necesitan más tiempo para aprender, o técnicas de estudio adaptadas a sus capacidades, pero todo el mundo puede hacer realidad su deseo de ser universitario.
- Analiza qué situaciones son las que te generan más frustración y ponlas en práctica. Piensa a ver cuáles son aquellas situaciones que más malestar te generan e intenta practicar.
Identifícalas, escríbelas en un papel y desafíate!!
- Acepta que los errores son parte del proceso. Si de entrada contemplamos que podemos cometer errores en el proceso y estos errores ocurren tendremos más probabilidades de aceptarlos.
El error es parte del aprendizaje, así que tómalo en positivo no en negativo veras que el efecto que produce en tus emociones será diferente.
- Acepta que todo el mundo puede cometer errores. Entiende que los errores son parte de la vida y todo el mundo los comete.
Nadie es perfecto, ni tú lo eres, por eso aprende a ser más empático y ante el error de otra personas busca como poder encontrar una solución desde el dialogo.
- Reestructura tu pensamiento. Analiza cuáles son los pensamientos más usuales cuando te ocurre esto e intenta reestructurarlos mediante la técnica ABCDE.
- Acepta que la frustración es normal y es parte de todo el proceso. Si aceptamos que nos podemos sentir frustrados y que esto es normal, cuando nos sintamos así no desistiremos.
- Pide ayuda. Si poniendo estás herramientas en práctica sigues con una baja tolerancia a la frustración o si crees que necesitas una ayuda extra, te recomendamos que te pongas en contacto con un profesional de la salud mental con el objetivo de que te pueda guiar en el proceso.
Para terminar debes tener muy presente que tolerar la frustración de manera saludable es fundamental para nuestro bienestar emocional y mental. Al reconocer nuestras emociones, practicar la aceptación, desarrollar la resiliencia, practicar la autorregulación emocional y buscar apoyo, podemos enfrentar los desafíos de manera más efectiva y construir una mayor capacidad para adaptarnos y prosperar.
Al cultivar estas estrategias, nos empoderamos para superar la frustración y avanzar hacia una vida más equilibrada y satisfactoria que hará de nosotros una persona más positiva y equilibrada emocionalmente, permitiéndonos ver lo que nos rodea como un disfrute, no como un sufrimiento.
Escrito por: Carlos Fernández. Coach y psicólogo.
Redes sociales: Facebook e Instagram: Europa Coaching.